Narrativa

La leyenda de la sirena y el delfín

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Se cuenta que hacia 1142 Maimónides fue llevado por su padre Maimum a las aguas del Mediterráneo, viaje recurrente en este último para fomentar la reflexión. Era un día apacible; estaban a la mitad entre Levante y Europa cuando Maimónides tropezó con un guijarro y cayó al mar.

Ragnoia en el sobrerruedas

© Alexander Dueckminor

Ragnoia está estacionada (incolora) con pedacitos de mente en geografías distintas. Una en un archipiélago vikingo, otra, en un banquete de sueños afrodisiacos, ninguna, en un fragmento sin espacio. El cuerpo en el estacionamiento, los espíritus en otro lugar.

Porque no me entienden los hombres

El ataque de la mierda

Se me erizaron los vellos de los brazos, tuve una erección descomunal e interminables espasmos de placer me recorrían de arriba abajo. ¡Estaba totalmente excitado por una artística atracción por mi defecación!

Hoy amanecí muerto

© Luke Hillestad

Entré en el cuarto, pero no quise encender la luz: el cuerpo yacía sin vida en el suelo. Lo supe por el sonido de las ratas masticando su carne. Al fondo de aquel espacio, alguien respiraba agitadamente.

Un dedo repasa la trayectoria de la cicatriz

Chica tatuada

Oye. ¿Qué? ¿Me la vas a mamar en el camino? Si quieres… ¡Pero ya sabes! Luego tú me tienes que comer a mí. ¿En el camión? En el camión no. Después. Si no andas en tus días no hay pedo. Claro que no ando en mis días. Ya me voy. Consigues mota. No mames, la carretera está llena de retenes.

Amar como nunca nadie ha amado

Amor

David camina hacia la casa de Aram. No lo ve hace dos años; eran buenos amigos. Mientras peleaba la guerra en Oriente le escribió tres veces y siempre le regresó la respuesta.

Eutanasia

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Seguramente vas a pensar que estoy demente. O por lo menos que soy un pervertido. Y lo más seguro es que tengas razón. Pero te juro que es algo que no puedo evitar: cada vez que me entero de que alguien ha muerto —un amigo, sus padres, un familiar, quien sea—, siento unas irrefrenables ganas de follar.

Primavera a.m.

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“Hoy no es mi día”, se dijo la madre para sí por tercera vez, volteando a ver a aquella mujer dormida y desconocida que se sentó a su lado apenas en la primera parada que hizo el autobús, recordando amargamente que al inicio iba cómodamente con su hija en los dos asientos.

El sanatorio de las bailarinas enfermas

© Ferdinand Hodler

Exigirle a una mujer que deforme sus pies hasta que parezcan los de un pato no sólo es absurdo sino un crimen; su cuerpo está hecho para representar sentimientos humanos, no a bellos animales alados. Que en el siglo XXI se siga enseñando a bailar como en el XVII, cuando el ballet servía para que los reyes validaran con un cuento de hadas su pertenencia a una raza fantástica, es una atrocidad equivalente a mantener un sistema político que provocó un genocidio.

Novela e investigación antropológica

Donde... Carlos Cuellar

Donde el mal nunca te pueda tocar es una novela antropológica, fruto de una investigación de más de seis años de trabajo de campo en el norte de Jalisco, a lo largo de los cuales se entrevistó en profundidad a cinco informantes: tanto hombres de poder como jóvenes aprendices de maracames, incluyendo una mujer.

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