Explosión, disparos
Explosión. Disparos resonando en las botellas rotas y tinas vacías que desaparecen en la punta de mi lapicero. Estallar. En jardines despeinados mis pasos sobre la tierra mojada dejan baladas en la voz de la grava. Caer. En el aroma coagulado en las telarañas del techo, de esos que nacen en el silencio de un triángulo dormido. Levantar.
Círculos concéntricos
El coyote persigue al correcaminos con sus zapatos cohete. El coyote bebe un trago de cerveza tras otra jornada de fracasos. El coyote tiene sueños tortuosos y no puede escapar de la geometría.
Una versión distinta del rey Arturo
Para el número 433 de la Gaceta del Fondo de Cultura Económica de enero de 2007 tuve un fuerte dilema en cuanto a mis preferencias literarias: favorecer un ensayo de René Guénon acerca del Demiurgo o un reportaje sobre un libro incunable que recién se había descubierto.
La verdadera historia del marqués de Sade
Peritos de la Comisión de Asuntos Sociales, Humanitarios y Culturales de la ONU en colaboración con arqueólogos al servicio de la UNESCO y autoridades de Francia confirmaron que los restos humanos hallados cerca del antiguo castillo de Lacoste, en París, pertenecen al siglo XVIII.
Brevedades
No tiendas la cama, en unas horas volverás a dormirte. Quítate la guarda, lávate los dientes y camina hasta la cocina. Coloca la tetera en la hornilla y préndela con el encendedor. Comienza tu sacramento. Deja hervir el agua. Escucha la imploración del pitazo, que tu mano saque la cuchara del cajón podrido.
Crónicas de iniciación
“La abuela también está muriendo. Hace tiempo que a los dos les llegó la enfermedad de la vida. Irremediablemente el abuelo se adelantó. Los días no serán los mismos sin ellos. Cuando el reloj de sus vidas toque la última campanada y Max se sienta solo, tendrá que arreglárselas para comenzar a escribir una nueva historia.”
Misterio en la Villa Serbelloni
En la habitación frente al lago los investigadores encontraron un diario forrado en piel de matriz de foca núbil. Aunque ignoraban la singularidad de semejante objeto perteneciente a una era previa a la vulgaridad nuevo rica empeñada en redefinir el lujo, apreciaron su extraordinaria suavidad al pasárselo por las mejillas hirsutas y lo celebraron con un chascarrillo pedófilo acerca de las nalgas de los bebés.
¡El hubiera sí existe!
¿Cómo fue que llegamos a este punto? Habría que remitirnos a los insensatos días en que dependíamos de la red para todo: la información, la publicidad, la música, las comunicaciones, el sexo, el ocio. Poco a poco fuimos cayendo en excesos delirantes.
Encuentro cercano
Que no sospechen de mi presencia en las cantinas cuando simulo beber güisqui sin hielo. Que no cuestionen mi mudez mientras estoy en el cine, rodeada de gente que no se habla con otra gente o que sólo platica de sí misma para impresionar al resto.
Un chango llamado Hemingway
Ando gerundio, sudando la cruda democracia, cargando una cruz de doble filo. La ciudad arde bajo mis tenis; siento mis pies de chicle sobre el pavimento, alucino con borrar la distancia entre esta sed insaciable y el divino néctar de los magueyes.
