NICK HORNBY Y EL FUTBOL

La sabiduría, el amor, la inteligencia y el fut

Nick Hornby, estereotipo del hincha y aficionado al futbol que va envejeciendo, como se llama a sí mismo, además de novelas y reseñas musicales, ha producido grandes crónicas sobre el futbol: su mística, el papel del aficionado, la gran importancia para el seguidor de un equipo de asistir a un estadio y, sobre todo, la lealtad a la camiseta, en las buenas y en las malas.

El futbol no como un entretenimiento para villamelones, sino como una parte importantísima en la vida de una persona.

Las notas reunidas aquí, y tomadas de Fiebre en la cancha, edición en español de Fever pitch editada por Ediciones B en 1998, son, en su mayoría, reflexiones de un fanático del Arsenal, aunque en su universalidad hablan del futbol en sí: como deporte, como entretenimiento y como forma de vida.

Nick Hornby

Con ustedes, Nick Hornby:

“A los obsesos les está negada toda clase de perspectiva sobre su propia pasión”.

“Me enamoré del futbol tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar para nada en el dolor y los sobresaltos que la experiencia traería consigo”.

“(…) había descubierto que la lealtad, al menos en términos futbolísticos, no era objeto de una elección moral, tal como pudieran serlo la valentía o la amabilidad, sino que era más bien como una verruga o una joroba, es decir, algo con lo que uno ha de vivir irremediablemente”.

“La verdad, lisa y llanamente, es que las obsesiones no tienen ninguna gracia. Los obsesos no ríen”.

“Qué tiempos aquellos en que los comentaristas televisivos todavía fomentaban activamente las insurrecciones, en vez de defender con toda pompa la reintroducción del servicio militar obligatorio”.

“Ellos son jugadores del equipo y yo soy un hincha, y no me apetece emborronar las fronteras que existen”.

“Los futbolistas profesionales son personas tan maravillosas, tan deseables y tan inalcanzables como las modelos”.

“Para quienes sólo tengan una vaga idea de las tácticas futbolísticas, el futbol total fue una invención holandesa que partía de la total flexibilidad de todos los jugadores presentes en el terreno de juego. Los defensores tenían que atacar, los delanteros tenían que jugar en el centro del campo: fue la versión futbolística de la posmodernidad, y a los intelectuales les entusiasmó”.

“He aprendido unas cuantas cosas gracias al futbol. El hecho de que conozca buena parte de la geografía de Inglaterra y Europa no se debe a la escuela, sino a los partidos fuera de casa y a las páginas deportivas de los periódicos, y el fenómeno de los hooligans me ha aportado cierto gusto por la sociología y un grado no desdeñable de trabajos de campo. He aprendido el valor que tiene invertir mi tiempo y mi energía en cuestiones que no puedo controlar, así como el valor que tiene pertenecer a una comunidad cuyas aspiraciones comparto por completo, de forma totalmente acrítica”.

“Todo lo que realmente cuenta acerca de la muerte, en términos metafóricos, es que casi con toda seguridad nos sucederá antes de que obtengamos los grandes trofeos a los que aspiramos”.

“De alguna forma, parece un exceso pensar que el futbol sea el único contexto adecuado para la muerte de un hincha”.

“¿Te gusta el futbol? Entonces también te tiene que gustar la música soul, la cerveza, soltarle un zopapo a otro, sobarle las tetas a las mujeres, el dinero. ¿Qué prefieres, el rugby o el cricket? Entonces te tienen que gustar los Dire Straits o Mozart, el vino, pellizcarle el trasero a las mujeres, el dinero. ¿Que no te va ni lo uno ni lo otro? Macho, nein danke? En ese caso, se deduce que eres un pacifista vegetariano, estudiadamente ajeno a los encantos de Michelle Pfeiffer, convencido de que sólo los niveles más rijosos escuchan a Luther Vandross”.

“Todo acontecimiento dotado de cierto significado tiene en mi vida un matiz futbolístico”.

“Es cierto que la inmensa mayoría de los aficionados al futbol carecen de una licenciatura expedida por Oxford o Cambridge (los hinchas son personas corrientes por más que los medios se empeñen en hacernos creer lo contrario, y la inmensa mayoría de las personas carecen de una licenciatura por Oxford o Cambridge), pero no es menos cierto que la mayoría de los hinchas no tiene antecedentes criminales, ni llevan navaja, ni mean encima de la gente, ni llegan a cometer las barbaridades que se suponen tan características de ellos”.

“El futbol tiene fama de ser el deporte del pueblo llano, y por eso mismo está expuesto a toda clase de personas que no son, por así decir, del pueblo llano”.

Bronca entre el Chelsea y el Arsenal

“El futbol, el consuelo de mi infancia, mi manta de Linus, fue mi forma de aguantar a trancas y barrancas todo el chaparrón”.

“No quiero tener que cuidar de nadie mientras esté en un partido de futbol; mejor dicho, no soy capaz de cuidar de nadie mientras estoy en un partido de futbol”.

“Claro que eso es lo que me ha hecho el futbol. Me ha convertido en un individuo que no arrimaría el hombro si su novia se pusiera de parto en un momento imposible (más de una vez me he preguntado qué sucedería si me tocara ser padre el día en que el Arsenal jugara una final de Copa). Mientras se disputa un partido, soy un crío de once años. Cuando describía el futbol como retardante, lo decía muy en serio”.

“Muchos hinchas dan rienda suelta a su cólera, ya sea contra su equipo o contra los hinchas del adversario: es una manifestación de furia auténticamente malsonante, que a mí me fastidia y me apena. Nunca he tenido el menor deseo de hacer eso; prefiero estar a solas y pensar, compadecerme un rato y recobrar luego la fuerza suficiente para volver al punto de partida y empezar de nuevo”.

“Puede que no tuviera grandes ideas sobre mi futuro, pero en cambio tenía grandes ideas sobre mis equipos de futbol”.

“…y me juré —aunque no fue ésa la última vez— que nunca volvería a dejar que el futbol fuese el sustitutivo de mi vida”.

“Quejarse de que el futbol sea aburrido es como quejarse de que El Rey Lear tenga un final tan triste: es no haber entendido nada. […] Yo voy al futbol por muchas y variadas razones, pero no voy buscando entretenimiento. Cuando miro a mi alrededor un sábado cualquiera y veo todas esas caras que delatan el pánico, la reconcentración y el mal humor, me doy cuenta de que los demás sienten lo mismo que yo.  Para el hincha que lo es hasta la médula de los huesos el futbol espectáculos existe tal y como existen esos árboles que se desploman en medio de la jungla: hay que presuponer que esas cosas ocurren, sólo que uno no está en condiciones de apreciarlas. Los periodistas deportivos y los amantes del sillón y el televisor, bien dotados del espíritu corintio, son los indios amazónicos: saben más que nosotros, aunque visto de otro modo, saben muchísimo menos”.

“Tengo la suposición de que, si se dieran las circunstancias precisas, el futbol podría servir como una especie de terapia New Age: el frenético movimiento de los jugadores de uno y otro equipo podría de alguna forma absorber todo lo que me corroe por dentro y disolverlo, aunque nunca funciona de ese modo”.

“[…] el futbol tampoco es tan buena metáfora a la hora de representar la vida”.

“El hincha futbolero medio carece notoria, casi salvajemente de sentimientos”.

“El futbol es un contexto en el que ver se convierte en hacer, y no en el sentido aeróbico del término, ya que ver un partido, fumar como un descosido mientras dura el encuentro, beber después del partido, comer unas patatas fritas por el camino de vuelta a casa, seguramente son actividades que no te harán ningún bien, al menos tal como puede hacerte bien un poco de ejercicio al estilo de Jane Fonda, tal como se supone que hace bien corretear de un lado al otro del campo”.

“Los jugadores no son más que nuestros representantes, elegidos por el entrenador y no designados por nosotros, a pesar de lo cual siguen siendo nuestros representantes”.

“Un buen día, la televisión se percatará de nuestra ausencia. Al final, por muchos micrófonos de ambiente que pongan entre el público, serán incapaces de reproducir el ambiente de verdad, porque allí no habrá nadie: todos nos habremos quedado en casa a ver el partido”.

“Hay ocasiones en las que ir a ver un partido es la ocupación más válida y más satisfactoria que se me ocurre a la hora de planificar mis ratos de ocio”.

“Puede que sea absurdo, pero aún no me he animado a decir que el futbol sea un deporte maravilloso, y por supuesto que lo es. Los goles tienen ese valor que tiene lo raro, sin punto de comparación, por ejemplo, con las canastas en baloncesto, los sets en tenis, y siempre quedará el suspense y la emoción de ver a alguien cuando consigue hacer algo que sólo se suele hacer tres, cuatro veces a lo sumo en todo un partido, y eso con suerte, porque si no hay suerte no se hace ni una vez. Me encanta el ritmo que tiene, la inexistencia de fórmulas preconcebidas; me encanta cómo pueden los bajos con los altos, los enclenques con los fuertes, cosa que no courre en ningún otro deporte de contacto; me encanta que el mejor equipo no sea siempre el que gana. Tiene lo mejor del atletismo; es sensacional la forma en que combina la fuerza con la inteligencia. Permite que los jugadores parezcan realmente estéticos, y lo hace de una forma en que a casi todos los deportes resultaría imposible: un cabezazo en plancha perfectamente coordinado, una volea perfectamente conectada, permiten que el cuerpo alcance una postura y una elegancia que muchos deportistas jamás podrían exhibir”.

“Todo lo miramos desde la cúspide de una montaña de pasión partidista; no es de extrañar que nuestros planteamientos estén equivocados. Puede que sea hora de bajarnos de esa montaña y de ver lo que ve el resto del mundo”.

“Las pasiones que desata el futbol lo consumen todo: incluyendo el tacto y el sentido común”.

“Aun cuando no cabe la menor duda de que hacer el amor es una actividad mucho más grata que ver un partido de futbol (no hay empates a cero, ni el contrario practica la trampa del fuera de juego, no te llevas ningún disgusto copero y encima estás calientito), en condiciones normales no engendra sensaciones tan intensas como las que produce ganar el Campeonato en el último minuto, que es algo que sólo sucede una vez en la vida”.

“La indignación es un ingrediente crucial en la experiencia futbolística perfecta”.

“No hay nada como una buena bronca para animar un partido aburrido”.

“Soy un hincha, no tengo el deber de acatar la disciplina de la moral”.

“He terminado por disfrutar de la miseria que me produce el futbol”. ®

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Publicado en: Destacados, El lado oscuro del balón, Junio 2010

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