No se puede limitar el humor

Los cartones de Ros

Lo que hace el cartón es contar una historia pequeñita, es como un minicuento; ahí se mezclan muy bien la línea y la palabra. Para mí es un formato perfecto, son historias sencillas aunque haya después muchísimas interpretaciones. Mis cartones son gags, también un poco cuento.

Ros

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Hace algunos años entrevistamos a Ros para esta columna. En aquella ocasión ya nos hablaba sobre dos de sus principales influencias: Saul Steinberg y Abel Quezada, así como su dibujo y sus cartones.

Ahora, Ros regresa con una recopilación de algunos de sus gags gráficos. Editado por Tumbona, Bajar la guardia es un pequeño gran libro para mirarse, leerse y releerse, dejar en la mesa de café o en el baño para que los invitados incautos se enganchen y, quizá, se lo roben. Un libro para llevar en el transporte público y echarle un ojo cuando la luz esté en rojo o para regalar a la menor excusa. Explica: “[En el cartón] hay que bajar la guardia, descubrir por dónde va. El significado no está en la primera capa, tiene otras lecturas”.

Se trata de una selección de alrededor de doscientos cartones que hemos visto en distintos medios como Animal Político, The Huffington Post o Eje Central, o que han sido compartidos en Twitter por el autor y sus lectores. Un libro sui generis para un país en el que existe muy poca edición de libros de humorismo gráfico. “El cartón que yo hago es muy común que se vea en Estados Unidos, en revistas como el New Yorker, sobre todo. Es, digamos, la catedral de ese tipo de cartón. Pero también se hace en Europa: Sempé hace ese tipo de cartón, los belgas, los ingleses…”.

En esta nueva conversación Ros abunda sobre su trabajo, lo que busca comunicar y el camino desde la ocurrencia hasta el momento en que plasma el gag gráfico. A continuación la charla con el autor sobre Bajar la guardia, y más adelante algunas ideas extra, interesantes lo mismo para lectores de monitos que para creadores en general. Que lo disfruten.

Sobre sus cartones

“Lo que hace el cartón es contar una historia pequeñita, es como un minicuento; ahí se mezclan muy bien la línea y la palabra. Para mí es un formato perfecto, son historias sencillas aunque haya después muchísimas interpretaciones. Yo creo que [mis cartones] son gags, son también un poco cuento. Son difíciles de describir. Yo los comparaba con las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, que son frases surreales, humorísticas, absurdas, algo como lo que ahora llaman poetuit, quizá… una cosa rara. El corazón del cartón es una experiencia bastante común, lo que pretendo es que sea común y que lo hubiera podido vivir cualquiera. Cualquiera se podría identificar con el cartón.”

Sobre su proceso de trabajo

Ros_BajarLaGuardia“Puedo arrancar a partir de una escena que haya visto o de la que haya oído o que por alguna razón me atraiga, partir de ahí y empezar a dibujar. O puedo partir de un escenario: se me puede antojar de repente dibujar unas cataratas, por ejemplo. Y simplemente empiezo a dibujar una catarata, meto a gente y empiezo a divagar. Es un trabajo largo porque a lo mejor al principio cuesta trabajo arrancar, pero curiosamente —no siempre, a veces simplemente no hay ideas, lo dejo un rato y me voy a tuitear, a trabajar o a comer algo, lo que sea— sí tienen un resultado muy bueno. Nunca acaban siendo lo que empezaste. No tengo una idea clara, preconcebida, entonces de ahí puedo ir y volver, irme a otro lado, que me influya otra cosa y terminar en otra cosa distinta, o de ahí mismo se abren dos vías y agarro dos lados.

”Hago dibujos en hojas que luego recolecto. Cuando tiene más o menos forma me siento y dibujo aquí [en una libreta Moleskine] y estas ideas están ya bastante terminadas. Luego pasa que no las uso: dejo pasar unos días, regreso y digo: “esto no”, las dejo y me voy con otras o las redibujo… Estos bocetos los guardo porque aunque son muy primitivos, muy rápidos, aquí está el verdadero inicio del cartón.”

Sobre sus lecturas

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“Leo literatura: novela, cuento… narrativa, sobre todo. Procuro leer cartones, estoy al pendiente de lo que se hace en The New Yorker o The Wall Street Journal. Del cómic nunca fui. Pero no diría que utilizo [mis lecturas] para alimentarme de ahí, para alimentar el cartón. No viene de ahí. Ni siquiera voy atrás en mi memoria para sacar ideas.”

Sobre Jis

“Yo a Jis lo señalaría como un talento a seguir. Es el que más me interesa de los cartonistas ahora.”

Sobre el cartón político

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“Me encanta el cartón político, pero no es lo mío. No estoy al tanto de la política, de los sucesos, de la coyuntura política, de los personajes de la vida pública, no los retrato ni pretendo hacerlo, sino gente común. Nunca me he sentido cómodo haciendo cartón político. Además hay mucho espacio alrededor; hay mucho cartón político y se pueden hacer otras cosas. No diría que está saturado, pero estamos muy politizados, el cartón en México es muy político.”

Sobre Saul Steinberg

“A mí siempre me llamó la atención este libro [Cartoons Allinline, Penguin Books, 1947], siempre me encantó. Mi papá lo compró de joven […] entonces le pedí que me regalara unas plumillas y unas tintas y me dediqué a copiar estos dibujos. Para mí era fantástico. Yo creo que si puedo pensar en dónde empecé, éste fue desde luego el inicio.” ®

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Publicado en: Diciembre 2013, Literatura gráfica


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