No soy un escritor carveriano

Entrevista con Peter Stamm

Creo que hay un peligro de ser americanizado, y no creo que esto sea algo positivo porque influye en la manera en que expresamos nuestros sentimientos y nuestras vidas, algo que también puede verse en Facebook.

El escritor suizo Peter Stamm (1963) visitó la Ciudad de México por tercera ocasión. Asistió dos veces a la FIL de Guadalajara, la última en 2011, como parte del combo estelar de escritores en lengua germana. En aquella ocasión conversó con Jorge Volpi en una mesa titulada “Leerse a sí mismo: Peter Stamm, narrador del universo frágil”.

El escritor suizo Peter Stamm. Foto © KEYSTONE / Jean-Christophe Bott.

El escritor suizo Peter Stamm. Foto © KEYSTONE / Jean-Christophe Bott.

La última estancia en nuestro país fue a mediados de mayo en el marco del FMX-Festival de México en el Centro Histórico, donde sostuvo una charla con Enrique Serna, moderada por Mauricio Montiel Figueiras, a propósito de procesos de escritura y nuevas plataformas tecnológicas; un tema que, a su manera, se ha decantado como un asunto más divertido que literario. Para él la escritura en un blog tiene muy poca relación con el oficio de escritor.

Stamm nació en Weinfelden, Suiza, y tras ejercer años como periodista y editor, con su primera novela, Agnes [1998] cobró una notoriedad entre la crítica literaria que ha permanecido hasta la fecha, de hecho está nominado al Premio Booker Internacional. Por extraño que parezca —los suizos no destacan en el género del relato— también es un cuentista consolidado. Sus libros Lluvia de hielo [1999], Jardines extraños [2003] y Los voladores [2008] han sido clasificados en la prensa española dentro de cierta tendencia carveriana. Replicante charló con él.

—Se piensa que la literatura estadounidense, por no decir anglosajona, domina el panorama y el mercado literario. ¿Estaría de acuerdo en que esta narrativa se ha establecido como la forma de narrar en la actualidad?

—En cierto sentido sí creo que es el caso y aún más a través de las películas; creo que hay un peligro de ser americanizado, y no creo que esto sea algo positivo porque influye en la manera en que expresamos nuestros sentimientos y nuestras vidas, algo que también puede verse en Facebook.

—En España se ha comparado su narrativa con la de Raymond Carver, ¿eso lo hace sentirse americanizado?

Para mí los autores estadounidenses importantes son los que estaban escribiendo entre los veinte y los treinta del siglo XX (la llamada “Generación perdida”), como Ernest Hemingway y F. Scott Fitzgerald. Viví en Estados Unidos mucho tiempo y es un tipo de cultura totalmente diferente, con otro tipo de literatura.

—No puedo estar de acuerdo. Para mí los autores estadounidenses importantes son los que estaban escribiendo entre los veinte y los treinta del siglo XX (la llamada “Generación perdida”), como Ernest Hemingway y F. Scott Fitzgerald. Viví en Estados Unidos mucho tiempo y es un tipo de cultura totalmente diferente, con otro tipo de literatura. No creo que mis libros sean americanos en ningún sentido.

—¿Hay alguna idea que haga pensar que existe una apertura para la literatura multicultural?

—Creo que en Europa siempre ha habido una apertura a la literatura multicultural; de hecho, en Alemania, el sesenta por ciento de los libros que la gente lee son de autores extranjeros, y quizá ahora Estados Unidos se ha abierto un poco porque se han dado cuenta de que hay una riqueza inmensa en otras literaturas, incluso hay más festivales.

—En sus relatos se puede encontrar finales felices (parejas que, pese a sus inseguridades, logran iniciar un romance…). En el fondo usted no parece un pesimista:

—Soy padre de dos hijos y con ello pasé de tener una visión bastante oscura de la vida. Veo muchos problemas en el mundo, pero también veo soluciones. Digamos que me considero un hombre optimista. Para mí es engañoso pensar que la vida no tiene ningún sentido y seguir viviendo.

Digamos que me considero un hombre optimista. Para mí es engañoso pensar que la vida no tiene ningún sentido y seguir viviendo.

—Su última novela publicada, Siete años, se centra en un triángulo amoroso; sin embargo, la sociedad europea, occidental, aún se rige por un concepto monogámico…

—Hmm. Hay un diario íntimo escrito en el siglo XVII por Samuel Pepys en el que la monogamia es el molde, pero él refiere que la gente tiene relaciones fuera del matrimonio. Y no es el único que hace referencia a la poligamia, entonces es algo que está presente a lo largo de la historia.

—¿Y cuál es su punto de vista acerca de la monogamia en nuestros días?

—Se han dado muchos cambios en la sociedad y la gente lleva sus reglas morales de manera más mental, pero al mismo tiempo se es un poco más libre de vivir. No sé de números, pero creo que la gente sigue llevando una vida monogámica.

—Finalmente, ¿cuál cuento o novela suya le gustaría que se adaptara al cine? ¿Para qué tipo de director le gustaría a usted escribir un guión?

—Me hubiera encantado trabajar con este director francés, Erick Rohmer. Creo que es el cineasta ideal para el tipo de escritura que yo hago, desafortunadamente ya no está vivo. Respecto a la última pregunta: hay gente no tan famosa… alguien en particular no se me ocurre. Recientemente he visto Babylon, que creo que es una película de un director mexicano…

—¿Quizá se refiere a Babel? (En cuyo caso sí, es de un mexicano).

—Sí, creo que es una película maravillosa. ®

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Publicado en: Junio 2013, Libros y autores

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