No vas a ser yo

¡Viaje al pasado, viaje al futuro… pero viaje!

Durante el otoño de 2025 gran parte de la población tendrá acceso, mediante una inscripción de por vida, a una tecnología para ir a su pasado o a su futuro.

Asesinato en el bosque.

Al fin se detiene, ha cavado durante más de tres horas; el agujero tiene las dimensiones necesarias. Sus brazos sudorosos y llenos de polvo forman una especie de barro que se concentra en la flexura de su codo. Mira la hora y la fecha proyectadas sobre su brazo; se llena de energía y continúa cavando.

El cielo, testigo tenaz de su cansancio, firma con su bolígrafo intenso y fugaz que él ha terminado. Vuelve a mirar la fecha y deja de cavar. Sale del hoyo con dificultad y mira un bulto alargado, algo está envuelto. Lo empieza a patear con rencor, como si esperara una disculpa.

El crepúsculo llega mientras termina de descargar su furia sobre el bulto. Se detiene y se deja caer de rodillas. Llora y grita con dolor; mira al cielo en dirección al poniente, sólo ve la luz que se escapa; se limpia la baba de la comisura de los labios. Se percata de lo sucia que está.

Saca de un bolsillo una navaja, corta la cobija y abre el bulto. Mira una cara; las cejas enmarcan y simulan que esos ojos abiertos miran con asombro centrípeto, intentando tragarse la vida que perdió; la boca abierta, como si aún tuviera algo por decir en un lenguaje tan dilatado e inentendible como la eternidad. Toca el cabello; la piel de la cara la siente dura y fría. Frunce el ceño, se incorpora; mira con desprecio.

Con los pies empuja el bulto hasta verlo caer en el agujero. Saca un cigarro y va a la camioneta por el encendedor. Regresa fumando. Recoge del piso la pala, tira la colilla al hoyo y empieza a sepultar el cuerpo.

Durante el otoño de 2025 gran parte de la población tendrá acceso, mediante una inscripción de por vida, a una tecnología para ir a su pasado o a su futuro; sólo los más ricos podrán ir a su respectivo pasado por obvias razones: la estabilidad del sistema. A las clases medias no les atraerá el uso de esa tecnología; los pobres son el gran mercado de la Empresa; sin embargo, un pobre que va al pasado no es negocio; si está bien informado será tan peligroso como la idea comunista en la Guerra Fría.

A él no le permitirán ir a su pasado; irá al futuro, 25 años. No le gustará lo que verá de su yo del futuro. Se detestará tanto que se asesinará. El delito no pasará inadvertido, así que se lo llevará al pasado, a su tiempo. Lo enterrará en el desierto.

El precio no le parecerá alto, quizás llegue a pensar que sea justo: la donación a la Empresa de su conciencia y de sus pensamientos. No estará mal, considerando que ni ahora ni después tendrá posesiones ni trabajo digno, y al menos su cuerpo estará limpio y sano por el resto de los días. ®

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Publicado en: Narrativa

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