NOVELÍA PA LA PLEBADA

Mica chueca,
P. J. Sáinz

Las intrincadas fronteras entre México y Estados Unidos, el español y el inglés, la comedia y el drama, la realidad y el sueño, son la sustancia de Mica chueca (Tierra Adentro, 2009), de P. J. Sáinz —narrador y periodista que vive en Tijuana y trabaja en San Diego—, que él mismo define como “una novela en cuentos para la plebada migrante”.

La primera de las dos partes de Mica chueca es una serie de postales del nuevo siglo que va configurando en fragmentos la existencia de René Gastélum, un estudiante de high school que emigró junto con su familia a Estados Unidos, para establecerse en una colonia de sinaloenses en Huntington Park, ciudad del condado de Los Ángeles. Su condición de “mojarrita”, el sueño de una carrera universitaria y conquistar a la “golddigger” de Juliana Osuna hacen que Gastélum anhele una sola cosa: tener papeles, aunque éstos sean de los que venden chuecos en la Pacific.

A René Gastélum le gusta El Tri y trabaja de “chúntaro hamburguesero” en un “McMierda’s”, donde en arrebatos de resentimiento sus compañeros depositan gargajos en las hamburguesas de aquellos que parecen tener papeles, porque, como él, muchos otros desean ser “resident aliens”. Gastélum es también un  simpsomaniac y está enamorado de Juliana Osuna, “jefa del Booty Club”, al que pertenecen “las morras más buenotas de la high school”. Ella es “one hundred percent Culichi booty among a bunch of flat bitches”. Lo malo es que Juliana también busca una manera de conseguir sus papeles y terminar con la incertidumbre de que la migra vendrá por ella. En su afán por lograrlo ha puesto todos sus empeños para conquistar a Marco Gaxiola, un bato nacido en Estados Unidos que pertenece a la “nueva generación de narquíos en Los Ángeles, con su texana y su cinto piteado y sus botas de avestruz que se la sacan de muy chacas”.

El lenguaje de la novela es un entramado de ambos idiomas y costumbres. Mica chueca hace breves pero precisos guiños de la historia, desde Henry Huntington —magnate de la industria ferrocarrilera a principios del siglo XX—, que fundara las ciudades, disímiles entre sí, Huntington Park y Huntington Beach; la Amnistía 1986, que sirvió para que miles de personas legalizaran su situación migratoria durante los dos años posteriores, hasta las leyes antiinmigrantes, como la Propuesta 187 lanzada por la legislación de California en 1994 para negarle a los indocumentados servicios médicos, sociales y educación pública. Sáinz también crea un índice de las “limitantes de ser mojarrita” y un mapa de las ciudades habitadas por millones de “paisas” en el estado de California, donde se habla exclusivamente español y la “fake ID” es la aspiración de todos.

La estructura en mosaicos de Mica chueca de algún modo se empareja en cierto punto con el I remember de Joe Brainard, o los 480 recuerdos fragmentarios que pueden leerse como lo más cercano a una autobiografía de George Perec. “Me acuerdo cuando mi Mamá Nena venía a visitarnos y de pasada llevaba fayuca para vender en Navolato”. Sin embargo, el protagonista parecen encontrar su punto más álgido cuando reflexiona: “Si en el yearbook de la high school hubiera una categoría para Most likely to be a loser his whole life mi foto estuviera a todo color. So, siempre seré el mexicanote que no tiene futuro por ser paisita y no tener tarjeta verde”.

La segunda parte de la novela: Los Ángeles, Sinaloa, es un armazón variopinto con fragmentos del contexto social, las obsesiones y los procesos de adaptación de otros paisas en Huntington Park cuando corrían las dos últimas décadas del siglo pasado. Al estar dirigida a la plebada migrante la novela lo mismo incluye un curso exprés de cómo escribir un narcocorrido, música que no ha perdido su apogeo entre la raza, así como referencias a Los Tigres del Norte, el narcotráfico, Mario Almada y los disturbios que comenzaron el 29 de abril de 1992 en Los Ángeles tras el veredicto que absolvió a los policías que golpearon brutalmente al taxista afroamericano Rodney King. Sin embargo, en ambas partes, como una constante nube caliginosa que los persigue, se mantiene el recuerdo de Navolato, la tierra de donde provienen los personajes que pueblan Mica chueca, sin duda una novelía que si bien abunda en las constantes de la narrativa fronteriza, tiene como atributos un humor y un repaso cincelado por los hechos históricos que han marcado a las minorías y puesto a prueba la resistencia de la raza en Estados Unidos. ®

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Publicado en: Abril 2010, Libros y autores


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