Dos poemas no coleccionados de Kyn Taniya
Llevando a la literalidad y al extremo imaginativo las imágenes de la poesía modernista, Quintanilla logra un poemario que sorprende por sus imágenes y sobre todo por su incisivo humor, rasgo poco practicado en la poesía mexicana y que no suele asociarse a la vanguardia poética.
Lo que no te pude responder
Cuando me preguntaron qué era la vida, no pude responder: una perversa rotación omnipotente, fuerza, o tal vez sólo la belleza de una metáfora inexacta. Es la seducción del incontable deslizar del mundo: el tiempo. Cuando me preguntaron qué era la vida, me hubiera gustado responder que es todo lo anterior y al final corregir: [...]
Mujeres en vilo
Con la duda reproducida en cejas,
la boca seca al plantearse cosas
vuelve a su vida una certeza:
el amado no llega este día
ni el siguiente, ni el otro, ni ningún otro.
Los vacíos entre las estrellas
Los vacíos entre las estrellas No son sino estrellas Todavía más lejanas
Se desvanece
Se desvanece. Se desvanece el pasado, mientras que el presente se deshace y el futuro se vuelve borroso.
Metralla
En 1938 Hitler paseaba por Berlín en su limusina saludando a todos los presentes. Entre ellos a mi abuelo René, de seis años.
El fuego fuego
Lunas negras Cuántas veces te has desnudado sin que mis falanges queden impresas en la superficie de esa agua quieta. Durante cuántas noches has bordeado mil vasos en que se imprimen tus babas, tus pulgares, tu destino. En qué cantidad de almohadas y cojines has estampado tus poderosos dedos y sus medias lunas negras tus [...]
Soplar un diente de león
mañana me iré no dejaré mucho tras de mí rastros de piel de hueso quizá finalmente el río me ha dejado aquí en el remanso la víspera de mi fuga soy un cabo distendido a la deriva flotando y agitándose tú estás conmigo pero no mañana no volarás a mi lado mis alas son más [...]
Amarás a la mujer de tu prójimo
Considerar a la familia una pequeña patria,
es una patraña de bufonescos fanfarrones.
Así que en el adulterio no hay traición a la patria.
Los ninis
Ni siquiera yo que no espero
ni encuentro, ni despedida de nadie
ni puerta abierta, ni pulso
que me sostenga ni sol fundido.
