Postales desde el “no lugar”

Sobre Post Secret, un blog

Post Secret se ha convertido en un inusual parque de atracciones, cuyas postales ofrecen a la luz aquellos lugares recónditos de la culpa y la vergüenza nunca antes exhibidos en semejante forma.

Contenedores de diversas índoles suelen reservarse para guardar aquellos souvenirs a los que la cobardía, el temor o la culpa no deja alcanzar la superficie. Sofocados en espacios oscuros e insondables, ya sean físicos o mentales, los secretos viven en un lugar al que no queremos invitar a nadie, mucho menos hacerlos viables de una atracción turística digna de una postal.

Ese “no lugar” del secreto rara vez ha sido materializado fuera de la iglesia o la clínica. La acción de confesar, alguna vez tarea parroquial que cada vez cuenta con menos adeptos, se tornó en materia del diván, en un síntoma del cuerpo que ubicaba la carga en el disimulo de alguna enfermedad o acaso en materia prima para la ficción del quehacer teatral. Sería la tecnología la que aportaría un insospechado avance al respecto, pues con el inmenso campo de acción que proveen las redes sociales y su aparente anonimato la confesión ha encontrado ahora una forma insólita de manifestarse. Cuando toda la humanidad expone con nombre y apellidos los detalles de su anodina existencia ante desconocidos, es de sorprender que no todo esté dicho.

Post Secret es un blog creado por Frank Warren, un ex empleado de una línea de ayuda estadounidense, en donde los secretos de un público anónimo se recrean por medio de una imagen y un mensaje contenidos en el espacio de una postal. El resultado es un panorama, atractivo e incluso artístico, del estado de las cosas en el cual nos encontramos, condensados ejercicios de humanidad que en los casos más afortunados rehúyen al gesto Hallmark y realmente evocan, sorprenden y conmueven por la aparente sinceridad de sus contenidos, convirtiendo a la acción confesional en todo un espectáculo. Post Secret se ha convertido en un inusual parque de atracciones, cuyas postales ofrecen a la luz aquellos lugares recónditos de la culpa y la vergüenza nunca antes exhibidos en semejante forma. Un territorio anónimo de seres virtuales en donde la utopía de la tolerancia resulta posible, exactamente porque la confrontación real con otro ser humano será completamente inexistente.

Para Warren la función de Post Secret es la de inspirar, dar esperanza, sanar y especialmente, como otros fenómenos de la web, hacernos sentir menos solos. No obstante es justamente su cualidad espectacular la que capitaliza esa aparente función del blog en libros, conferencias y hasta una app para que el Iphone&™ nos auxilie descargando nuestros más fuscos momentos de desesperación. Es esta ecuación del espectáculo la que también invierte los roles elevando a Warren, estrella forjada por las confesiones de los otros, a la calidad de una especie de mesías que promueve la descarga confesional en conferencias motivacionales, sin ofrecer solución o seguimiento a los evidentes problemas que exhibe, más que señalar el camino a un 1-800 de ayuda, cual receta de “20 Aves Marías” de párroco local. Warren es acaso el miembro más nuevo de ese viejo y redituable negocio que se sustenta hábilmente en la ventilación de la culpa y la vergüenza. No sería de extrañar que pronto Post Secret se convierta en su iglesia.

Pero sin importar la floja luz de este nuevo astro de la confidencia y el desahogo, las postales de ese “no lugar” reclaman su sitio a fuerza de esgrimir su “no nombre” propio. Esos cándidos retratos de los auténticos lugares a los que nunca les da el sol resultan ser certeras punzadas para quien las mira, antesala de un síntoma de ese gran y raro padecimiento llamado “humanidad”. ®

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Publicado en: Aquí no es aquí, Octubre 2011


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