Prohibido hablar del padre Maciel

Otra crónica más de los Legionarios

Cada cumpleaños del fundador era motivo de misa, fiesta y folclore. Ese día la escuela se adornaba con los colores de la Legión. Flores, globos, mantas, carteles. Se nos pedía ir vestidas con esos colores, y una semana antes del festejo se nos entregaba una guía con datos relativos al padre Maciel, como su vida y sus gustos —sin mencionar su gusto por los niños.

¡Alpes, A-a-al-pes! Con cariño voy a recordar las enseñanzas del gran mae-e-stro que están firmes en mi voluntad. ¡Alma Máter, ejemplo inmortal!

¡Un ejército de Legionarios!

¡Un ejército de Legionarios!

Lo recuerdo bien, o eso creo. Tenía cinco años y acababa de regresar de Madrid, ciudad donde viví durante un año. Era un día de agosto de 1999 y yo, con un moño grandote de color blanco, un jumper de cuadros verdes y blancos con líneas amarillas, zapatitos azules (de los que compras en la zapatería que huele a chicle) y unas calcetas hasta la rodilla, iba llegando a la que sería mi madre nodriza.

¡Bienvenida!

En el Instituto Alpes San Javier [en Guadalajara] somos conscientes del gran compromiso que significa la formación de nuestras alumnas, no nos limitamos a educar solamente; nuestra labor y compromiso está en formar gente de bien en el área humana, espiritual, social e intelectual, pues sabemos que el ser humano no es fragmentado y su formación tampoco debe serlo.1

Gente de bien… Bueno, eso es otra historia que contar.

Ser altiva, llegar a ser líder, convicción de un perfecto ideal. Eso es ser mujer íntegra, ser del Alpes alumna ejemplar.

En la entrada se encontraba don José, el portero de la escuela, con su bigote bien peinado y una sonrisa de oreja a oreja dándonos la bienvenida a las alumnas, las madres y unas cuantas niñeras en el comienzo de un nuevo año escolar.

¡Por supuesto!

¡Por supuesto!

Cada año la bienvenida era igual, las ganas de ver a mis amigas y la emoción de ver quién me tocaba en mi salón eran siempre las mismas. ¿Cómo te fue en las vacaciones, a dónde te fuiste? Lo único que cambiaba año con año era la talla de los uniformes, las mochilas se convertían en bolsas de diseñador, las faldas cada vez eran más cortas y los chismes que se contaban en pasillos, los baños, la tiendita y en cualquier rincón eran más fuertes. ¡Ah, de qué chismes se enteraba una! Así se me fueron trece años de mi vida en un colegio de los Legionarios de Cristo.

Los Legionarios es “una congregación católica de derecho pontificio que fue fundada el 3 de enero de 1941 en la Ciudad de México”. Según datos del año 2011, la congregación tiene presencia en cuatro de los cinco continentes y cuenta con casas establecidas en 22 países. También cuenta con tres obispos, 953 sacerdotes; 932 religiosos y novicios, y 945 alumnos en los centros vocacionales (datos del 31 de diciembre de 2012). Su movimiento seglar es el Regnum Christi, que cuenta con 68 mil miembros en 37 países. La Legión de Cristo maneja quince universidades a través de la Red de Universidades Anáhuac, 43 institutos de estudios superiores y 175 colegios.

Actualmente tanto la Legión como el movimiento se encuentran en un proceso de revisión y renovación que pidió el Papa Benedicto XVI, bajo la guía de un delegado suyo, el cardenal Velasio De Paolis, C.S. Esto después de que se diera a conocer la vida que llevó el célebre fundador. El proceso de renovación concluirá con un capítulo general que se prevé para el año 2014, en el que se promulgarán unas nuevas Constituciones.2

Amigos hasta la muerte.

Amigos hasta la muerte.

¿Cómo atrapan a sus víctimas los Legionarios? Fácilmente: en sus momentos de debilidad y vulnerabilidad. Después de muchas forzadas direcciones espirituales que tuve con diferentes consagradas llegué a esa conclusión. Siempre les preguntaba cómo decidieron ser consagradas: su llamado había llegado invariablemente cuando estaban enfrentando momentos de crisis e inestabilidad emocional.

Me acuerdo de dos casos de amigas mías que se fueron al Centro Estudiantil (el primer paso de iniciación a la vida consagrada). Una es ahora consagrada, la otra se arrepintió a tiempo. Cuando tomaron esa decisión ambas atravesaban por momentos familiares similares, sus papás estaban en un proceso de divorcio muy conflictivo y ahí fue cuando intervinieron las señoritas consagradas. Les prometieron las perlas de la virgen, la luna y las estrellas. Les afirmaron que si se entregaban a Dios sus padres se reconciliarían. Hoy en día esos dos matrimonios se encuentran felizmente divorciados…

Aproximadamente en puras colegiaturas se me fueron, o más bien se le fueron a mis papás, más de un millón y medio de pesos, sin contar libros, útiles escolares, materiales extras, campamentos, torneos deportivos y académicos, uniformes, el lunch en la tiendita, las donaciones al colegio y a las casas de las consagradas o de los padres, la cuota ecológica, las donaciones a la construcción de la nueva capilla, a la remodelación de la vieja capilla, para la tan prometida y aún esperada alberca, para techar el patio, para remodelar los patios, para plantar más árboles, para mejorar la biblioteca, para las colectas de las distintas caridades e infinidad de cosas que les gustaba inventar para pedirnos dinero. Dinero que, claro, se iba a partes iguales a las arcas del Vaticano y para los lujos exóticos y excéntricos que tenía nuestro “querido y amado” fundador, el padre Marcial Maciel.

Mis compañeras y yo no estábamos solas en esto, todos los miembros de las distintas escuelas pertenecientes a la Legión escuchábamos la misma cantaleta. ¿Alguien se acuerda de cómo en tiempos de la Inquisición se vendían indulgencias a los ricos y poderosos? Ah, pues algo parecido hacía nuestro astuto fundador. Personalidades como Carlos Slim y Marta Sahagún, la esposa del ex presidente Vicente Fox, le dieron dinero o le pidieron favores a Maciel.

El escudo.

El escudo.

Un día fueron de visita a la escuela unos padres legionarios provenientes de Italia. Le dije a una de mis mejores amigas: “¡Qué onda, los padres legionarios están guapísimos!” Estábamos en misa pero su risa se escuchó más fuerte que el Padre Nuestro. Al salir me contó lo que le dijo su tío, un sacerdote legionario —que también está muy guapo: Al parecer no puedes ingresar al seminario si no tienes ciertos requisitos estéticos. Las restricciones que tienen son más estrictas que las de un museo de arte. Eso no es todo, el propósito de que sean bien parecidos es porque, según le dijo su tío, “No puedes poner a alguien sin un buen aspecto físico y sin porte a pedirle dinero a las personas más ricas, influyentes y poderosas del mundo”.

—A ver, a ver, yo les tengo otro chiste más bueno. ¿En qué se parecen Michael Jackson y el padre Marcial Maciel?

Marcial Maciel nació en Cotija de la Paz, Michoacán, el 10 de marzo de 1920.

Cada cumpleaños del fundador en el Alpes era motivo de misa, fiesta y folclore. Era tan especial ese día que la escuela se adornaba con los colores de la Legión, rojo y blanco por todos lados. Flores, globos, mantas, carteles. Incluso se nos pedía, o exigía, ir vestidas con esos colores, y una semana antes del gran festejo se nos entregaba una guía con datos y fechas relativas al padre Maciel, como su vida y sus gustos —sin mencionar su gusto por los niños, por supuesto—, y también alusivos a la Legión, con el propósito de participar en el magno rally de salones que competían por un premio que consistía en quince minutos de recreo extra. Ni uno más.

—No, no sé. ¿En qué?

—En que los dos quieren llegar al cielo porque es el reino de los niños.

El 25 de marzo de 2010 la Legión de Cristo reconoció en un comunicado público que Marcial Maciel incurrió en actos que resultaron en perjuicio de varias personas. En el mismo comunicado de prensa la congregación aceptaba que Maciel sostuvo una relación estable con una mujer con la que tuvo una hija, y que en últimos tiempos aparecieron dos hermanos que afirman ser sus hijos. El comunicado omite los nombres de las personas y el número de víctimas de los actos de Maciel, incluido el abuso sexual a seminaristas y menores de edad. El comunicado omite también los nombres de estas personas —se trata de Norma Baños y su hija Norma Hilda Rivas Baños, que fueron la familia de Maciel en España. En el caso del par de hermanos que refiere este comunicado se trata de José Raúl y Cristian González Lara, aunque de acuerdo con las afirmaciones del primero, Maciel también reconocía a Omar González Lara como su hijo, habido con Blanca Estela Lara —pareja de Maciel en México— en una primera relación.

Desde el conocimiento de la noticia de la vida falsa y engañosa del que pensaba era nuestro santo fundador hasta el momento actual, quiero decirle, querido padre Álvaro, que en este tiempo la tristeza y la desconfianza han permeado mi vida y he venido experimentando una imposibilidad creciente de readaptarme a una vida religiosa que no consigo identificar con la que yo escogí libre y plenamente [J.P. Oriol, 2011].3

Me acuerdo como si hubiera sido ayer de ese día en el Alpes, con la bomba que acababan de arrojar todos los medios de comunicación. Las más discretas murmuraban la noticia, otras llegaban y gritaban a todo pulmón: “¡No mames goe-e-e-ey! ¿Ya te enteraste?” En la primera clase de ese día todos los salones se encontraban sin maestras pues estaban en una junta con la directora, las consagradas y el padre de la escuela. El patio y los pasillos estaban vacíos, pero los salones parecían nidos de abejas, todas zumbando a diferentes volúmenes la noticia.

La verdad es que siempre se había sabido de los actos y la vida impúdica del padre Maciel, y nunca faltaban los comentarios al respecto, pero siempre quedaba alguna duda. Para las escépticas había un bien merecido ¡Te lo dije!, pero incluso para las que nos reíamos de los chistes y hacíamos burla de eso fue un shock que se reconociera la verdad.

Retrato de un monstruo.

Retrato de un monstruo.

Pasó la primera clase, y a la segunda se veía a las maestras llegando a los salones en cada edificio. En cuanto entraban las asaltábamos a preguntas casi de manera automática. Casi todas callaban, a una que otra se le salía algún comentario, pero las instrucciones eran claras. Nadie podía hablar del tema con las alumnas. Más tarde nos reunieron a las de secundaria y preparatoria en el auditorio y la mismísima directora nos reveló la “devastadora” noticia y lo que seguía a partir de entonces.

Al día siguiente se ofreció una misa por el futuro de la congregación y del movimiento. Entre nosotras se murmuraba lo peor. “Van a cerrar el Alpes.” “Le van a cambiar el nombre a todo.” “¿Qué voy a hacer si lo cierran? Es mi vida, otra escuela no es opción, el Alpes o el matrimonio…”

La misa parecía la de un difunto, hasta los carísimos arreglos florales se veían marchitos. El futuro era incierto y las repercusiones que se veían en el horizonte no eran esperanzadoras. Durante semanas el tema estuvo prohibido en los salones, entre el alumnado y el personal docente. Todo iba muy bien hasta que empezaron las primeras deserciones del barco. Los capitanes o aquellos con mayor rango dejaban a los Legionarios. Uno por uno, como fichas de dominó, iban cayendo. Una de las salidas más impactantes fue la de la familia Oriol. Malena, cabeza de las consagradas, Santiago, director del colegio Everest, y Juan Pedro, padre del Instituto Cumbres San Javier, dejaban las filas de los Legionarios para seguir su vocación en lugares menos siniestros.

Al cabo de meses de malas rachas el tema pasó a ser un chisme más, pero el estigma quedó en el aire y se había escrito una nueva regla implícita en el reglamento del colegio: ¡Prohibido hablar del padre Marcial Maciel!

Los días de su cumpleaños dejaron de festejarse. Ya no más colores rojos ni actividades por recreos extras.

La vida siguió su curso, las faldas se siguieron encogiendo y los escándalos, ahora entre las alumnas, volvieron a tomar vuelo. Ya a nadie le importaba qué había pasado con el padre Marciel.

¿Quién es él? Ni idea.

Con tu ayuda y ejemplo en mi mente, soy cristiana mujer de verdad. Me has formado, me has educa-a-do a María por siempre imitar. ®

Notas

1 ¿Quiénes somos? Página oficial del Instituto Alpes San Javier.

2 ¿Quiénes somos? Página oficial de Los Legionarios de Cristo.

3 J.P. Oriol (28 de mayo 2011). Carta del padre Oriol al padre Álvaro Corcuera.

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Publicado en: Apuntes y crónicas, Junio 2013


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