Publicaciones feministas

Lo que se edita en Europa y América

Una vez en manos del gobierno, bajo acuerdos que lo obligan a asumir políticas de género, el discurso feminista parece haber perdido su brillo original. Por su parte, las editoriales han tratado el feminismo tan sólo como un tema de coyuntura o parte del boom postestructuralista.

A pesar de la escasa popularidad del feminismo, siguen apareciendo publicaciones relacionadas con el tema. Llaman mi atención las compilaciones que muestran la variedad de contextos en que se reflexiona y critica la experiencia de marginación y sometimiento en razón del género. En la mayoría de éstas se recoge el aparentemente frágil feminismo contemporáneo de países que otrora abanderaron los más importantes movimientos feministas: España, Francia, Inglaterra. En la decadencia francesa (la certeza es de Cioran), por ejemplo, sólo sería posible un posfeminismo institucional. Y aunque las instituciones declaran haber resuelto todo problema de desigualdad por género, la reflexión feminista destaca prácticas de exclusión y violencia en naciones que no sólo han conocido el androcentrismo monoteísta sino también el medio-oriental cuyos conflictos apenas se destapan con el tema de la burka.

Publicaciones europeas

Aunque las publicaciones feministas responden a contextos específicos, veo importante mencionar algunos documentos europeos que —con ayuda del internet y de la tarjeta de crédito— es posible tener en el continente americano. Dos compilaciones francesas ilustran las temáticas de intereses comunes. La primera, Féminisme au pluriel [Éditions Syllepse, 2010], expone conflictos propios de la sociedad francesa que ha incorporado problemáticas del Islam y de las prostitutas al activismo feminista. La segunda, una compilación de los académicos Fabienne Brugère y Guillaume le Blanc sobre la teórica feminista más importante en la actualidad: Judith Butler. Trouble dans le sujet, trouble dans les normes [PUF, 2009], pone en evidencia que el diálogo feminista no carece de universalidad. La evolución del pensamiento de Butler, que comienza en la discusión sobre el sujeto como profundización de los trabajos de Hegel, Lacan y Foucault, ha derivado en la preocupación por la violencia, el duelo y la guerra, pasando por su cuestionamiento (ya clásico) acerca de las normas que reproducen el género mediante repeticiones, y su resignificación. Es pertinente anotar que buena parte de la obra de la estadounidense de origen judío ha sido publicada en Alemania, Italia, Francia y en España; por cierto, en la península ibérica cada título de Butler se traduce pocos meses después de su publicación en habla inglesa. Además de traducir, España también publica abundantemente crítica literaria feminista proveniente de sus universidades españolas y de Latinoamérica, como el Programa Universitario de Estudios de Género, PUEG (que publicaba antes en Paidós; hoy en Ánthropos) o coediciones de izquierda sensibles a estos temas (como Katz editores). Las editoriales españolas independientes tienen también una importante producción en el tema.

Latinoamérica

Entre las publicaciones argentinas he encontrado ediciones modestas pero de temática relevante en el ámbito regional, como prueba de que las historias del feminismo son necesarias para articular un sistema todavía frágil ante las hegemonías editoriales patriarcales. Perfiles del feminismo iberoamericano [Catálogos, 2002, 2005 y 2006] hace el recorrido necesario para recuperar (parcialmente, como toda compilación) el discurso latinoamericano, influido, sí, por las tendencias norteamericanas y europeas, pero situado en problemáticas particulares.

También existen centros dedicados a la documentación de estudios e historia de mujeres, tales como Demac en la Ciudad de México o el CIDHAL en Cuernavaca. Disperso en otras áreas, el feminismo ha desembocado en asuntos prácticos como la educación en perspectiva de género, ampliamente desarrollado en la propuesta pedagógica española, como puede verse en las publicaciones de las editoriales Graò y Biblioteca Nueva.

En lo que toca a México, destacan las publicaciones académicas. Entre las revistas, La Ventana y Debate Feminista han vencido el deterioro ocasionado por el paso de las décadas desde la expansión de las teorías feministas cuyo radio se sitúa en los setenta. Los departamentos de género más representativos de la producción editorial mexicana (el PUEG de la UNAM; PIEM del Colmex; Centro de Estudios de Género de la Universidad de Guadalajara o el Departamento Mujer, Identidad y Poder de la Universidad Autónoma Metropolitana) han mantenido su producción bibliográfica pese al desfase del que se le acusa. También existen centros dedicados a la documentación de estudios e historia de mujeres, tales como Demac en la Ciudad de México o el CIDHAL en Cuernavaca. Disperso en otras áreas, el feminismo ha desembocado en asuntos prácticos como la educación en perspectiva de género, ampliamente desarrollado en la propuesta pedagógica española, como puede verse en las publicaciones de las editoriales Graò y Biblioteca Nueva.

No obstante, como la mayoría de sus pares latinoamericanos, las publicaciones feministas en México tienen una baja producción y mercado, en comparación con las revistas femeninas que cuentan con finanzas sanas.

Estados Unidos

Además de Judith Butler, Donna Haraway y Trinh T. Minh-ha son autoras destacadas en la profundización del pensamiento feminista. Haraway, orientada a pensar el sujeto femenino desde la biología y la tecnología, pone de relieve los límites no sólo del androcentrismo sino del antropocentrismo del pensamiento de Occidente. Trinh T. Minh-ha, como otras académicas interdisciplinarias (Minh-ha hace cine), se inscribe en la crítica poscolonialista y multicultural que ha permitido repensar el sujeto femenino en los límites en que lo ha colocado la teoría capitalista. Como es de suponerse, la perspectiva multicultural deriva de la inmigración a Estados Unidos y permite que en ese país (como también ha sucedido en Inglaterra) se tenga la producción más vasta en lo que a temas feministas corresponde, incluyendo otras teóricas feministas dispersas en países marginados, como la académica africana Amina Mama.

Hacia el desarrollo

En países y ciudades “en desarrollo” podría afirmarse que los libros de feminismo se venden poco o no se venden, contrariamente a la venta de publicaciones para mujeres, auspiciadas por la competencia mercantil en temas de belleza, salud y moda.

En países y ciudades “en desarrollo” podría afirmarse que los libros de feminismo se venden poco o no se venden, contrariamente a la venta de publicaciones para mujeres, auspiciadas por la competencia mercantil en temas de belleza, salud y moda.

En el horizonte de las publicaciones periódicas la acusación de “feminismo radical” merma todavía más la popularidad del feminismo, especialmente en los países de Latinoamérica donde las mujeres no sólo son la base del conservadurismo (religioso) sino el principal destinario de las publicaciones más frívolas.

Después de varias décadas de luchas saboteadas, el antifeminismo se percibe mejor (cf. Christine Bard, Un siglo de antifeminismo, Biblioteca Nueva, 2000), lo que hace posible advertir realistamente que el discurso feminista aún se encuentra en desventaja frente a las opiniones dominantes.

Una vez en manos del gobierno, bajo acuerdos que lo obligan a asumir políticas de género, el discurso feminista parece haber perdido su brillo original. Por su parte, las editoriales han tratado el feminismo tan sólo como un tema de coyuntura o parte del boom postestructuralista; de ese modo, lo celebran y apoyan sólo mientras venda. Tener acceso a las publicaciones feministas es también una cuestión política. ®

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Publicado en: Aliteraciones, Octubre 2011


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  • Psiar

    Completamente de acuerdo faltan interlocutoras.

  • Vianett Medina

    De acuerdo, aunque este texto no pretendió ser una queja con las editoriales. La publicación llega después de un proceso de análisis. Frecuentemente es eso lo que no llega.

    No hay nada que publicar si lo que hay son “fórmulas” (oficiales) para sobrellevar la “carga” de género, con sus cuotas y sus políticas obligatorias.

    Se institucionalizan las fórmulas para lograr la equidad mientras que se trivializa el proceso de análisis que acompaña el leer-escribir críticamente.

    Lo que falta, a fin de cuentas, son interlocutorxs.

  • Psiar

    Creo que nosotras tenemos que buscar los espacios de expresión, y no esperar a ver si nos publican, a ver si la política nos hace justicia, a ver si nos dan chance.