Punks contra el sistema ¡hundidos!

Crónica del concierto de Gatillazo en Guadalajara

A veinte años de su visita con La Polla, Evaristo Páramos regresó al país, ahora a Monterrey y Guadalajara únicamente. No es difícil suponer que no quiso pararse en la capital debido al mal trato recibido de los organizadores de sus dos primeros conciertos. Veamos con qué se topó esta vez…

© Francisco Cabrales

El movimiento o escena punk en México siempre ha estado ligado a un alto grado de marginalidad… automarginalidad. Hay quienes se sorprenden cuando escuchan que el punk en México, sobre todo de la capital del país (o del Estado de México), no tiene símil en el mundo, es más violento y extremo. Es justo decir que no todos los punks son adictos al activo, que no todos atacan a los elementos de seguridad privada para entrar a los eventos sin pagar, que no todos son irrespetuosos, machistas o pandilleros, pero también hay que decir que estos —minoría o no— han afectado no sólo la imagen sino la historia de esta parte de la contracultura en México.

Quien haya pasado lista en el frente de los mohicanos, pelones, anarquistas, skins, veganos o cualquier bando, sabe que la sonrisa viene acompañada de la desilusión, la frustración, al menos para quienes el punk representó una opción y no sólo una salida. Quien recuerde la visita de La Polla Records en el noventa tendrá que acordarse de los disturbios en la entrada; quien haya asistido al concierto de The Exploited recordará que el grupo sólo interpretó diez temas con las peores condiciones y que terminó con la agresión al cantante, mientras afuera el número de heridos y destrozos era cuantioso; meses después algo similar sucedió con G.B.H., quienes también tocaron no más de veinte minutos, cuando la revista La Banda Rockera les preguntó sobre la escena punk mexicana dijeron que les parecía la más violenta del mundo, y vaya que estos señores habían girado bastante antes de pisar tierra azteca. Y así podemos seguir con gran cantidad de conciertos, manifestaciones y eventos en general, el punk mexicano creció totalmente herido y sin posibilidades de cambio (aun con el relevo generacional).

A veinte años de su visita con La Polla, Evaristo Páramos regresó al país, ahora a Monterrey y Guadalajara únicamente. No es difícil suponer que no quiso pararse en la capital debido al mal trato recibido de los organizadores de sus dos primeros conciertos. Ahora las cosas parecían distintas: otras ciudades, un público más joven que ha tenido oportunidad de aprender de los errores de sus antecesores, una escena aparentemente más relajada y otros factores que apuntaban hacia una experiencia inolvidable.

Quien haya pasado lista en el frente de los mohicanos, pelones, anarquistas, skins, veganos o cualquier bando, sabe que la sonrisa viene acompañada de la desilusión, la frustración, al menos para quienes el punk representó una opción y no sólo una salida.

En las semanas previas a su visita era evidente la exacerbada idolatría de cientos de punks mexicanos hacia Evaristo, menuda incoherencia para un movimiento que se promueve en contra del fanatismo, de dioses y héroes. Esto planteaba un panorama hasta cierto punto riesgoso, cuestión que en lo mínimo se presentó en la primera fecha, en Monterrey, hasta donde sé, un concierto exitoso con el público feliz, en su mayoría de la misma ciudad y algunas aledañas del norte del país, y la excelente presentación del también legendario grupo local Disolución Social. Pero en Guadalajara la historia no fue igual. A las 6 p.m. del sábado 5 de marzo ya había poco más de mil personas haciendo fila para ingresar al local; entraba muy poca, la revisión era exhaustiva, la organización sabía que en algún momento llegarían decenas de punk sin boleto ni ánimo de pagar y que había que dar rapidez al ingreso de quienes sí tenían ticket, pero la entrada fue demasiado lenta, además en la explanada de Calle 2 nadie comenzaba a tocar, el ambiente se hacía tenso y cada vez más aburrido. El chemo, las caguamas, la mariguana y otras sustancias comenzaban a hacer reacción.

A las 7:30 y todavía sin músicos en vivo se dio el portazo. Hay medios y asistentes que dicen que aproximadamente trescientas personas entraron al recinto después de agredir a elementos de seguridad, que, por cierto, valga desde aquí señalar que no son agentes policiales sino ciudadanos que trabajan en la seguridad particular de conciertos o sitios. Otras fuentes sólo dicen que fueron algunas personas las que aprovecharon el portazo; a quienes estábamos dentro, obviamente, no se nos permitió salir para ver lo que sucedía, pero varios amigos me comentaron que inmediatamente aparecieron carros, camionetas y hasta camiones llenos de policías, quienes lanzaron disparos al aire y comenzaron las detenciones; simultáneamente, y durante un par de horas, un helicóptero patrulló el área. En tan sólo unos minutos se vivió algo que jamás había pasado a esa escala en conciertos en Guadalajara: la gente se echó para atrás, y por mucho tiempo el acceso estuvo detenido. Según cuentan, se clausuró el concierto, acaso por parte de Ayuntamiento de Zapopan, aunque al hablar de tener que cancelar y tratar de retirar a los ya miles de asistentes, prefirieron permitir que Gatillazo hiciera su trabajo y así calmar a la multitud, otro detalle jamás antes visto en la ciudad.

© Jackeline Escobar

Con un retraso de una hora y cuarenta y cinco minutos comenzó el grupo español Kaso Perdido, con un punk rock-ska bien estructurado pero poco novedoso, que logró distraer un tanto a quienes ya se encontraban en la explanada. Posteriormente, y ya con alrededor de dos mil personas, se presentó Miguel “el Thrasher” Cortés, o lo que es lo mismo, los restos de Atoxxxico. Hasta ese momento me quedó claro el comentario dejado por Warpig (ex baterista y parte de Lost Acapulco) en un video de Youtube pidiéndole a Miguel que dejara de mentirle a la gente con esta nueva versión de Atoxxxico, y es que ni siquiera pudo venir Paulino (último cantante), así que el Thrasher se lanzó a tocar una decena de temas junto con otros integrantes desconocidos, además de covers de Histeria y Massacre 68, recalcando que él fue fundador de todos esos grupos y por poco declarándose nuestro padre.

Hasta ese momento detecté lo que sería una de las peores decisiones de la organización: el sonido con el que tocaban los grupos teloneros era el backline, sólo los amplificadores y bocinas que se colocan en el escenario para que los mismos músicos se escuchen, una total ofensa para bandas y público, además de recordar la parte más dinosáurica del rock en México, en la que se humilla a los abridores para que el estelar suene inalcanzable, una práctica que hace tiempo no veía-oía y que habla, junto con muchas otras cosas, del amateurismo de los organizadores. En fin, aun ignorando esto, Atoxxxico fue decepcionante.

Posteriormente parecía que tocarían Fallas del Sistema. El lugar ya se encontraba finalmente con la cantidad total de asistentes que iba a recibir, aproximadamente cuatro mil. La gran mayoría de punks coreaban a Evaristo cual fanáticos de Britney Spears o Ricky Martin, y afuera se veían las torretas de la policía y el helicóptero continuaba proyectado sus luces a la explanada. De repente había riñas, como es costumbre, en varios puntos de la muchedumbre, gente ya dormida de tanto activo, otros tirados por el alcohol… nada fuera de lo normal. Entonces apareció el grupo que tendría que haber abierto el concierto, Inadaptados, quienes apoyaron a sus amigos Zapito Records en la organización, aprovechando la presencia del público para tocar poco menos de media hora a sus anchas, sin importarles la presión de éste y que había dos grupos con mayor currículum que ellos a la espera. No, ellos lanzaron su sonido ska-punk copia al carbón de bandas españolas que toda la vida han hecho. En ese momento robaron uno de los puntos de venta de cerveza, saqueándolo por completo y llevándose cartones que después se convertirían en terroríficos proyectiles.

Una vez más el festejo roto, incompleto, cuidar tu integridad y el odio proyectado hacia la nada… el vacío. Seguramente hubo daños en el escenario, un gasto más para la organización aunado a varias multas. Al final la recomendación clásica de los conciertos masivos de punk en la capital: retírense pronto pues la policía se llevará a quienes encuentre.

Con el ambiente a tope de tensión, siguió, ahora sí, Fallas del Sistema, el primer grupo que realmente consiguió el apoyo de la gente. Benjamín Quirarte, vocalista, calmó los ánimos diciendo que Evaristo estaba por salir y que ellos sólo tocarían algunas canciones, de esta manera interpretaron cuatro tracks con letras más concienzudas socialmente que los anteriores grupos, además de un cover de Fear of God (que anteriormente ya había tocado el Thrasher), dejando así un buen sabor entre la audiencia. Una ligera pausa y, cuando se pensaba que por fin subiría Gatillazo, apareció la legendaria banda Sedición; por un momento pensé que era un suicidio, pero en cuanto se escucharon los primeros acordes la gente, sobre todo sus numerosos seguidores del centro del país, se relajaron y se dejaron llevar por su velocidad y precisión, a pesar de escucharse extremadamente bajo el sonido pues el P.A. siempre permaneció apagado hasta Gatillazo. Tres temas lograron prender a la multitud y el grupo, en un acto de madurez, terminó su cortísimo set con el cover que interpretan de La Polla desde 1991: “Ellos dicen mierda”, logrando encender a las cuatro mil personas y dejando el escenario, ahora sí, listo para el proclamado dios de la escena punk mexicana: Evaristo y sus secuaces.

Desconozco a detalle los temas de Gatillazo, me parecen increíblemente idénticos y poco propositivos en comparación con los tracks que conformaron los cinco o seis primeros discos de La Polla, rebosantes de frescura y experimentación dentro del rock punk, aunque es de resaltar la contundencia del quinteto, y eso incluye la energía siempre machacante de Evaristo. El set corrió sin problema alguno, salvo alguna que otra botella lanzada al cantante sin ton ni son. Evaristo, paciente y cariñoso con su público, invitó a quien arrojó una botella a que la insertara en su ano en vez de estar causando desmanes. De repente el grupo interpretaba algún tema de La Polla, lo cual lograba la aprobación y el júbilo de prácticamente toda la audiencia: “Salve”, “Porno en acción”, “Así es la vida”, “Txus”, “Johnny”, “Delincuencia”, “Memoria de muerte”, “Carne pa la picadora”, “Estrella del rock” y un par más que se me pasan. Un tremendo set de dos horas con apenas dos ligeras pausas para tomar respiro y un encore bastante noble, tocaron decenas de tracks para beneplácito de la gran mayoría, sólo algunos permanecíamos hasta atrás escuchando pasivamente y respondíamos cuando aparecía algún tema de La Polla. Al final Evaristo se despidió con “Odio a los partidos”, dejando en claro que el romanticismo por los viejos tiempos no es lo de él, en cambio sí la ironía y el desapego que ha mostrado desde sus años mozos, actitud que le ha valido quizá mucho más de lo que imaginó para convertirse en un dios de muchos jóvenes y otros que ya no lo son tanto en México. Quizá por eso este país quedó en el olvido de La Polla durante muchos años, cuando visitaron en repetidas ocasiones Chile o Argentina, sólo él sabe.

El goce del concierto era notorio en toda la masa, las sonrisas otra vez, pero no podía pasar tanto tiempo así… Una vez más la desazón, la frustración, decenas de punks comenzaron a arrojar botellas vacías al escenario una vez que Gatillazo había bajado, a uno que otro se le ocurrió aventar el proyectil hacia la muchedumbre, causando temor y una huída inmediata del lugar. Una vez más el festejo roto, incompleto, cuidar tu integridad y el odio proyectado hacia la nada… el vacío. Seguramente hubo daños en el escenario, un gasto más para la organización aunado a varias multas. Al final la recomendación clásica de los conciertos masivos de punk en la capital: retírense pronto pues la policía se llevará a quienes encuentre. Y nada, la nada después del subidón.

En resumen, esta gran presentación de Gatillazo confirmó el poderío y creatividad inigualable de La Polla Records.

© Francisco Cabrales

Para su entretenimiento les dejo algunos pensamientos de seguidores de Evaristo, tomados del muro de Facebook “Gatillazo en México”. Me pregunto si esos maestros de sociología que mandan a sus alumnos al Tianguis Cultural o al Chopo cada sábado a hacer encuestas que glorifiquen la contracultura, o esos artistas modernos que encuentran maravilloso el mundo del punk tienen idea de lo que es en verdad esta escena. Se respeta la redacción y la ortografía. ®

-…TU MINISCULO Y ENTRENADO CEREBRO NO ENTENDIA KE SOLO KERIAMOS DIVERTIRNOS Y OLVIDAR POR UN RATO, KE TUS AMOS VIVEN AKOSTA DE NOSOTROS EN RIQUEZAS, KE POR UN DIA OLVIDARIAMOS LO KE ES LA MISERIA Y REPRESION DE TUS AMOS, SOLO KERIAMOS ESTAR KON LOS KE PIENSAN KOMO YO, SOLO KERIAMOS VER Y DISFRUTAR, AL KANTANTE, AL IKONO, AL EJEMPLO, A LA INFLUENCIA, AL DIOS, A LA LEYENDA, A LO KE KADA KIEN KISIERA, SOLO KERIAMOS REKORDAR KE PODEMOS SEGUIR SIENDO NOSOTROS MISMOS….

– ¡Rifado! ¡El desmadre del público y la actuación de Evaristo son parte del show! ¡Sorprende que no hubo muertos el sábado, y la excelente autogestión del público! Porque después del hurto de cerveza, todos se organizaron para regalarla…

– Es gatillazo, que kerian ver florecitas multicolores en el escenario y gente bien portada, por favor, savian k tipo de gente iría y a lo k se atenían.

– quien haya ido con la sola idea de ver a evaristo no tubo porque haberse fijado en nada mas, que los portasos que los chilangos que los de guadalajara que el elicoptero que los culones de seguridad, pero para la cheve gratis cuando ya se habia hurtado cuando ya se habia hecho lo que de debio aser los punkis o ya no punkis la banda los que no tienen miedo los que queria cerveza gratis porque no tenian dinero mas de un quejon fue al menos por su cheve una sola i nadie le dijo que no la tomara, asi es cuando se trata de algo punk agresivo violento fuerte resistente. las quejas a la mierda! i evaristo siempre sera lo mejor tienes que sentir las rolas para saber de que se trata i entre la banda las emociones i sensaciones se liberan porque se liberan!

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Publicado en: marzo 2011, Música

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