Reacomodos en la cultura pop

Mattel, Barbie y MTV

Dos acontecimientos recientes —uno de ellos que pasó prácticamente inadvertido— redefinen la cultura pop occidental tal y como la conocemos. Ambos se hallan relacionados con la muerte, una física, real; la otra metafórica: el fallecimiento del creador de Mattel, por un lado, y los dolorosos estertores de MTV, la poderosa cadena de videos.

I. Elliot Handler: el arquitecto de Mattel

Solamente dos ejemplos para contextualizar: Barbie y Hot Wheels. Obras de Elliot Handler, diseñador industrial oriundo de Chicago, Illinois, quien falleció recientemente, dejando un legado que desde la posguerra ha marcado el camino de la industria del juguete, pero también de la cultura popular.

Elliot Handler y Ruth Mosko —apellido de soltera de su esposa— fueron los fundadores de un imperio de plástico y metal que en 1945 modernizó la industria del juguete en Estados Unidos y el mundo. A través de sus creaciones le dieron la vuelta a un campo que aún se encontraba anclado a tiempos antiguos.

A pesar de que la empresa fue fundada originalmente por Handler y su socio Harold Matson (de allí el nombre de Mattel Creations: “Matt” por Matson, “El” por Elliot), pronto Ruth se volvió la presidenta y el matrimonio Handler tomó las riendas del negocio a finales de la década de los cuarenta.

Desde sus inicios como diseñador de juguetes, Handler buscó la manera de innovar el mercado. La manera de hacerlo fue industrializando las cajas musicales que en ese entonces eran tan populares pero que, al ser elaboradas por maestros artesanos de Europa, resultaban exquisitas piezas sumamente caras. Las suyas, al ser el resultado de la producción en serie, se volvieron baratas y fáciles de adquirir. “Nuestras cajas musicales”, explicaba Elliot, “tenían un mecanismo patentado con un valor continuo de juego, pues sólo se operaba cuando el niño le daba vuelta a la manivela. Era diferente, estaba bien hecha, y debido a que pudimos producirla masivamente, su precio era menor que el de las cajas importadas”. El gran descubrimiento derivado de las cajas musicales fue que un juguete exitoso debía propiciar la interacción de los niños, quienes al participar activamente se interesaban más por sus juguetes, manteniendo una relación más duradera con ellos.

La pareja había incursionado antes en el negocio de la fabricación de muebles, pues Ruth impulsó a su esposo a construir muebles con dos materiales nuevos: acrílico y plexiglás. Ella era la mente financiera, la que dedujo qué productos podrían comercializar. Su negocio de muebles fue tan próspero como después lo fue el de juguetes. Además de sus populares cajas musicales —de las que, para 1952, llegaron a vender veinte millones de unidades— también lograron colocar en el mercado muebles para casas de muñecas, ukuleles de plástico y pianos en miniatura.

Sus pianos en miniatura fueron un éxito rotundo, pero pronto comenzaron a descomponerse, mostrando fallas en su fabricación, y por cada uno de los 300 mil pianos que lograron colocar en las jugueterías de Estados Unidos, perdieron diez centavos de dólar. Ese gran fracaso económico, más que desanimarlos, los hizo recapacitar: era hora de poner más atención al control de la calidad de sus productos. Esa decisión representó un punto de quiebre tanto para Mattel como para la industria juguetera. Los Handler comenzaron a manufacturar juguetes con una mayor calidad y cada vez más originales. Así nació otra de sus increíbles creaciones: una muñeca que hablaba. Llamada Chatty Cathy, venía equipada con un cordón que se jalaba con la ayuda de un aro, impulsando el mecanismo que hacía “hablar” a la muñeca de plástico. Igual que Woody, el personaje de Toy Story.

Barbie

Más allá de las críticas que la muñeca recibió por parte del movimiento feminista de los años sesenta, Ruth logró evolucionar el mercado de las muñecas. Pero, al haber explorado la tecnología para elaborar el material del que están hechas las Barbies, también aportó al mundo un modelo de prótesis para mujeres que, como ella, habían perdido uno o los dos senos como consecuencia del cáncer de mama.

Pero Ruth tenía en mente un proyecto más ambicioso aún: poner al día el diseño de muñecas de plástico con las que jugaban las niñas de finales de los años cincuenta. La inspiración le llegó al observar a su propia hija, Barbara, mientras se entretenía recortando muñecas de papel. Esas muñecas tenían una característica especial: sus cuerpos no eran abstractos, sino que cada muñeca representaba su edad. Así, a petición suya, Elliot comenzó el diseño de una muñeca que resultó revolucionaria, pues su silueta de alguna manera imitaba la figura de una mujer real, madura, con curvas y caderas y pechos desarrollados; además, rubia. Inspirada en las calendar girls que aparecían fotografiadas en las revistas y que alegraban a los soldados, en realidad sus medidas eran imposibles. No había manera de que la muñeca representara a las mujeres comunes y corrientes.

En 1956, durante un viaje a Lucerna, Suiza, en compañía de su hija Barbara y su hijo Kenneth, Ruth se topó con Bild Lilli, una muñeca de figura adulta que había nacido a partir de un personaje del caricaturista Reinhard Beuthin. Lilli era una secretaria sexy, y en realidad estaba orientada al público adulto. De regreso a Estados Unidos, y para que su versión pudiera ser aceptada, los rasgos de su creación se suavizaron durante la creación de su prototipo en Japón. Tras tres años de preparación, y con tecnología de B. F. Goodrich detrás, Mattel lanzó su nueva muñeca al mercado durante la feria del juguete de Nueva York, el 9 de marzo de 1959. Su nombre, inspirado en el de su propia hija, Barbie, marcó el inicio de una larga y fructífera vida comercial. Vestida con un traje de baño a rayas blancas y negras, poco a poco fue acumulando un extenso, extensísimo guardarropa que ha evolucionado a la par de sus rasgos. Solamente durante el primer año de producción la compañía llegó a vender 350 mil muñecas.

Más allá de las críticas que la muñeca recibió por parte del movimiento feminista de los años sesenta, Ruth logró evolucionar el mercado de las muñecas. Pero, al haber explorado la tecnología para elaborar el material del que están hechas las Barbies, también aportó al mundo un modelo de prótesis para mujeres que, como ella, habían perdido uno o los dos senos como consecuencia del cáncer de mama.

Hot Wheels

Ya con Mattel como una compañía multimillonaria bien establecida, en 1968 Elliot decidió concentrar su ingenio en un mercado que había descuidado por años: el de los niños. Para ellos fue que creó una colección de dieciséis carritos de metal, de los cuales once copiaban los diseños de los automóviles que se podían ver en las ferias y espectáculos que se ofrecían en California. Ese detalle, y la poca fricción de sus llantas —lo cual permitía que los carritos pudieran correr rápidamente y sin problemas— los volvieron un éxito. Con la autorización de las grandes compañías de autos para reproducir sus diseños en autos a escala, Mattel ha lanzado más de diez mil modelos diferentes.

A principios de los años setenta los Handler fueron expulsados de su propia compañía por sus inversores, ya que el gobierno norteamericano los acusó de haber mentido en los reportes de los ingresos de la compañía. Tras pagar fuertes sumas de dinero, la pareja se retiró del negocio y Elliot se dedicó a realizar pinturas hiperrealistas. Ruth falleció en 2002 y, debido a la muerte por un tumor cerebral de su hijo Kenneth —el Ken de Barbie—, de la familia sólo sobrevive la mítica Barbara.

El 21 de julio Handler, nacido en 1916, falleció a los 95

años, víctima de una afección cardiaca.

II. I want my MTV (back)!

En las revistas musicales, los críticos se quejaban de la terrible mezcolanza en la programación de aquel engendro llamado MTV Latino. Yo no le ponía peros. Desde luego que a un video de Nirvana le seguía una aberración de Alejandra Guzmán, pero, bueno, para eso existe el control remoto, y la oferta acá era nula.

1981: el hombre camina en la Luna y planta una bandera multicolor con una “M” centelleante, bajo la premisa “Ladies and gentlemen, rock n’ roll”, para luego dar paso a The Buggles y su “Video killed the radio star”. Treinta años después la bandera se halla carcomida.

Nota: para leer esta pieza de memoria escrita bajo el influjo de la subjetividad, se recomienda poner de fondo “Money for nothing”, de Dire Straits y “Corona”, de los Minutemen.

Lo tengo fresco en la memoria, como una X marcada en la frente: en los años noventa, cuando por fin pude pagarme por mí mismo el servicio de televisión satelital, me encerraba a mirar la octava maravilla. Tomaba un casete VHS y me ponía a grabar cuanto video y caricatura salía en MTV. “Undone, the sweater song”, de Weezer (dirigido por Spike Jonze), tandas enteras de Liquid Television, las brutales animaciones de Bill Plympton, capítulo tras capítulo de Beavis & Butt-Head.

Y más y más videos… Así llené muchísimos casetes. Casettes que veía una y otra vez. Lo tenía todo y no necesitaba más, estaba listo para adelantarme a los tiempos volverme en hikikomori. En las revistas musicales, los críticos se quejaban de la terrible mezcolanza en la programación de aquel engendro llamado MTV Latino. Yo no le ponía peros. Desde luego que a un video de Nirvana le seguía una aberración de Alejandra Guzmán, pero, bueno, para eso existe el control remoto, y la oferta acá era nula. Por allá del 94 la bellísima pero miamísima Daisy Fuentes se burlaba del video de “Señor Matanza” de Mano Negra. Claro: ella sabía, en el pequeño espacio cerebral que existe en su cabeza, que ellos —los winners— prevalecerían. Ser VJ de MTV fue el trabajo perfecto para slackers profesionales que sabían hacer muy bien su trabajo: contonearse de atrás hacia delante una y otra vez. Como plus: saber balbucear.

Empty V

© Blumpi

Sin embargo, si uno creía que después de MTV Latino nada podía ser peor, es porque nadie anticipó el grado cero al que llegaría el canal en el siglo XXI. Luego de la borrachera noventera, había que renovar los paradigmas. Si uno se atasca de vacío, vomita vacío. La proliferación de reality shows de celebridades estúpidas o estúpidos que quieren ser como las celebridades estúpidas se ha tragado el tiempo de programación. Ya casi no se ven videos, pero sí quinceañeras hiperconsumistas, springbreakers en su hábitat natural, teen moms que nos recuerdan que la educación sexual no tiene razón de existir mientras haya buenos teléfonos celulares, rockeros otrora diabólicos y peligrosos devenidos en tiernos y decadentes cadáveres vivientes, hiphoperos antes conocidos por ser respondones y contestatarios, convertidos en devoradores de pollo frito atrapados en sus propias muletillas. En corto: ultramodernidad oscurantista. El culto a la personalidad ceba. Sin embargo, no hay que equivocarse, pues si bien shows como el de Tom Green o Jackass son homenajes perpetuos a la estupidez, cuentan con algo que sus sucedáneos no: idea. Una idea dadaista, punketa, anárquica. John Waters no se iba a andar sacando fotos con un estúpido menor, tenía que ser un estúpido como Johnny Knoxville.

Aún puedo presumir que no he visto, jamás, un capítulo entero de South Park. Los Simpson le cambiaron la jugada a los contenidos de la televisión. Haciendo una analogía, el programa de Matt Groening es como los albures —finos, inteligentes—, y South Park como Guerra de chistes —humor facilón, vulgar, perfecto para mentes poco o nada exigentes.

Y ahí nace un problema: MTV y sus contenidos de unos años para acá están logrando que el público que solía considerarse a sí mismo liberal, se vuelva conservador. Que un viejo video ochentero de hair metal sea preferible a uno de reggaetoneros disfrazados de hiphoperos es el horror, pero ese horror es el bolo alimenticio del gusto popular. Cuando Kanye West se sube al escenario a joderle la oche a Taylor Swift, se puede decir que estamos presenciando la arrogancia de los stars de la industria musical. Ya ni siquiera hace gracia.

Existe un chiste entre la banda que odia a U2 —banda que presido con orgullo—, y dice así: “Yo sí me acuerdo de cuando U2 era chido” (es un chiste porque, luego de que se dice la frase, se suelta una carcajada irónica). Lo mismo se puede decir de MTV. A quienes llegamos tarde sólo nos tocó la orilla de esa suculenta pizza de la que tanto se habla: Headbangers Ball, 120 Minutes, Yo! MTV Raps. MTV definió la cultura audiovisual de la Generación X y la que le sigue.

Antes de MTV, los señores dominaban la industria. The man, como le llamaría Jack Black. Fue una válvula de escape indispensable, sobre todo en eras de un conservadurismo tenaz. Los años ochenta necesitaban de esa dosis de pop industrializado, rock metalizado y mini clips que ilustraran el sonido que emanaba la radio. MTV —“lo mejor de la TV, combinado con lo mejor del radio”— nos dio grandes momentos, sobre todo durante las entregas de sus Video Music Awards, como el beso entre Britney Spears y Madonna. O Kurt Cobain, portando una playera con un dibujo de Daniel Johnston (“Hi, how are you?”) mientras que Dave Grohl provoca a Axl Rose y Chris Novoselic termina noqueado por su propio bajo. Pero también conocimos maravillas absolutamente perfectas como Daria. O Celebrity Deathmatch. O las cortinillas, siempre cambiantes y sorpresivas. O el Chico Migraña.

Habrá que poner las cosas en la balanza. Como un reflejo del fin del transbordador Atlantis, habrá qué preguntarse si el cohete que llevó a ese astronauta sónico hace treinta años a la luna no debería ser jubilado y vendido como chatarra inservible. MTV used to rock, now it just sucks big time. ®

Archivado en Agosto 2011, Literatura gráfica

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  • andycomplex

    Tu columna se me hace poco relevante en cuanto a las barbaras y las ruedas calientes pues la anecdona es facilmente wikipedeable¡¡¡¡????..solo son interesantes cuando unas estan desnudas y los otros en su versión de bajo perfil(pintura de plomo-toxica,facil desprendible,con ruedas desbaratables que le duraria un par de horas a cualquier chamaco)…SIN EMBARGO RECONOZCO QUE COMO MUCHOS ILUSOS TAMBIEN ATASQUE VARIOS VHS Con horas y horas de videos,cortos y estupideces de los Vj´s del momento cosas que ahora dudo de su verdadero valor o lo que me recordaba que simbolizaban lentamente an pasado a formar parte de un horrible-estorboso-archivo-polvoso que en vez de presumir con mis amigos o novia termina pareciedose mas a las fotos que te toman y sales borroso o con lo ojos cerrados (son algo que eres tu pero que odias)…….ADEMAS LOS VIDEOS SON COMO LOS COMERCIALES DE LOS DISCOS Y LA MTV UN WALL-MART QUE CADA VEZ ESTA MAS CARO Y MENOS SURTIDO …………desde you tube creo que sustancialmente iran perdiendo televidentes por lo menos los que pasa de 35…..

  • http://laputahistoria.blogspot.com Gustavo Méndez Martínez

    En lo referente a Mtv, faltaría matizar que la cadena aún transmite videos en sus señales hermanas Mtv Hits, Mtv Jams, CMT, VH1, VH1 Soul, VH1 Classics. Claro, para verlos hay que pagar un poco (o mucho) más.

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