Realismo pictórico que denuncia la pederastia

Pérdida de la luz, de Rosalba Espinosa, se abre paso entre la censura

“Hablar plásticamente de pederastia no fue fácil. Al margen de lo doloroso del tema, podía resultar retórico, panfletario o vulgar. Me puse a leer mucho sobre él para buscar la manera de abordarlo. Decidí concentrarme en los sentimientos de las víctimas. Quise expresar el rompimiento de su alma y la oscuridad de la vida que un hecho como éste le suscita a un menor.”

La pederastia no es un tema cómodo, por supuesto. Hablar de pederastia puede molestar a mucha gente, y justo es lo que ha sucedido con Pérdida de la luz, una serie de la pintora Rosalba Espinosa que denuncia esta conducta sexual, situándose en los sentimientos de las víctimas y exponiendo a los personajes que cometen los abusos y las esferas de poder que los cobijan.

Después de tres años de investigación en fuentes hemerográficas, bibliográficas y pictóricas, Espinosa terminó la serie, compuesta por 23 piezas de caballete, tres instalaciones y un video. Y antes de poder exhibirla en un espacio de carácter público, como lo hace ahora en el Palacio de Justicia de la ciudad de Guadalajara, se enfrentó a la censura, pero también se topó con ojos y oídos abiertos y receptivos de jóvenes y adultos.

Después de tres años de investigación en fuentes hemerográficas, bibliográficas y pictóricas, Espinosa terminó la serie, compuesta por 23 piezas de caballete, tres instalaciones y un video. Y antes de poder exhibirla en un espacio de carácter público, como lo hace ahora en el Palacio de Justicia de la ciudad de Guadalajara, se enfrentó a la censura, pero también se topó con ojos y oídos abiertos y receptivos de jóvenes y adultos.

“Hablar plásticamente de pederastia no fue fácil. Al margen de lo doloroso del tema, podía resultar retórico, panfletario o vulgar. Me puse a leer mucho sobre él para buscar la manera de abordarlo. Decidí concentrarme en los sentimientos de las víctimas. Quise expresar el rompimiento de su alma y la oscuridad de la vida que un hecho como éste le suscita a un menor; abordando con realismo las imágenes para penetrar en su dolor, en su impotencia y coraje, en su tristeza. Quizá en su silencio.

”La pederastia”, sigue la pintora, “es una conducta en la que un menor es utilizado como objeto sexual por parte de un adulto. Me indigna el abuso de poder, que por una apetencia egoísta de una pulsión mal canalizada se haga tan feroz daño a un inocente. Me preocupa el silencio de las víctimas, de los familiares de las víctimas, de la sociedad, de los gobernantes. Me preocupa la ausencia de leyes que castiguen con todo su peso a los agresores”.

Pérdida de la luz se presentaría originalmente en el Museo de Arte Contemporáneo “Jorge Chávez Carrillo” de Colima, según consta en el oficio fechado el 1 de abril de 2008, que conserva la pintora, y que está firmado por su entonces director, Felipe Miguel Delgado Carrillo, quien le hizo una invitación a exponer en ese espacio. Sin embargo, en 2009, luego del cambio de gobierno, se perdió la continuidad: “Simplemente los llamé hasta el cansancio y nunca me resolvieron. No quiero pensar que fue censura”, dice.

La muestra fue censurada en otros espacios relevantes de Jalisco, que la pintora prefiere omitir, hasta que el Gobierno del Distrito Federal apoyó el proyecto en 2010 y Pérdida de la luz se expusó en la Casa de la Cultura de Tlalpan y en la estación del Metro Villa-Basílica de la línea 6, en los meses de septiembre y noviembre de ese año.

Pederastia clerical

Al tocar este tema a fondo, la pederastia practicada por miembros del clero no podía quedar fuera:Me resulta particularmente grave cuando quien abusa es un clérigo. Es algo que contradice de manera fundamental el objetivo de su servicio en la sociedad”, dice la pintora.

Así, Pérdida de la luz, además de exhibir al pederasta por excelencia, el tío Johnny, ahora con 123 años de prisión, y a las redes de pederastas que comercian con infantes alrededor del mundo, expone también a Marcial Maciel y otros legionarios y no legionarios que han cometido abuso sexual con niños y niñas. Algunas de sus piezas incluyen textos, y en ese formato se exponen las justificaciones que han dado algunos de los agresores que han sido descubiertos: “Muchos niños nos provocan”.

En enero de 2001 el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara acogió parte de la exposición y en octubre pasado la muestra visitó la Unidad Académica de Estudios Regionales de la UNAM, en Jiquilpan, Michoacán, donde Rosalba Espinosa no pudo presentar ningún cuadro que hiciera referencia a Marcial Maciel, pues “allá lo tienen como un santo y me pidieron que no incluyera nada de ese tema”.

Por fin la pintora consiguió exhibir la muestra completa en el Palacio de Justicia del Estado de Jalisco —donde permanecerá hasta el 11 de noviembre; se puede visitar de lunes a viernes de 9 a 15 horas en Hidalgo 190—, para ella un lugar simbólico y de carácter público, no sin detractores: “Allí también un magistrado manifestó su inconformidad sobre los cuadros de Marcial Maciel y pidió que los retiraran, pero el magistrado presidente dijo que no, que se quedaban”, expresó satisfecha.

Impacto social

Es una pregunta reiterada qué impacto puede tener el arte en la sociedad. Sin duda Pérdida de la luz es una colección de denuncia, que surge de valores que Rosalba Espinosa comparte, como justicia y respeto, y del compromiso con su entorno social, que expresa a través de su medio. “La verdad no creo que pueda causar ningún impacto, la pederastia es un flagelo que sufre nuestra sociedad de una manera profunda y arraigada, existen tantos intereses perversos que no creo que una exposición pueda impactar de alguna manera. Pero si mi exposición causara alguna reacción en una sola persona, si provocara un movimiento en alguien, sería un gran logro. Me conformo con saber que conmigo he cumplido”. ®

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Publicado en: Noviembre 2011, Plástica


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