Ricardo Milla: Del error al horror

La agenda oculta de la política del lenguaje

Con esta serie de seis obras Ricardo Milla desmantela las estructuras de manipulación de significado para hacernos evidente desde la ironía, la solidez conceptual y el conocimiento del mundo del arte las trampas del lenguaje como un mago que mostrara la materia prima de sus trucos.

Trabajar en Hollywood te da cierta experiencia en el campo de la prostitución.
—Jane Fonda.

Los medios de comunicación, el sistema financiero, las transnacionales del consumo inmediato —incitadores de un deseo compulsivo hacia unos objetos que no necesitamos— y, sobre todo en los últimos tiempos, los medios sociales, transportan de un lado a otro del mundo un mismo mensaje multicéfalo de distorsión y enajenación social, creando desorbitadamente burbujas paralelas de significación que obstruyen y dificultan la visión de lo real.

Mensajes que nos hacen desear lo mismo a todos y que contribuyen a una uniformización alarmante de una depauperada clase media global, entrenada de modo riguroso para consumir los mismos productos, ver los mismos programas y series de televisión y, en definitiva, corresponder con docilidad a los esfuerzos denodados de las clases dirigentes —en mancuerna con los intereses de la Industria Oscura— por destruir el tejido social, productivo, financiero, y ya de paso, el planeta entero. Empeño demente de colonizadores voraces y optimistas, consumidores de excentricidades, que creen que cuando acaben con este mundo encontrarán con facilidad otros en el cosmos para expoliar del mismo modo.

Una voracidad que necesita hacer cómplice a la sociedad que tiene como cliente cautivo y rehén, con estrategias especializadas en instaurar el Síndrome de Estocolmo como la relación de lo Social con el Poder, puesto que como sociedad estamos en manos de quienes nos denigran y nos niegan como individuos de pleno derecho, amén de otras extorsiones administrativas legales.

Ricardo Milla (Ciudad de México, 1974), fotógrafo y artista de instalación, con esta serie de seis obras desmantela las estructuras de manipulación de significado para hacernos evidente desde la ironía, la solidez conceptual y el conocimiento del mundo del arte las trampas del lenguaje como un mago que mostrara la materia prima de sus trucos.

A esta deconstrucción simbólica del lenguaje visual apunta la pieza “Del error de diciembre de 1994 al horror de septiembre de 2014”, en la que las sobreimpresiones, con desplazamientos de registro, de los logos de los tres partidos más votados en México en los últimos veinte años, dan como resultado una gráfica mandálica en la que la repetición difumina al signo, y por saturación, da paso a un experimento gráfico de corte industrial. Para mayor simbolismo, la serie se conforma como un tapete dispuesto en el suelo para que el espectador camine y se pare sobre ellas, viendo de arriba a abajo hacia una vorágine de signos superpuestos completamente vacíos de su significado inicial. Espectros huecos que sólo dejan el eco de una verborrea cacofónica sin fin, resultado de hablar todos a la vez para decir lo mismo. Se aplana el ruido en un pico ascendente, en el umbral de lo tolerable, y se difumina el pretendido mensaje, del cual el signo es su estandarte y portavoz.

Espectros huecos que sólo dejan el eco de una verborrea cacofónica sin fin, resultado de hablar todos a la vez para decir lo mismo. Se aplana el ruido en un pico ascendente, en el umbral de lo tolerable, y se difumina el pretendido mensaje, del cual el signo es su estandarte y portavoz.

Continuando con la idea del tripartidismo monopólico que reina en México y su hegemonía en el Poder y en el ideario electoral en las mentes de la población, Milla alumbra la notable pieza Síndrome de Estocolmo (2011), en la que el artista resuelve con ingenio una serie de cubos de Rubik con los logos de los tres partidos mayoritarios en México: PRI, PAN y PRD. Un juego, que a pesar de tener solución, es un verdadero quebradero de cabeza y, sin duda, una aguda analogía del panorama político actual en México.

Milla lleva a cabo un interesante trabajo de resemantización al hacer explícito cómo la mayoría de las categorías que nos definen son tan falsas como intercambiables. Como sucede en la pieza Artists! Artists! Artists!(2014), realizada en colaboración con el pintor durangueño Ricardo Fernández, en la que esa palabra sustituye a Girls! en el clásico anuncio de neón rojo de los table dance de Estados Unidos. Milla y Fernández ponen el dedo en la llaga en un tipo de prácticas comerciales que pueden rozar la prostitución encubierta que representa tanto una actividad como otra. Es un juego de sustitución de roles que apunta a cómo el artista se tiene que vender al mejor postor. En el caso de que, efectivamente, exista un postor.

Otro juego de palabras, literalmente hablando, es el que Milla orquesta con piezas de distintos colores de Mega Blocks alrededor de la frase atribuida a Jesús Reyes Heroles cuando se refería a sus colegas: “Cuando dice que sí, quiere decir tal vez; cuando dice tal vez, quiere decir probablemente no; y si dice no, entonces no es un político mexicano”, en la que sustituye la palabra político por galerista.

En esta pieza subyace la idea de que el Poder actúa de un mismo modo independientemente de quienes sean los actores, supeditados al fin y al cabo a un mismo amo y señor, el capital y sus dueños. El creador, en este medio voraz en el que no tiene ningún control, acaba siendo víctima de la especulación y títere de los centros de tomas de decisiones. Una vez más, los señores del capital hacen bailar al unísono al gremio de artistas y a las chicas del table.

Una curiosa relación del arte con el dinero que Milla lleva al terreno de la acción poética urbana al mandar hacer un par de graffitis en dos bardas: dos mensajes que se dejan el Artista y el Dinero:

EL DINERO ME VALE VERGA, Atte. Ricardo Milla

RICARDO MILLA ME VALE VERGA, Atte. El Dinero

La relación de rechazo mutuo actúa como vínculo y la venganza forma parte de un diálogo de despecho entre el sujeto y la abstracción, obligando a esta última a manifestarse para mostrar una gran indiferencia a las bravatas del artista.

El dinero, la política, el mundo del arte y las relaciones de Poder son los objetos de reflexión y crítica feroz en el trabajo de Ricardo Milla.

En el caso de la pieza de neón Ask not what your gallerist can do for you, ask what you can do for your gallerist(2012), parafraseando a John F. Kennedy, el artista sustituye la palabra Nación por Galerista y vuelve a utilizar el recurso de la suplantación en una frase célebre. De este modo, poniendo a prueba la fragilidad de los mensajes universales a través de la resemantización y la ironía, invita al espectador a que haga el ejercicio de suplantación con otras figuras de poder: el banquero, el casero, etcétera… Todo funciona igual.

En esta serie de piezas el trabajo de Milla se enfoca en hacer una crítica de la representación de los mensajes que conforman aspectos importantes de nuestro sistema político, social y económico. Ideología al fin y al cabo.

El artista incide en el significado textual y sus posibilidades de manipulación para desentrañar, a partir del juego, los trucos que usa el Poder con el lenguaje para adoctrinar a la sociedad con una serie de estructuras verbales intercambiables, como en el rompecabezas del Lego.

La siguiente guerra es semántica. Desde el mundo del arte Milla desmenuza ideologías, deshace entuertos o los provoca y nos sugiere que todo es una cuestión de matices y de visión del juego.

Esta serie de seis piezas, La agenda oculta de la política del lenguaje, es una declaración de principios e intenciones de Ricardo Milla. En definitiva, un manifesto. ®

Publicado en: Arte

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