Sobre el falso control de los medios

Un “reportaje” que nunca ganará el Pulitzer

Al presidente y a las distintas instancias de gobierno les tunden sin piedad, un día sí y otro también, en la gran mayoría de los distintos medios de comunicación.

Los Tiempos de Nueva York.

El reportaje de Azam Ahmed y Paulina Villegas sobre el gasto del gobierno mexicano en los medios alborotó la gallera.

Seguramente no va a ganar un Pulitzer —como dice Gerardo Albarrán— pero removió la llaga de la “peculiar” relación mexicana entre el poder público y los medios de comunicación.

Nadie sensato puede oponerse a que el dinero público que las distintas instancias de gobierno gastan en la prensa deba cumplir normas y criterios racionales de transparencia, legalidad y oportunidad. La actual situación es anómala y deberá corregirse tarde o temprano.

Pero de eso a que el gobierno “controla” o “domestica” a los medios informativos con su presupuesto de publicidad, así sin matices, es una falsedad. Este gobierno no controla un carajo. Al presidente y a las distintas instancias de gobierno les tunden sin piedad, un día sí y otro también, en la gran mayoría de los distintos medios de comunicación.

Obviamente que las ingentes cantidades que desparrama sin control de algo —o de mucho— le sirven a los poderes públicos: De derecho de picaporte —dice la periodista Roberta Garza—. Te–pago–para–que–no–me–pegues–tanto. Canales oportunos de filtraciones. Control de daños. Inserciones pagadas. Propaganda. Y un larguísimo etcétera.

El gasto del gobierno en medios de comunicación es público, y se pueden inferir datos muy interesantes que matizan mucho el supuesto control que ejerce. Dos de los medios más proclives son de los que menos dinero reciben…

El reportaje del New York Times no aporta nada nuevo, es impreciso, incompleto, con fuentes anónimas y lleno de vaguedades, sin hechos contrastados, sin datos duros y sin matices. Su única “virtud” es que tiene la cobertura mundial del New York Times.

El gasto del gobierno en medios de comunicación es público, y se pueden inferir datos muy interesantes que matizan mucho el supuesto control que ejerce. Dos de los medios más proclives son de los que menos dinero reciben: Crónica y La Razón. Según Article 19, en los primeros cuatro meses de 2017 el hipercrítico Reforma recibió casi lo mismo que El Universal.

¿Se puede creer que la revista Etcétera tenga más información acreditada, verificada y pertinente sobre este tema que el poderosísimo New York Times? Pues así es.

Para acusar al principal accionista del NYT, Carlos Slim, de ser “la mano que mece la cuna” en estos ataques al gobierno se necesitan pruebas, más que meras palabras. Pero en nada ayuda el actual y muy joven jefe de la corresponsalía, Azam Ahmed, con una publicación que parece más digna de Proceso que de uno de los diarios más prestigiados del mundo. Para activistas ya tenemos a Jenarito Villamil. Qué lejos quedaron los días del respetado jefe del NYT en México, Alan Riding, quien se llegó a convertir en un reputado analista sobre nuestro país. ®

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Publicado en: Medios

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