ÉSTA ES SU EXQUISITA RÉPLICA DE LA ETERNIDAD
El tiempo se suspende y el sonido que entra por los oídos obliga al cuerpo a renunciar a todo lo que esté fuera de ese cuarto controlado por un soberbio uso de la tecnología. Y aunque se sabe que una entrada por día no basta, y acaso una vida entera, al abandonar el recinto al menos se tiene la certeza de haberse topado con una exquisita réplica de la eternidad.
