Televisión y videojuegos
Ocarina of Time fue revolucionario, capaz de hacerse un lugar en el canon, un experimento bien logrado de lo que es la narrativa en los videojuegos. Fue también un parteaguas en la historia de la saga, la evolución de la trama, los personajes y Hyrule, el lugar donde todo existe, tuvieron un crecimiento enorme.
El Teletón es un ejemplo claro de cómo se utilizan elementos mediáticos con patrones y percepciones erróneos acerca de la discapacidad, ubican el mensaje de “ayuda” y no exigibilidad de servicios dignos y eficientes medulares como el de salud, no sólo para las personas con discapacidad sino en general.
Copiar algunos rasgos de un personaje de la literatura y colocarlos en uno de televisión con la esperanza de que sea un éxito es no sólo ingenuo sino estúpido, por decir lo menos, dados los lenguajes tan disímiles entre ambos medios. Pero así ha sucedido con el doctor House. ¿En dónde, pues, radica que la serie sea tan popular?
El autor sienta en el diván a Chuck Lorre, guionista y creador de sitcoms de gran popularidad en la actualidad como Two and a Half Men y The Big Bang Theory.
En 2010 se estrenó el primer ciclo de Sustancias Elementales en Canal Encuentro. Mientras las audiencias desembarcan en las plataformas digitales y la televisión porteña está inundada de golpes bajos, surge un interrogante ¿Cómo contar una historia en la TV actual?
Los guionistas y escritores ya encontraron a su nuevo villano favorito: el narcotraficante mexicano. Las posibilidades dramáticas que ofrece su nuevo personaje por ahora han mandado a colgar en el ropero a los espías rusos, terroristas musulmanes y ladrones comunes.
Nunca alcancé a comprender cómo una serie llena de farsas interminables, de un sentido del humor perturbado, de ambientes claustrofóbicos, pudo enganchar al público promedio de Estados Unidos y convertir a Twin Peaks en una de las series de máxima audiencia televisiva de 1990.
Televisa y TV Azteca todavía siguen imponiendo una cultura basada en modelos impositivos. Al igual que los políticos de la vieja guardia, los empleados de las televisoras siguen utilizando las herramientas de la Red 2.0 como si fueran el radio o la televisión: desean un máximo nivel de control vertical arriba-abajo.
Tengo mis programas favoritos de televisión, y uno de ellos es Mishanti y sus psíquicos. No es que vea el show todas las tardes, pero de vez en vez me doy la vuelta para darme un quemón de cómo anda el mundo en pleno siglo XXI.
Mad Men, la primera producción dramática del canal AMC, es una de las series de televisión producidas para canales de cable que ha resonado en el zeitgeist de Estados Unidos. Escrita, creada y producida por Matthew Weiner, antiguo escritor de Los Soprano, Mad Men explora la vida en una agencia de publicidad de Madison Avenue durante los años sesenta.
Anoche vi en repetición, me perdí el programa del domingo (27 de julio de 2010), el final o la final, como quiera decirse con ese aire vagamente galo, de Ópera Prima, que se presentaba como el primer reality show de la televisión cultural en México.
Terminó Lost. ¿Quién ha llorado? Apenas un grupo Facebook de fanáticos y dos o tres niñas enamoradas de Josh Holloway. Sin embargo, los hechos son ineludibles; antes de enmarcar nuestra decepción y diseccionar sus —muy numerosos— errores, es necesario reconocer que hemos presenciado el nacimiento, decadencia y caída de todo un fenómeno sociocultural en la pequeña pantalla.
“Si nos ponemos un poco más agudos, si metemos un poco mejor el escalpelo, notaremos que allí, en esos videos de Videorola, está condensado el mundo simbólico que mueve a miles de jóvenes en el país. Los videos de ese canal son, más que clips con canciones simplonas o francamente estúpidas, una antropología, un universo que estimula apetitos de lujo material y de poder. En esencia, son involuntarios cursos de superación personal, lecciones de lo que puede anhelar un joven que se tenga por chingón.”
El Canal 7 (perteneciente al Sistema Jalisciense de Radio y Televisión) comete pecados capitales imperdonables en cuanto a la divulgación de la cultura en Jalisco. El más fuerte de ellos es que quizás más de 40% de su programación es un portal de logros burocráticos donde el director del SJRTV es el más asiduo protagonista.






























