Tobias Wong: entre el arte y el diseño

El reto al mundo del diseño

“Cuando vine de Canadá a Nueva York estaba fascinado por cuán obsesionados estaban los americanos con los bienes materiales. Era una barbaridad lo desechables que eran los bienes de lujo. Quería explorar y exponer la locura detrás de todo ello”.

“La diferencia entre diseño y arte es que el diseño puede estar equivocado”,1 comentaba a través de su cuenta de twitter el diseñador Yves Behar, fundador de la exitosa firma de diseño industrial Fuseproject. Pero ¿qué tan cierto es esto?

Donald Tobias Wong nació en Vancouver, Canadá, el 10 de junio de 1974. Estudió en la Universidad de Toronto para después enrolarse en Cooper Union, en Nueva York. Fue ahí donde decidió enfocarse en el medio de la escultura,2 y para el final de sus estudios tomó el diseño como su medio de expresión. “Estoy aquí para retar al mundo del diseño, de la misma forma en que Duchamp lo hizo con el mundo del arte”, dijo en una ocasión.3 La verdad hay pocos que quieran ser el nuevo Duchamp en un mundo donde todos quieren ser el siguiente Phillipe Starck.

Y fue adueñándose de una pieza de Starck como empezó su carrera. Con unas cuantas llamadas a Kartell logró conseguir una Bubble Club (una silla para exteriores hecha de polietileno en forma de sofá) antes de que debutara oficialmente. “Es para hacer arte”, dijo…3 y no mintió. Lo que no sabían es que debutaría con su pieza This is a lamp un día antes de que Kartell presentara la original. Convirtió la silla en lámpara con un foco en su interior y la completó con un cordón encendedor colgando al lado.4 El alma hueca de la silla y la superficie translúcida en plástico se encendían al jalar del cordel. Una silla convertida en lámpara, de la misma forma en que un mingitorio se convirtió en fuente. Le llamó no un readymade sino un readydesigned.4 Un objeto previamente diseñado y que él volvió a diseñar.

Así, el trabajo de Wong comenzó a gravitar hacia una crítica al diseño y su sistema de valor hacia los objetos. “Cuando vine de Canadá a Nueva York estaba fascinado por cuán obsesionados estaban los americanos con los bienes materiales. Era una barbaridad lo desechables que eran los bienes de lujo. Quería explorar y exponer la locura detrás de todo ello”.

Así, el trabajo de Wong comenzó a gravitar hacia una crítica al diseño y su sistema de valor hacia los objetos. “Cuando vine de Canadá a Nueva York estaba fascinado por cuán obsesionados estaban los americanos con los bienes materiales. Era una barbaridad lo desechables que eran los bienes de lujo. Quería explorar y exponer la locura detrás de todo ello”.3 Al parecer absurdo, viniendo de alguien que hace fila para comprar su propio iPhone, y con un tatuaje en su brazo que dicta “Protégeme de lo que quiero”.5 Una frase que, según cuenta la historia, surgió cuando le pidió a la artista Jenny Holzer que firmara su brazo. En vez de poner su nombre Jenny firmó las palabras que después se tatuó.6 Y es que Wong representa la parte del diseño inscrita en ese enunciado: al consumismo burgués, con sus caprichos e incertidumbres.

McDonald’s retiró a finales de los setenta una serie de cucharitas largas que la empresa regalaba para revolver el café. ¿La razón? Los drogadictos, en un arranque de creatividad, descubrieron que eran excelentes utensilios para esnifar coca.7 ¿La idea para una obra? Fabricar la descontinuada cucharita en oro, crear su versión de lujo. La primera pieza de una colección junto a Ken Courtney que derivó en otros utensilios aptos para la actividad, como una tapa de pluma Bic o más tarde un clip para enrollar billetes. Todos ellos en oro, por supuesto. Artefactos de la vida diaria, enraizados en la cultura popular, vistos bajo un nuevo prisma. “¡Sólo piensen qué tan loca estaría la gente con todo ese dinero y sin nada en que gastarlo!”, decía Wong.8

Realizó también una flor en forma del clásico corsage, pero con un pequeño giro: la rosa estaba formada por un listón de material antibalas. Ballistic Rose, se titula. Para proteger el corazón en un mundo incierto, dice el artista.9 Viene empacada en una réplica de una caja de cartuchos y forma parte ya de la colección permanente en el MoMA de Nueva York. También realizó Money Pad. Un block de billetes engomado con cola desprendible al lado izquierdo. Como si fuera un block de notas de hojas desprendibles, pero hecho con cien billetes de un dólar. “Con mi trabajo en ese entonces tenía que consumir el trabajo de otras personas para luego venderlo. Entonces estaba jugando con eso: ¿cómo marcas el precio de algo? Tuve que comprar la silla de Kartell a precio público y luego tendría que haber doblado eso. Entonces, ¿qué pasa si tomo dinero y hago arte? ¿Cuánto valen cien dólares como una pieza de arte? (Los vendió en 300 dólares, por si se lo preguntaban).3

Burberry, la empresa inglesa de ropa y accesorios de lujo, siempre ha sido muy celosa de su famoso tartán, un patrón en franjas verticales y horizontales en varios colores donde predomina el café. A pesar de ser una marca registrada, es uno de los patrones más copiados en el mundo.10 Un día, mientras hojeaba una revista, Tobias se encontró un desplegado a página entera donde la empresa advertía que quien lo use sería enjuiciado. En ese momento se dio cuenta de que tenía un proyecto. Al poco tiempo empezó a repartir broches en forma de botones con el diseño en varios tamaños: chico, mediano y grande, de la misma forma que la empresa vende su ropa.3 Se volvieron una moda local.11

Una de sus obras más ambiciosas fue The Wrong Store. Una exhibición con tintes de arte guerrilla del año 2007 organizada al lado de Gregory Krum, un director de ventas en el museo Cooper-Hewitt. La tienda consistía de objetos de diseñadores alrededor del mundo. Se tomaron el concepto de la tienda muy en serio, al punto de hacer tarjetas de presentación e instalar una línea telefónica propia.3 Por fuera lucía como un pequeño pero próspero negocio en Nueva York. La diferencia es que esta tienda nunca iba a abrir. “Pasen, está cerrado”, decía un letrero en una de las ventanas al frente. Una tienda que juega con los conceptos de consumo y deseo sin hacer frente a la idea del comercio. A pesar de las etiquetas con precios en los productos y de las calcomanías en la ventana que aseguraban se aceptaban tarjetas Visa y MasterCard, nada estaba en venta. Al menos no individualmente.

Éstos son algunos de tantos otros ejemplos de su trabajo. Ideas dispares, como también lo son las reacciones al trabajo del artista. Por ejemplo, a Burberry le encantaron los botones. Empezaron a fabricarlos por su cuenta, prendiéndolos a las modelos en sus pasarelas e incluyéndolos en sus anuncios.3 McDonald’s en cambio emitió una carta pidiéndole retirar la cuchara. En Kartell tampoco se sintieron halagados por la lámpara. En ambas situaciones se vio a unos pasos de ser demandado.

De sus obras, quizás mi favorita sea I Want To Change The World. El libro de Karim Rashid del mismo nombre. Cortado en forma de una pistola, a través de la pasta dura en un corte limpio y recto. Con el lomo enmarcando el título y al autor para que no quepa duda del ataque. Ahí están, las pretensiones contemporáneas en el diseño, en forma de arma. “No era algo personal. Pensé que era el momento equivocado para publicar ese libro, justo después del 9/11. Pasta dura, edición limitada y con ese título”, explicaba el artista.3 Cabe mencionar que Karim se enfureció cuando se enteró del libro. Incluso años después aún se evitaban.

De sus obras, quizás mi favorita sea I Want To Change The World. El libro de Karim Rashid del mismo nombre. Cortado en forma de una pistola, a través de la pasta dura en un corte limpio y recto. Con el lomo enmarcando el título y al autor para que no quepa duda del ataque. Ahí están, las pretensiones contemporáneas en el diseño, en forma de arma.

Daltónico de nacimiento, Tobias padecía además de parasomnia,12 un extraño desorden del sueño descrito como un sonambulismo intenso que consta de periodos en los cuales la persona puede realizar tareas complejas que requieran de concentración, pero sin estar necesariamente consciente de sus actos. Su familia y sus amigos conocían de la enfermedad, a la cual intentó darle tratamiento durante largo tiempo sin tener éxito. La enfermedad le causaba hacer de todo: hacía llamadas, mandaba correos, realizaba compras en un estado mitad dormido, mitad despierto.12

Tobias Wong falleció hace poco más de un año. La mañana del 30 de mayo de 2010, a los 35 años. Suicidio, se dijo. Ese domingo pasó parte de la mañana en el pórtico de su apartamento con Tim Dubitsky, su pareja de seis años hasta entonces, quien tras despertar de una siesta lo encontró colgado.12,13 Nadie puede saber si en verdad fue un acto intencionado o bien uno de sus tantos sueños despierto —uno que terminaría en tragedia. No mostraba señales de estar deprimido en las fechas cercanas a su muerte y se encontraba a punto de abrir una nueva agencia de diseño. Incluso había hablado con Tim acerca de adoptar un niño.12 Las preguntas quedan abiertas.

Lo que queda es el sentimiento del qué hubiera sido y el legado de su obra que a más de uno nos ha puesto a pensar. A fin de cuentas, Karim Rashid se encontraba entre las personas que asistieron al funeral en su memoria. “Lo considero un artista”, dijo. “Sus objetos eran declaraciones. Profundos en la manera que hicieron a la comunidad del diseño repensar lo que estaban haciendo, o por qué lo hacían”.12 Al final quizás le perdonó que amputara su libro.

En mayo de este año se organizó BrokenOff BrokenOff, una exposición en tributo al trabajo de Wong con reinterpretaciones de otros artistas sobre su obra y sus ideas.14 Es fácil preguntarse cómo ha llegado a tener tanto impacto. Esa obra del bromista, del prankster. Llena de ingenio, de sátira, de un humor incomprendido; que tal vez hemos aprendido al humor como aquello que se capta, no aquello que se comprende. Una renuencia en nosotros a significarlo con educación, y vaya, hasta valores. Porque eso es algo de admirarse, ¿cierto? Afable itinerario el de humanizar la lectura contemporánea del arte. Cabría un parámetro utilitario de eficiencia en su discurso. Una medida ideológica quizás, pero medida al fin y al cabo. Porque ésa es la razón principal por la que se piensa que el arte, a diferencia del diseño, no puede estar equivocado. Y caer en el error debería ser la base de una mejora, no de una derrota.

Que para la mayoría del arte moderno somos una audiencia tras una cuarta pared de aquello lo cual se supone que advirtamos; con jerga elocuente y las libres interpretaciones que ella trae consigo, y cuando llega alguien a mudarnos tras esa pared, a llevarnos a ver aquello discursivo en lo cotidiano; es ahí cuando el piso se nos mueve.

Supongo que nada de esto puede mantenerse por sí mismo. He visto campañas dedicadas a estampar “R. Mutt 1917” en baños públicos. Quizás algún día alguien cuelgue un cordel y un foco de algún burgués diseño en memoria de Tobias. Que a fin de cuentas, sólo son mingitorios al buen gusto.

Allan Chochinov, editor de Core77, recuerda haber visto a Wong por primera vez en una esquina de SoHo, barrio de Manhattan.12,15 Lugar conocido por sus exclusivas boutiques. Ahí estaba sentado en una esquina. Aún estudiante de Cooper Union. Al lado de una mesita plegable sobre la cual vendía sus ahora famosas Silver Pills. Pequeñas píldoras rellenas de plata en polvo. “¿Se supone que éstas las comes y tus heces brillan?” El diseñador asintió.

Allan se fue con una sonrisa en el rostro, pensando que seguramente vería más de él en un futuro. Y por un tiempo, así fue.

“In a dream I saw a way to survive and I was full of joy”.16 Descanse en paz, Tobias Wong. ®

Notas
1 https://twitter.com/#!/yvesbehar/status/64013276475949056
2 http://www.nytimes.com/2010/06/03/arts/design/03wong.html
3 http://www.thememagazine.com/stories/tobias—wong/
4 http://www.brokenoff.com/this.html
5 http://www.nytimes.com/imagepages/2010/06/27/fashion/27wong—3.html
6 http://www.brokenoffbrokenoff.com/press/downloads/bradascalon.zip (dentro del archivo de Word)
7 http://www.snopes.com/business/origins/mcdspoon.asp
8 http://mocoloco.com/archives/001800.php
9 http://www.citizen—citizen.com/products/ballistic—rose
10 http://en.wikipedia.org/wiki/Burberry
11 http://www.canadiandesignresource.ca/officialgallery/fashion/buttons/
12 http://www.nytimes.com/2010/06/27/fashion/27Wong.html
13 http://www.telegraph.co.uk/science/7960448/Death—that—stalks—the—sleepwalker.html
14 http://www.core77.com/blog/ny_design_week/brokenoff_brokenoff_a_tribute_to_tobias_wong_19264.asp
15 http://www.core77.com/blog/object_culture/we_will_miss_you_tobias_wong_16660.asp
16 http://www.brokenoffbrokenoff.com/

Publicado en: Arquitectura y diseño, Julio 2011

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