Top 10 del teatro mexicano en 2014

Un gran año para la escena (imaginaria)

Intenso año en la escena mexicana contemporánea imaginaria. Muchas obras en diversos estados del país, aunque sólo tiene importancia lo que llega a la Muestra Nacional Defeña de Teatro o a la sacrosanta Programación Nacional Defeña de Teatro del INBA.

¿Para qué ir al teatro si se puede ver por YouTube?

¿Para qué ir al teatro si se puede ver por YouTube?

En todo caso, la mayoría de estas producciones se llevaron a cabo con altas cantidades de dinero público (que se pagaron un año después, como dicta el manual de la SHCP) para importantes y altamente reconocidos grupos escénicos en el país que pese a todo siguen diciendo que el Estado no los representa y que son víctimas del sistema. Claro que el gobierno no los representa, ellos representan al gobierno, basta con mirar los logos institucionales en sus programas de mano. En fin, vamos al listado:

1. Peter Pan. Teatro línea de sombra. Extraordinaria adaptación en teatro para niños de Noé Morales y sublime puesta en escena de Jorge Vargas en la cual Peter Pan es un inmigrante mexicano que vuela hasta llegar al país de Nunca Jamás, un imperio de hadas ciclotímicas. Lo importante de la obra son las peripecias del viaje, no la conflictiva relación del protagonista con sus demonios ni su adicción a los estupefacientes. Puesta en escena multimedia con música en vivo que despertó en los niños mexicanos las irremediables ganas de emigrar (y de volar). El montaje tuvo una réplica —básicamente copia exacta— en Mérida, por parte de Murmurante Teatro, que solamente modificó el acento de los protagonistas, actores chilangos avecindados en la península de Yucatán, para que parezcan mayas. Ambas de excelente manufactura.

2. Por fin, una obra (la que sea). En un teatro. Con público. Y personajes. Ficción. Dirección de Rubén Ortiz. Su mejor (¿única?) obra reciente.

3. De cómo un amor imposible sólo tiene una blanca paloma para volar. Arriesgado montaje epistolar de José Alberto Gallardo y Antonio Zúñiga que cuenta la atribulada relación emocional de dos monjas de clausura ubicadas en las mediaciones del siglo XIII en el sur de Italia. Interpretadas por sus propios creadores, para dotar a la pieza del realismo necesario, los personajes se situaron en dos teatros equidistantes y se comunicaban exclusivamente por mediación de una paloma mensajera que inauguraba cada uno de los diez actos. Conmovedora historia de amor.

4. El descenso, documental de un equipo imbécil. Teatro fincado en las comisuras de la realidad y la realidad, escrito por Teófilo Guerrero y dirigido por Fausto Ramírez y Susana Romo de A la deriva Teatro. Con base en testimonios, pruebas documentales y estadísticas sobre el justo y necesario descenso a segunda división (le llamarán la liga de ascenso, como la sabiduría del texto advierte) del Deportivo Guadalajara. Un profético grito de esperanza.

Aunque varios espectadores acusaron golpes y lesiones derivadas del atropellamiento durante las cinco horas y cuarenta y cinco minutos de espectáculo, los propios intérpretes prestaban auxilio clínico, inaugurando la corriente escénica Teatro de emergencia médica.

5. Cabeza de huevo. Espectáculo transgresor de teatro para la primera infancia de Richard Viqueira, quien ataviado como un bebé recién nacido durante una hora y media nos deleitó con un arriesgado recital de berridos, lágrimas, fluidos y defecaciones dentro de una cuna gigante. El público participaba manipulando el humedecido cordón umbilical del personaje. Indudablemente la cumbre del teatro posmoderno mexicano y del teatro para bebés; dos públicos embelesados en un solo montaje.

6Andar en bici un domingo soleado por Paseo de la Reforma. 300 actores, músicos, acróbatas, monos, cebras, un testigo de Jehová, dos valet parking y seis ratas de campo en escena, montados en sus respectivas bicicletas. Preciso trabajo de Arnaud Charpentier que intervino la sala Xavier Villaurrutia del CCB. Aunque varios espectadores acusaron golpes y lesiones derivadas del atropellamiento durante las cinco horas y cuarenta y cinco minutos de espectáculo, los propios intérpretes prestaban auxilio clínico, inaugurando la corriente escénica Teatro de emergencia médica. Charpentier, un adelantado a su tiempo.

7. Inmolación, de Mario Cantú bajo la dirección de Ray Garduño. Una vez más, el gran binomio Cantú–Garduño incendia el teatro de Tijuana con una propuesta innovadora sobre el tema de los artistas suicidas. Teatro para jóvenes–artistas–sin–ahorros–depresivos–suicidas–arrojados–al–mundo–sin–cobertor–de–lana.

8. Ésta no es otra puta obra de teatro que no vas a entender, pero dirás que es buenísima para quedar bien con tus tres amigos posdrámaticos posteatreros, postespectadores, posthumanos. Producción del grupo potosino El Rinoceronte Enamorado que renueva su repertorio al invitar al director de escena Héctor Bourges, quien durante los últimos tres lustros exploró e investigó hasta la saciedad junto a su colectivo hasta llegar a este montaje memorable. La obra trata sobre nada (como la serie Seinfeld, se anuncia en el programa de mano). No hay actores (o actuantes o accionadores o personas que caminen en el escenario) ni escenografía, ni luz, ni audio; sólo una persona que cobra en la taquilla. Se trata de un auténtico prodigio de tres horas en penumbra, hasta que los técnicos del teatro obligan al espectador a abandonar la sala entre empellones. Perfecta imagen metafórica de la sociedad actual; pasará a la historia.

De lo mejor del teatro mexicano en 2014.

De lo mejor del teatro mexicano en 2014.

9. Medea cabaret. Codirección de Juliana Faesler y Jesusa Rodríguez, este biodrama del dramaturgo feminista LEGOM, donde él mismo manipula con sagacidad a un títere de trapo llamado EGO–M, personaje principal de la puesta en escena, está dividido en dos actos, con su respectivo intermedio; primero, asistimos a la adaptación libérrima de Medea de Eurípides que sirve para precisar la anécdota en torno a la vida de un dramaturgo que asesina a sus propios perros y, después, la obra da un giro inesperado y se convierte en un animado espectáculo de cabaret donde el personaje principal se trasviste para encarnar puntualmente a todos y cada uno de los funcionarios culturales del país. Un recorrido histórico, político, míticosexualoso y en términos generales un entretenido juguete dramático para toda la familia.

10. Ricardo III, el monólogo. Sorprendente unipersonal de Luis de Tavira, basado en el original de Shakespeare. Con este montaje se anunció el cierre definitivo de la Compañía Nacional de Teatro con su actual estructura, dejando paso a un tiempo nuevo de convocatorias abiertas, plurales y democráticas para plantear puestas en escena que lleguen a distintos sectores de la población (no sólo a los tres burgueses de siempre). La sala Héctor Mendoza se convertirá en un bar hipster o estacionamiento público o ambos. Asimismo, con esta pieza soberbia (literalmente) el maestro De Tavira anuncia su retiro del teatro, que había pospuesto durante más de quince años por contratos firmados con anterioridad ante Conaculta que lo obligaban a dirigir puestas en escena olvidables.

* * *

Éstas fueron, a mi juicio, las mejores puestas en escena del teatro mexicano en el último año; la mayoría de las obras las vi en YouTube porque eso de ir al teatro presencialmente está muy pasado de moda.

Mención aparte merece esta emisión del Premio Internacional de Investigación Teatral que convocan el CITRU y la revista vasca Artez blai, concediendo por unanimidad del jurado, una docena de investigadores teatrales semidormidos (así reza el acta), el premio al “Despotricador”; a quien le bastó con presentar fotocopias mal sacadas de sus últimos estados de Facebook para alzarse con el galardón. Su obra es ya tan fecunda que el mismo jurado (entre bostezos, según reza el acta) propuso al INBA cambiar el nombre actual del CITRU por el de Centro de Investigación Teatral Sergio Tamayo (CITST), en honor al único crítico de teatro leído en el país.

Rodolfo Obregón (según reza el acta) no estuvo de acuerdo —como es costumbre— pero igualmente aplaudió con júbilo en la ceremonia protocolaria.

Gran año para el teatro mexicano imaginario. Esperemos que el 2015 sea igual de alucinante. ®

Publicado en: Artes escénicas, Noviembre 2014

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