Tres intentos por renovarse

Jane’s Addiction, Coldplay y The Horrors

El mundo gira más rápido que nunca y los músicos hacen lo que pueden por mantenerle el ritmo. ¿Lo habrán conseguido Jane’s Addiction, Coldplay y The Horrors, con sus nuevos trabajos de estudio?

Ambientes artificiales matan al rock

El estudio de grabación utilizado como un instrumento más en la realización de discos no es nada nuevo. En algunos casos el sonido puede rayar en lo sobreproducido, aunque eso podría entenderse como parte del “concepto” en ese momento de los artistas de que se trate. Un ejemplo de esto es el nuevo álbum del grupo estadounidense Jane’s Addiction, The Great Escape Artist, producido por David Andrew Sitek (guitarrista de TV on the Radio y productor de bandas como The Yeah, Yeah, Yeahs). En este disco el sonido es más expansivo, e incluso por momentos ambiental, lo que da como resultado la disminución en la potencia del sonido que había caracterizado a la banda de Perry Farrell.

Cierto, The Great Escape Artist es muy diferente a Strays, aunque hay semejanzas. En aquél las guitarras siguen presentes, mas no son líderes e incluso pierden un poco de fuerza. Uno de los momentos más interesantes, con todo y los coqueteos al space rock, es “End to the lies”; entre las notas agudas de Farrel hay guiños a diferentes vertientes de la llamada música del mundo.

En “Broken people” aparece el rock ácido que ha distinguido a Farrell y compañía, y recuerda particularmente al sonido lisérgico de Porno for Pyros.

De tintes dramáticos y un tanto épicos, en “Curiosity kills” hay psicodelia y electrónica. En general, se extraña en buena parte del álbum el rock energético que hizo de Jane’s Addiction una de las bandas más completas de la escena alternativa.

Video de “Irresistible force” aquí.

Optimismo desmedido

¿Coldplay será el nuevo U2? No tanto si será o no la agrupación más importante del planeta, como Bono y sus secuaces algún día lo fueron, sino que también juega con fuego al no admitir medias tintas: es amado u odiado.

¿Coldplay será el nuevo U2? No tanto si será o no la agrupación más importante del planeta, como Bono y sus secuaces algún día lo fueron, sino que también juega con fuego al no admitir medias tintas: es amado u odiado.

Mylo Xyloto, quinto álbum de estos ingleses, muestra por un lado un pop energético y dulce excesivamente, y por el otro unas baladas no tan dulces y ni tan desgarradoras, honestas e ingenuas como las de sus primeros trabajos a principios del decenio pasado; esta vez no rebosan de optimismo y dulzura, como el resto del disco.

Claros ejemplos de esto son “Us against the World”, “U.F.O” y “Up with the birds”, que contrastan con la alegría desmedida que presentan en momentos cortes como “Every teardrop is a waterfall”, “Hurts like heaven” o “Charlie Brown”, fríamente calculada para ser éxito de estadios.

Es un álbum más arriesgado en el que la electrónica está más presente, especialmente en los cortes más movidos. Una reinvención a medias, pues en Viva la Vida (2008) ya se veía venir un poco de esto, no al grado de como sucedió con U2, su modelo a seguir, en el Achtung Baby de 1991, producido por Brian Eno —quien también trabajó con Coldplay en este disco.

Entre sueños, felicidad, naturaleza, incluso tristeza y desamor, algo falta en Mylo Xyloto, donde la música muchas veces es demasiado alegre cuando las letras se pretenden introspectivas. Una presentación reciente de Coldplay en la televisión estadounidense aquí.

¿Acaso serán los nuevos señores oscuros?

Si algo tiene el quinteto inglés The Horrors es habilidad para desmarcarse de los errores. Su primer álbum, repleto de clichés tomados de libros, series y películas de terror, fue vapuleado por la crítica hace unos años. Después vinieron dos trabajos más maduros.

A raíz de Primary Colours (2009), su segundo álbum, The Horrors han elevado su reputación con discos firmes y presentaciones en directo en las que dejan de manifiesto que la sobriedad no está peleada con la energía.

Ahora, con Skying, sin un productor a cargo ofrecen un sonido premeditadamente oscuro, pero con una base melódica que engancha incluso a quienes gustan de música un tanto más sombría: las influencias de The Cure en sus años más oscuros, Joy Division, The Fall y Bauhaus están presentes, al igual que sus contemporáneos White Lies y otras bandas más añejas que prometían mucho en su momento, como Interpol o The Editors.

Los teclados, por momentos cálidos y en otros gélidos, podrían describirse como una secuencia de blancos y negros, con escasos grises de por medio. Esto queda de manifiesto en “You said”, “I can see through you” y en la épica “Oceans burning”, con notoria influencia de Pink Floyd.

En Skying hay equilibrio, ya que no todo es penumbra ni desolación, también hay cortes con cierta influencia del punk y del rock. “Endless blue” es uno de los ejemplos.

Una presentación reciente de The Horrors en la televisión británica aquí. ®

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Publicado en: Música, Noviembre 2011


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