Un arduo camino: escribir y editar

El optimismo de la voluntad. Experiencias editoriales en América Latina, de Jorge Herralde

En El optimismo de la voluntad. Experiencias editoriales en América Latina [FCE, 2009], su quinto libro, Herralde pasa revista a sus experiencias en México, Argentina, Chile, Colombia y Perú.

Sólo con retraso accede el mundo hispánico al ámbito de la edición moderna. La pérdida de la hegemonía política, proceso que se prolonga durante el siglo XVIII y el XIX, el fortalecimiento del Imperio británico y sus colonias en Norteamérica, el auge napoleónico en Europa y más tarde la unificación de Alemania e Italia, amén del progreso en las ciencias y la técnica, que con tan nefastas consecuencias habría de conducir a las dos guerras explican, hasta cierto punto, el desfase en el papel que cumple el libro en el mundo occidental ilustrado y otras partes de Occidente donde la Inquisición con su temible índex, una sociedad feudal y la ausencia casi total de curiosidad y espíritu innovador mantuvieron a raya el sospechoso progreso y las nuevas ideas. En España, en particular, la dictadura vino a hacer las cosas aún peores. En los últimos años, sin embargo, empezó a notarse cierto ablandamiento. En 1969 arranca de una manera modesta la editorial Anagrama, cuyo énfasis estaba puesto en el ensayo con tintes sociales y de progreso político. La colección Argumentos inicia con Detalles, libro de ensayos de Hans Magnus Enzensberger. El valiente que ha echado a andar tal empresa es un enginyer barceloní con un fuerte deje catalán cuando habla castellano, su primera lengua extranjera antes del francés, el italiano y el inglés que si no domina al menos chapurrea.

Una década después, tratando de adaptarse a las nuevas exigencias del mercado, menos interesado en cuestiones sociales de izquierda y más ansioso por ponerse a tono en la nueva casa común europea, apareció Panorama de Narrativas, con sus traducciones que no siempre dejan del todo contentos a los lectores (a los latinoamericanos por los muchos giros españoles coloquiales, a los puristas por el léxico plagado de false cognates, giros extraños y una sintaxis no siempre bien amansada, a los profesionales de la traducción por las bajas tarifas con que se tasa su labor, dejando el campo libre a jóvenes improvisados no necesariamente amantes de la literatura). Ulteriores colecciones como Narrativas Hispánicas, la cual hace justicia a autores que se expresan en español, y Crónicas, una colección de textos periodísticos, donde el gran hit es Kapuściński, han venido a ser los puntales del más grande entre los pequeños, es decir, del más destacado editor independiente español, al lado de Tusquets, Siruela, Trotta, El Acantilado, Pre-Textos y algunos todavía más minoritarios.

En El optimismo de la voluntad. Experiencias editoriales en América Latina [FCE, 2009], su quinto libro, Herralde pasa revista a sus experiencias en México, Argentina, Chile, Colombia y Perú. Particularmente nutrida resulta la sección mexicana, donde las grandes columnas son Pitol, Monsiváis, García Ponce, Alejandro Rossi, Augusto Monterroso y las nuevas adquisiciones, entre las que se cuentan Fadanelli, Sergio González, Bellatin, Margo Glantz y otros. Libro que, si la modestia y la estrategia comercial no lo prohibiesen, podría quizá entrar en alguna de las colecciones de Anagrama, ¿pero en cuál de todas las vigentes, haciendo caso omiso de las que se han dado de baja? Ensayo no es, narrativa menos (Herralde conserva aún la cordura y dice que no tiene en mente incursionar en este género), ¿crónica quizá? Pues es el rubro al que más se acerca, porque un testimonio y un documento sí que lo es, armado a punta de trascribir discursos de recepción de premios y otros honores, extractos favorables de la crítica, anécdotas de viaje y hasta las ideas de batalla, consignadas en las cuartas de forros que pretenden apresar en unas cuantas frases el fuerte de cada autor. Sellos editoriales como Aldus, Adriana Hidalgo y algunos otros entusiastas han incluido en sus respectivos catálogos títulos de Herralde autor. Jorge Herralde (Barcelona, 1936) parece ser el senior editor que expresa el espíritu de los tiempos. Cada época tuvo los suyos, como los legendarios Gallimard y Einaudi que rememora el catalán y otros que se le van como Ernst Rowohlt y François Wahl, verdaderos próceres del libro, intelectuales forjadores de la cultura original de sus respectivas naciones. Si no se es escritor o editor la lectura de esta obra puede resultar una advertencia oportuna, que siempre se agradece, para no intentar serlo. El camino es quizá demasiado arduo. ®

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Publicado en: Febrero 2011, Libros y autores


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