Una estrella porno intelectual

Sasha Grey

¿Cuál es el punto en el cual el cine artificioso y pseudoexperimental de Steven Sodebergh se imbrica con Star Trek, Alice in Wonderland, el cine gore y el sexo hardcore? El denominador común se llama, al menos en el cine, Sasha Grey.

Veintidós años —en marzo próximo cumplirá veintitrés— tiene la que es posiblemente la pornstar más conocida y ecléctica del medio. Su personalidad multifacética le ha permitido salir del reducido espectro del cine porno —aquel que sólo tolera penetraciones, eyaculaciones y orgías— para incursionar con relativo éxito en otros ámbitos. ¿Quién es Sasha Grey y por qué es especial? Tenemos sus actuaciones en la pornografía. Aunque considerada hardcore por el uso del sadismo y masoquismo, lo cierto es que Grey se ubica en un terreno mainstream del porno contemporáneo. Participa en parodias a conocidas series televisivas, como Star Trek (bajo el hipercreativo título de This Ain’t Star Trek XXX), trabaja con las grandes cadenas del entretenimiento para adultos, como Hustler o Vivid (con su parodia de Grey’s Anatomy, correctamente titulada Sasha Grey’s Anatomy). Su acción no es tan under o extrema como si participara en algún proyecto de InSex, auténticos paladines del porno de verdad duro.

No ha sido sólo su predilección por ser golpeada durante el acto sexual la que la convirtió en celebridad. Su incursión en otros medios, como la música (a través de la banda de electro industrial aTelecine) o el cine convencional (The Girlfriend Experience, de Steven Soderbergh, o Smash Cut, cine gore que tuvo exhibición comercial), han sido el salto mediático que su imagen necesitaba. Lo que llama la atención de Sasha Grey es su inteligencia a la hora de hacer negocios y la forma en la que vende su perfil: parada sobre la tarima de porno intelectualizado ha anunciado ya que le dará al medio la revolución que le hace falta. “En el porno hay una falta de creatividad total”, ha declarado. Y según ella, la aparición de su productora (L.A. Factory Girls, el guiño gratuito a Andy Warhol está presente) le infundirá aliento a la industria pornográfica. De momento, L.A. Factory Girls no tiene mucho: un MySpace privado (y como no soy usuario de MySpace no puedo ver nada de su interior) con una foto de Sasha adornando el perfil. Quizá eso sea suficiente por ahora.

No ha sido sólo su predilección por ser golpeada durante el acto sexual la que la convirtió en celebridad. Su incursión en otros medios, como la música o el cine convencional han sido el salto mediático que su imagen necesitaba.

Sasha también ha roto una delicada barrera: la del modelismo mainstream. No han sido muchas las actrices porno que han trabajado con Vice, American Apparel o Elle. Hasta Rolling Stone le ha hecho su artículo (“La chica más sucia del mundo”). Sus respuestas suelen ser inteligentes: “I think 80 percent of what we see on television is pornographic”, dijo en entrevista a Playboy. Lo cierto es que Sasha representa el punto donde convergen muchas obsesiones y fijaciones de ambos sexos: la belleza, por supuesto, el lado más oscuro de la sexualidad encarnado en un rostro perfecto. Su personalidad, intelectual y pretenciosa a partes iguales, despierta curiosidad y asombro. ¿Cuántas son las pornstars que se asumen como existencialistas? El modelo de Sasha Grey, si bien construido dentro del mundo eminentemente machista que es la pornografía, comienza por romper ciertos moldes. Grey se asume como el factor activo de una feminidad que lleva mucho tiempo siendo penetrada en el sentido más violador del término.

El erotismo que puede desprenderse entonces del porno de Sasha Grey es quizá un nuevo erotismo. O la revaloración de otro. ¿Hay algo en Grey que no se haya visto en la obra del Marqués de Sade? Probablemente no. Pero el recordatorio era necesario en una época donde los modelos masculinos de sexualidad se erigen veladamente en los dominantes en todas las expresiones culturales. Así, la personalidad de Sasha Grey impregna todo lo que toca. Su público se amplía diariamente y su figura se hace conocida dentro del establishment. ¿Llevará su discurso de tintes salvadores al gran público? ¿Se integrará al modelo del medio en el que habita? ¿Caerá en el triste olvido típico de las pornstars? El tiempo tiene las respuestas. Mientras tanto, su cuerpo seguirá siendo motivo justificado de autoerotismo. Que nadie la condene. ®

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Publicado en: Destacados, Erotismo y pornografía, Febrero 2011

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  1. Pablo Santiago

    Si tienes ocasión, mira la serie «Entourage», en su temporada séptima. Sasha Grey hace de ella misma y trata todas estas cuestiones. Al ser novia del protagonista (un actor de éxito rodeado de amigos que viven a su costa) quedan al descubierto todas las hipocresías que rodean al puritanismo americano, aún dentro del mundo «ultraliberal» de Hollywood.

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