Unos cuantos hallazgos de un poeta

50 años en la producción aridjiseana

Desde aquella legendaria y polémica publicación de Poesía en Movimiento, Homero Aridjis mantuvo una producción poética sobria y llena de vida.

Homero Aridjis

Varios Homeros, desde el Ciego, que es uno y son muchos, se han sucedido en los anales de las letras. Aquél, el antiguo y venerando, y los otros quienes se esconden tras su sombra, incoaron un canto no nuevo sino sempiterno, que aparece y reaparece, bajo diversos ropajes y distintas lenguas, a través de lugares y tiempos: el arte de la palabra evocada, música y pintura a un tiempo. Nuestro Homero nació en Contepec, Michoacán, en 1940. De remotos orígenes en el Medio Oriente y venido al mundo en el corazón de la tierra purépecha, con la ración obligada de sangre criolla, el poeta, narrador y articulista acometerá una obra, cincelada en un lenguaje llano y, en ocasiones, sorprendentemente vivo. El estilo de Homero Aridjis es sobrio, natural y espontáneo, como escrito para ser entendido y juzgado por todos. Sus fuertes raíces ctónicas, en relación con la Tierra, explican sus empeños ulteriores en pro de la naturaleza y el medio ambiente. No han faltado quienes en estos afanes hayan querido ver una sed protagónica y de autopromoción. Su papel como presidente del PEN Club Internacional y como cabeza del Grupo de los Cien ha contribuido a formar una idea un tanto errónea e hiperbólica de Aridjis, hombre prominente desde que fungiera como embajador de México en las legaciones de Suiza y Holanda.

El estilo de Homero Aridjis es sobrio, natural y espontáneo, como escrito para ser entendido y juzgado por todos. Sus fuertes raíces ctónicas, en relación con la Tierra, explican sus empeños ulteriores en pro de la naturaleza y el medio ambiente.

Más que narrador y ensayista, una labor nutrida y respetable en su caso, que otros tendrán el interés y podrán revisar en forma pormenorizada, Homero Aridjis comenzó y es predominantemente poeta, un autor que desde aquella legendaria y polémica publicación de Poesía en movimiento (1966), antología preparada entre otros por Octavio Paz, se señaló como uno de los más destacados durante las décadas de los sesenta y setenta. Un bardo que, de acuerdo con el oráculo chino del I Ching o Libro de las transformaciones, se hallaba destinado a la Casa del fuego, “siempre lanzado hacia fuera, ávido de tocar la realidad y siempre llenas de humo las manos rojas”. Con no poca saña algunos suspicaces han destacado la duda, reticencia e incluso posible sarcasmo velado de Paz hacia Aridjis. Los ánimos no podían ser otros, a raíz de la disputa suscitada en torno de Poesía en movimiento; primero detenida en la imprenta y luego salida a la luz con la omisión del nombre de ciertos antologadores, marcadamente el de Aridjis.

Dieciséis libros de poesía, que cubren un lapso comprendido entre 1960 y 2006, siendo Los ojos desdoblados (1960) el primero y Los poemas solares (2006) el último, representan el material recogido en Antología poética (FCE, 2009). A grandes rasgos es posible referirse a un periodo temprano, otro de madurez y uno más tardío en la producción aridjiseana; constituyendo el primero y el segundo los más robustos desde el punto de vista de la originalidad poética y la frescura. Algunos son de la opinión de que el último periodo exhibe, de manera meridiana, la pugna y el dominio de la figura pública sobre la del vate. La verdad es que en los tres periodos se dan altas y bajas, como en la producción de cualquier creador de respeto, en particular de un poeta. No sería ocioso recordar que del sobrado centenar de sonetos que compuso don Luis de Góngora sólo una docena escasa se salva y de ésos algunos siete u ocho son verdaderamente excepcionales. Lo que sorprende en Aridjis, de nueva cuenta, es su relación con la Tierra, sus impresiones de viaje, sus notas a vuelapluma sobre los animales, amén de reflexiones subitáneas en pasajes de cuajada prosa poética. Escribir de una forma exotérica o manifiesta para todos no es cualquier cosa. Haber logrado ciertos hallazgos, aunque sea unos cuantos, no está nada mal en el caso de un poeta. ®

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Publicado en: Enero 2011, Libros y autores


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