Vestigios de un orden perdido

Serenata, de Rafael Toriz

Estamos frente a una forma distinta, nueva, de concebir la escritura (entiéndase concebir desde su sentido más puro) y que, por lo tanto, exige una nueva forma de lectura. Este libro está escrito después de la debacle, es testimonio de un cataclismo ya anunciado.

Escribir, vocación kamikaze, es cualquier cosa, llagas y flores, pero no el alivio.
—Rafael Toriz

La serenata de Toriz.

La serenata de Toriz.

Todo libro posee su propia clave de lectura. La de esta serenata se lee en la página 14:

Escribir desde nuestro presente, desde las ruinas que ves, acaso sólo sea posible a través del fragmento, escritura como vestigio de un orden perdido, respuesta a una totalidad aparente: el Libro como lo conocemos no tiene lugar.

Estamos frente a una forma distinta, nueva, de concebir la escritura (entiéndase concebir desde su sentido más puro) y que, por lo tanto, exige una nueva forma de lectura. Este libro está escrito después de la debacle, es testimonio de un cataclismo ya anunciado.

Polifónica, esta serenata decanta voces anteriores: quien escribe es un tejedor que escucha y aprovecha las voces de los otros para decir lo propio, que es y será de todos. Cada voz que compone este coro se disuelve y no hay plagio —las referencias están rigurosamente citadas— sino conciencia de una totalidad infinita.

Múltiple, salta del ensayo al poema y sugiere tímidamente la novela como narración de la propia escritura. Lúcida, surge como una flor en el abismo del silencio. Fragmentaria, se hila a través de sus reflejos. Contradictoria, razona con el corazón y ama con la conciencia.

Dialéctica, esta escritura expresa la certeza de un todo que bordea el abismo y de su inevitable y consecuente fragmentación. Dialogante, conversa desde un yo —marcado tipográficamente como distinto— con todos aquellos que le antecedieron y ¿por qué no? con los que le sucederán. Múltiple, salta del ensayo al poema y sugiere tímidamente la novela como narración de la propia escritura. Lúcida, surge como una flor en el abismo del silencio. Fragmentaria, se hila a través de sus reflejos. Contradictoria, razona con el corazón y ama con la conciencia, canta la prosa y reflexiona el verso. Innovadora, no construye “poética” sino “prosaica”. Irreverente, hibrida lo mejor de la poesía canónica con lo peor de la canción popular.

Toriz y su nuevo vástago en la librería poblana Profética.

Toriz y su nuevo vástago en la librería poblana Profética.

Con el corazón puesto en el ensayo filosófico y la cabeza en la poesía, en muchas de sus fracciones es aforismo aunque su autor lo niegue: lo que es no es nunca lo que debería ser. Lo que es no es.

Serenata [Xalapa: Instituto Veracruzano de Cultura, 2013] será entonces a la vez un largo poema fragmentado y un inspirado ensayo filosófico; una libreta de apuntes, una guía para leer el Libro del desasosiego de Pessoa y un plano para recorrer las Estancias de Agamben. No la trama, sino el hilo para lanzar la voz y recibir el rayo: la representación del tedio de la vida.

Escritura dialéctica que expresa la conciencia de un todo y su inevitable fragmentación, revela la voz de un poeta y sus infructuosos intentos por huir de la música escondiéndose en la gruta de la razón. ®

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Publicado en: Libros y autores, Octubre 2013


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