Volver a las escopetas

Looper, de Rian Johnson

Una de las conclusiones a las que se llega en Looper (Rian Johnson, 2012) es que supuestamente en el futuro las personas ejecutarán su propia jubilación. Elaborada como una película cyber —pero con ciertos elementos steampunk—, a saber, la fantasía de un futuro distópico, Looper gira en torno a la idea del viaje en el tiempo, probablemente, entre todas las ideas de la ciencia ficción, la más anticientífica. En este sentido se inscribe en la tradición inaugurada por H.G. Wells y, más recientemente, en las franquicias de Terminator y Volver al futuro.

Aunque Terminator maneja la idea del policía del futuro, conclusión lógica de toda una década de cine dedicada a la figura del superpolicía —remember Robocop—, en Looper esto parece rebasado y la figura del protagonista en esta ocasión es la del vil sicario. Efectivamente, las figuras del policía “real”, el dependiente de una tienda de abarrotes y la sociedad en general quedan desplazadas a un segundo término.

Construida sobre la idea de que la propiedad debe ser defendida de los indigentes, Looper traza una delgada y muy fina línea entre éstos y los sicarios: un arma en la mano y los zapatos limpios.
Resultan interesantes ciertos elementos comunes entre esta película y Skyfall (Mendes, 2012). Por ejemplo, además de que las dos producciones se llevaron a cabo simultáneamente (se comenzó a trabajar en ellas en 2009), también existe la añoranza en ellas por un pasado ideal en el que la propiedad era defendida a escopetazo limpio.

Las dos tratan el parentesco así como el trauma infantil. Ambas manejan la idea de que los huérfanos resultan los mejores mercenarios. Los personajes de las dos producciones lidian en carne propia con la drogadicción y el alcoholismo, y con los problemas que su edad genera en su propio empleo.

De cualquier forma, el momento más dramático en Looper tiene que ver con el asesinato de niños. Y si bien pareciera que Joe —el protagonista— ha realizado una transformación de índole moral a lo largo del filme, al final termina salvando la vida a su propio verdugo.

Si estás dispuesto a gastar un poco de dinero es posible que pases un buen rato con las luces y los sonidos del cinematógrafo. ®

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Publicado en: Cine, Noviembre 2012


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