WAMAZO: DE LA PERCUSIÓN AL DESPARPAJO

Banda sonora para el 2010

Escuchar a Wamazo es recibir una energía musical imposible de rehusar. La mezcla de percusiones, voces, cuerdas y performance hacen que entre el público nazca una emoción que a cada momento del espectáculo va aumentando hasta terminar en una embriaguez de ritmo.

La agrupación ha logrado hacer un discurso musical único. En las canciones de Wamazo se escucha el carácter festivo de la samba brasileña, el seductor aroma de las percusiones africanas, el llamado de la cumbia colombiana, pero sobre todo se escucha a Cuernavaca. Se escuchan las voces, el colorido, la suavidad, pero también las desdichas y penumbras de esta ciudad paraíso que, como todo paraíso ofrecido a los hombres, ha sido destruido (¿quién quiere otro oxxo junto a una gasolinera o un costco?).

Territorio de provincia, cuyo más grave problema en cuanto a cultura se refiere es ser un espacio satélite del Distrito Federal, Cuernavaca es el lugar donde nace este grupo sin parangón. Hacer música desde esta ciudad significa “tener una identidad y un compromiso con la situación de un estado, que se vuelve tu ciudad, que se vuelve tu colonia, que se vuelve tu calle, que se vuelve tu casa, que se vuelve tu familia y que te vuelves tú. Tenemos un compromiso comunitario e individual, creemos que podemos abastecer de una nueva sonoridad a un espectro auditivo que parecería ya estar tomado por los grandes consorcios pero que pretendemos retomar por asalto (en términos poéticos, claro, ja ja ja)”, aseguran Sofía Caccia y Víctor Castillo, fundadores de Wamazo.

“En términos reales, apostarle a un proyecto musical desde Cuernavaca significa mucho trabajo para buscar canales de comunicación con todo el país. Hemos tenido la fortuna de salir muchísimo a festivales y foros de toda la república, incluso tocando con más frecuencia fuera de nuestro estado. Estos últimos meses de preproducción del disco han sido muy buenos y muy cercanos con los morelenses, pero desgraciadamente la violencia se ha apoderando de aquí y de todo el país y eso lo padecemos todos fuertemente”.

En las canciones de Wamazo se escucha el carácter festivo de la samba brasileña, el seductor aroma de las percusiones africanas, el llamado de la cumbia colombiana, pero sobre todo se escucha a Cuernavaca.

No es casualidad que la agrupación haya conquistado foros de todo México con la consigna de ser honestos y urdir sus melodías a partir de la necesidad de expresar toda esta mezcolanza de sonidos, haciendo un sugestivo resultado final: “Fusionamos ritmos de todo el continente americano, tomando como esencia el folklore percusivo. Amalgamamos rock, funk, drum and bass y shuffle con cumbia, mozambique, banda, huapango, second line, maractú y samba reggae, entre otros. Tomamos la esencia tradicional de estos y otros ritmos transformándolos y adecuándolos a nuestras líneas melódicas y armónicas”.

En la misma definición del grupo se entiende cómo es posible convertir todas estas influencias en música: “Wamazo es una banda con un formato original compuesto por trece tambores, guitarra, bajo y voces. Es un grupo de rock con tambores, con composiciones originales en español y letras que aluden a la sociedad y su vida diaria. Algunos lo han definido como un grupo de protesta por sus temáticas referentes a la discriminación social, étnica y racial, la constante falta de respeto al medio, la violencia contra la mujer, los abusos y las malas decisiones del gobierno en México, entre otros temas”. Siguiendo el mismo sendero, Wamazo se autodefine como “un proyecto que busca retumbar en la conciencia de su público hablando de sentimientos y pensamientos generalizados para reflexionar de una forma musical, poética, divertida y a veces sarcástica”.

La alineación de la banda está compuesta por Víctor Castillo (voz, timbal, bombo, platillos, dirección musical y autoría de todas las piezas); Víctor Villalobos (surdos y platillos); Carla Medeles (toms y percusión de mano); Josué García (toms y percusión de mano); Marc Miró (tarola y campanas); David Caspeta (tarola y rototom); Rogelio Romero (bajo); Paul Cabrera (guitarra), y Sofia Caccia (voz, percusión y producción).

Sus discos hasta el momento son Agua (2006), Las más perronas (2008), Negro (2008) y Manifiesto (2009). Prepararan ya su quinto material titulado Mes con Lanza, el cual será grabado y mezclado durante noviembre en el Waterfront Studio de Nueva York. La producción correrá a cargo una vez más de Víctor Castillo y Henry Hirsch y saldrá a la venta en enero próximo. Este disco “es un trabajo temático dedicado a cada uno de los meses del año. Está inspirado tanto en las efemérides del calendario como en los acontecimientos del país a lo largo del 2010. Así pues el disco comienza con “La rosca de reyes” como referencia gastronómica al panismo (enero); “Cándida”, que habla de autorreclusión, sedentarismo y cuarentena emocional (febrero); “Benemérita”, acerca de la primavera exiliada debido al cambio climático (marzo); “Niño don”, que es la visión del niño a través de un hombre (abril); “Parto sin dolor”, aludiendo al día de trabajo maternal (mayo); “G.O.Z.A.” (junio); “Recurso de verano” (julio), y “Vacaciones en línea” (agosto), que forman un bloque que le apodamos verano de sensaciones hablando de la concesión de terrenos federales y devastación de playas, el futbol como medio de enajenación y las vivencias de los migrantes mexicanos y latinoamericanos.

“Para cerrar el año: “Patria”, dedicada a los indígenas de México (septiembre); “El estudiante” (octubre); “2 y 20”, sobre la vida y la muerte de la revolución (noviembre); para concluir con “La piñata”, a propósito de la utilización de las vialidades como aparador para el despliegue de la violencia intimidatoria (diciembre)”.

Sus melodías siguen de esta manera un matiz de denuncia social, sin caer en el panfleto asfixiante nacido al momento en que el arte es sólo utilizado como arma de lucha. Sofia y Víctor lo explican así: “Los creadores estamos destinados a crear a partir de lo que percibimos, sentimos y pensamos. La creatividad no existe si nadie la nota, en tanto es colectiva. La violencia y la crisis económica son una mezcla perfecta para lograr el miedo, la indiferencia y el silencio ante lo que nos duele e indigna. Los artistas somos parte de la comunidad y debemos recordárnoslo todos los días para ayudar ayudándonos a expresarnos por un bien común. Creemos que en estos tiempos de derroche presupuestal para festejos que pretenden cubrir más de 22 mil muertos en cuatro años, nos queda (como artistas y ciudadanos) hacer un frente común y exigir al gobierno el respeto a nuestros derechos y garantías”.

La propuesta de Wamazo no deja de cautivar cada una de las vibras del tambor acaecidas en cada uno de los espectadores en sus conciertos. El llamado de la percusión se anidó en Cuernavaca y su vibración va seduciendo al silencio. ®

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Publicado en: Música, Noviembre 2010


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