Se acabó la fiesta…

El matón y el tirano

Si se restaura la democracia o no en Venezuela le tiene sin cuidado a Trump. Va por el petróleo y por ahuyentar a rusos, chinos e iraníes de la región. Ya amenaza a países como México y Cuba. ¿Qué se puede hacer en nuestro país?

La detención de Maduro.
Los hermanos sean unidos,
porque esa es la ley primera;
tengan unión verdadera
en cualquier tiempo que sea,
porque si entre ellos se pelean
los devoran los de ajuera.
—José Hernández, La vuelta de Martín Fierro (1879), Estrofa 4695

Este año 2026 empezó a tambor batiente la madrugada del 3 de enero cuando los misiles de los F–35 Lightings, F–22 Raptor y F/A–18 Super Hornet pulverizaron las defensas antiaéreas de la base aérea de La Carlota, el Fuerte Tiuna en Caracas y el aeropuerto de Higuerote. Lo que permitió que de los Chinooks y Sea Hawks —apoyados por Black Hawks y Little Birds—, descendieran los comandos de operaciones especiales, la Delta Force y Night Stalkers, que en cuarenta minutos tenían al usurpador Nicolás Maduro y a su cónyuge en camino al portahelicópteros USS Iwo Jima.

De nada sirvieron los reactores Sukhoi Su–30. Fueron anulados los sistemas de misiles antiaéreos Buk y Pechora. Quizá alguno de los cuatro mil Igla–S —lanzamisiles portátil ruso— impactó en uno de los helicópteros de la Operación Resolución Absoluta.

Esta intervención largamente anunciada ni siquiera puede recibir el tierno eufemismo de realpolitik. Podríamos describirla como una trifulca en la que un pandillero —que con su gavilla tenía asolado y sometido a un país entero—, recibió su merecido a manos del matón más poderoso del mundo, con el absoluto desprecio de ambos a cualquier tipo de leyes y principios jurídicos nacionales e internacionales.

El asalto a Caracas.

Es evidente que Donald Trump ha decidido instrumentar su ominosa versión de la Doctrina Monroe aderezada con el Big Stick de T. Rooselvet y volteó su atención al subcontinente latinoamericano para intervenir activamente en las contiendas políticas que dividen a esta polarizada región. Como también se advierte que el péndulo ideológico está oscilando hacia la derecha después de décadas de auge de los regímenes izquierdistas.

Ante esta catástrofe humanitaria los conceptos de autodeterminación y soberanía nacional suenan a burla cruel a la mayoría de los venezolanos, que sobre todo fuera de Caracas sobreviven en la miseria; sin Estado y sin ley…

Durante un interminable cuarto de siglo la dictadura chavista exterminó a la democracia de Venezuela y devastó a uno de los países más prósperos de Latinoamérica, mediante una receta que se repite en los regímenes de supuesta izquierda que utilizan a la democracia para destruirla: fraude electoral, supresión de las libertades civiles, sobre todo la de expresión, destrucción de la separación de poderes, persecución de la oposición, eliminación del Estado de derecho, cooptación de las fuerzas armadas y lubricado todo lo anterior por una desaforada e impune corrupción.

El resultado fue:

• El exilio de más de ocho millones de venezolanos
• Más de 10 mil ejecuciones extrajudiciales documentadas
• La hiperinflación en 2018 llegó al 65,000%.
• En 2020 la relación deuda / PIB alcanzó el 327.7%.
• El PIB per cápita en 2018 descendió al mismo nivel de 1984.
• En 2019 el 96% de los venezolanos vivía en pobreza y el 79% en pobreza extrema. En 2021 el Financial Times publicó que el venezolano medio era más pobre que el haitiano medio.
• Corrupción, pero con mayúsculas: Venezuela es el país más corrupto de América y el segundo del mundo, según el IPC (Índice de Percepción de la Corrupción) y las cifras estimadas del saqueo son astronómicas —más de 600 mil millones de dólares. Lo que le permitió al régimen de Hugo Chávez inundar con petrodólares venezolanos a la mayoría de los movimientos políticos afines a su ideología, desde las costas del Pacífico hasta los Pirineos y desde la Patagonia hasta el Río Bravo. Sí, se difundió que las maletas de dólares bolivarianos financiaron al morenismo desde sus inicios.

Se busca…

Ante esta catástrofe humanitaria los conceptos de autodeterminación y soberanía nacional suenan a burla cruel a la mayoría de los venezolanos, que sobre todo fuera de Caracas sobreviven en la miseria; sin Estado y sin ley, sin los más elementales servicios públicos y a merced del crimen organizado y desorganizado.

Después de orinarse, defecar y limpiarse con todos los principios éticos, jurídicos y políticos por parte de la tiranía bolivariana desde 1999, sin que los políticos e intelectuales de autodenominada izquierda abrieran la boca —con la honrosa excepción del chileno Gabriel Boric—, ahora sí, después del secuestro de Nicolás Maduro, apelan a la no intervención, a las cartas de la OEA y de la ONU, sin que les gane la risa. Mientras cientos de miles de venezolanos en todo el mundo celebran la caída de la repudiada dictadura chavista.

Contra lo esperado, Trump y su equipo se inclinaron por apoyarse en los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez (vicepresidenta y presidente de la Asamblea Nacional, además de asesor principal del defenestrado Maduro), en lugar de la ganadora del Nobel de la Paz, con la finalidad de lograr una transición menos accidentada en Venezuela.

¿Qué sigue? Difícil predecir los bandazos del imprevisible Trump, como ya lo están padeciendo María Corina Machado y el movimiento opositor venezolano, que con las actas en la mano alegan haber ganado las elecciones en 2024. Contra lo esperado, Trump y su equipo se inclinaron por apoyarse en los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez (vicepresidenta y presidente de la Asamblea Nacional, además de asesor principal del defenestrado Maduro), en lugar de la ganadora del Nobel de la Paz, con la finalidad de lograr una transición menos accidentada en Venezuela. La dura lección de la caída a finales de 2024 del régimen del déspota sirio Bashar el–Ásad sin un recambio funcional y el consecuente vacío de poder sin duda ha influido en esta polémica decisión. Siria está convertida en un sangriento caos incontrolable y les ha quedado manifiesto que revertir la anarquía de la acracia es extremadamente arduo y costoso en vidas y recursos militares.

Es claro y evidente desde hace muchos años que los principios democráticos no son la prioridad del anaranjado residente de la Casa Blanca. The New York Times lo resume secamente con base en declaraciones del propio mandatario: «Para Trump, lo importante en Venezuela es el petróleo, no promover la democracia».

Y los testimonios de Marco Rubio a CBS News son transparentes sobre la prioridad del gobierno de Trump y no dan lugar al optimismo: «Eso sigue en vigor, y es una enorme presión que seguirá en vigor hasta que veamos cambios, no sólo para promover el interés nacional de Estados Unidos, que es lo número uno, sino que también conduzcan a un futuro mejor para el pueblo de Venezuela», dijo Rubio, considerado ya como el virrey de Venezuela.

Es patente la preocupación de la presidenta Claudia Sheinbaum y la élite de Morena después de la detención de Nicolás Maduro. Trump no fanfarronea y las amenazas las cumple.

Por último, lo que se viene para México… Es patente la preocupación de la presidenta Claudia Sheinbaum y la élite de Morena después de la detención de Nicolás Maduro. Trump no fanfarronea y las amenazas las cumple. No tiene la más absoluta preocupación por la democracia e, incluso, cabe la posibilidad de que los daños que las drogas ocasionan en la población estadounidense le importen menos que revertir el millonario superávit favorable a México resultado del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá. Todo indica que el T–MEC se convertirá en un muerto viviente que será renegociado anualmente hasta su definitiva defunción en 2036.

El agreste Trump y su Doctrina Donroe van por el dinero. Por lo tanto, se pone en la mira la inocultable colusión entre el narcotráfico y Morena que —según numerosos testimonios y sólidos indicios— benefició, apoyó y financió el crecimiento político y los triunfos electorales que llevaron al poder al movimiento de López Obrador. Esa complicidad es tan evidente que ahora se ha convertido en la principal debilidad del gobierno encabezado por Sheinbaum. Las autoridades estadounidenses tienen en su poder a la caja negra del último medio siglo del narcotráfico mexicano: Ismael el Mayo Zambada. Lo saben todo…

O la presidenta y su gobierno cortan el contubernio con los capos del narcotráfico o le da al gobierno trumpista el pretexto ideal para intervenir en México. Si eso sucede, los primeros siete años del obradorato serán recordados con nostalgia como el final de una época de oro, y las décadas anteriores al arribo al poder del mesías de Macuspana serán añoradas como la Arcadia feliz.

Le quedan pocas opciones a Claudia Sheinbaum ante la amenaza del gran garrote trumpista, pero es evidente que los abrazos y no balazos al crimen organizado, una de las herramientas que facilitaron el imparable ascenso del mesías tropical a la silla del águila, ahora se ha convertido en veneno puro.

¿Qué se pudiera hacer?

Primero: debe ser cortado de tajo el inocultable contubernio con los narcotraficantes; finiquitar la complicidad con el crimen organizado le quitará el principal pretexto al bully naranja para intervenir en México.

Las heridas que han dejado décadas de estimular el resentimiento entre clases sociales deben ser restañadas. A nadie le conviene la división de las diversas facciones políticas de nuestra nación, que deberían minimizar sus diferencias y unirse en el interés común de presentar un frente sólido.

Segundo: debe cesar la polarización de la sociedad mexicana como instrumento de manipulación política. Las heridas que han dejado décadas de estimular el resentimiento entre clases sociales deben ser restañadas. A nadie le conviene la división de las diversas facciones políticas de nuestra nación, que deberían minimizar sus diferencias y unirse en el interés común de presentar un frente sólido a las amenazas de la facción en el poder de nuestros vecinos del norte, acaudillada por este agresivo y feroz líder que nunca amenaza en vano. Entre las pocas ventajas que tiene Donald Trump está la de que no se anda con hipocresías. Urge una especie de pacto de reconciliación nacional entre los líderes y las principales fuerzas políticas, económicas y sociales de México.

Y al final, pero no al último, el cáncer de la corrupción debe ser intervenido con medidas radicales. Es escandaloso cómo varios de los más destacados adalides de la austeridad que llegaron al poder proclamando el combate a la corrupción se han enriquecido cínica y descaradamente a la vista de todos, y en estos tiempos en que las redes sociales difunden en minutos los excesos desvergonzados de los nuevos ricos del bienestar. Deben ser detenidos y procesados los representantes más conspicuos de la putrefacta corrupción documentada con pelos y señales: Segalmex, Dos Bocas, los trenes Maya e Interoceánico, Pemex y los buques–tanque del huachicol fiscal, la Barredora… en pocas palabras, el fin del maximato de Palenque.

Suena a sueño guajiro, pero si no se toman medidas radicales y expeditas el país entero sin distinción de credos y doctrinas será arrasado por el huracán naranja que se nos viene del norte. ®

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Publicado en: Política y sociedad

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