Activos desde 2018 en la Ciudad de México, de donde son oriundos, este sexteto ha tenido un trayecto breve pero sustancioso que se niega a encasillarse en una etiqueta definitiva, aunque son afines al no wave, al jazz y al progresivo.

Su nuevo grito de batalla, Imperio de barnices, pinturas del sur fue grabado originalmente en 2022 y se presentará como disco de acetato el 4 de abril en este incipiente equinoccio sónico. Esperan que sea recibido “como una obra” y no técnicamente como un long play.
Torso Corso está conformado por Ayamel Fernández en el bajo, Dalí Sánchez en la batería, Emiliano Cruz en la guitarra eléctrica, Ernesto H. del Puerto en el saxofón tenor, María GC Goded en el saxofón alto y Bernardo Moctezuma en el piano y guitarra eléctrica. Debe decirse que este disco ya había sido lanzado vía plataformas desde 2023, y está integrado por ocho piezas cortas con los estrambóticos títulos de “Blanco pútrido”, “Lava Biru–Kawah Ljen”, “Trementina”, “Verde de la vejiga de los sapos”, “Amarillo de la orina de las vacas que comen hojas”, “El color que cayó del cielo” y “Pinturas del sur”, quehacen referencia a temas cromáticos. Ésta es una charla con Ernesto y Dalí.
Ernesto: “Fue un trabajo extenso, lo lanzamos en 2023, lo grabamos originalmente en 2022 y fue un proceso largo que no estaba pensado como un disco. Teníamos un concierto que organizaba Camilo Ángeles, nos invitó a tocar y quisimos hacer una pieza larga de arte que jugara con muchos estilos musicales en el marco de cada estilo musical que hubiera un solo de un integrante; se planteaba que durara veinte minutos con un tema de inicio y otro de final, y fuéramos saltando por bloques, en los que cada uno iba a improvisar. Nos gustó el resultado y acabamos muy contentos; fue propuesta de Dalí grabarlo en noviembre y transformamos su cuarto en estudio, ensayamos y grabamos esta rola que era muy jamera, además, en la que había mucho espacio para la improvisación, y después de escucharlo nos dimos cuenta de que había sido un fiasco la grabación (risas).
Después de este traspié, la banda decidió replantear su estrategia hasta pulirla: “No sólo nos había salido mal sino que la pieza no estaba bien trabajada y había que entenderla de otra forma. Había que trabajar un movimiento en específico y volver a grabar, con base en eso y según el debido proceso. Lo lanzamos en 2023 y ahora sale en vinil este año”, dice Ernesto.
Catalogado por ellos “como una suite de ocho miniaturas”, cuenta con la colaboración de Yuko Cornale, vocalista de Ensamble Voraz, como ingeniera de grabación, junto con Ricardo Ramírez, quienes hicieron la mezcla del disco.
En los años setenta se logra un sonido muy específico, por ejemplo Frank Zappa logra jugar con otras posibilidades. Hay momentos en que estamos pensando en hardcore, metal, funk, jazz y estamos todo el tiempo con un montón de estilos, es una paleta de colores, drum and bass, hardcore, surf, swing…
—Ya sé que no les gustan las clasificaciones, pero a mí me sonaron a progresivo…
Ernesto: Yo no negaría la presencia del progresivo. En los años setenta se logra un sonido muy específico, por ejemplo Frank Zappa logra jugar con otras posibilidades. Hay momentos en que estamos pensando en hardcore, metal, funk, jazz y estamos todo el tiempo con un montón de estilos, es una paleta de colores, drum and bass, hardcore, surf, swing y el tema del inicio y final es funk, influencia en el jazz.
—¿El hecho de que sus piezas sean tan cortitas es a propósito o por qué razón?
Dalí: Quisimos darle esos elementos al escucharlo y al desarrollar esa parte nos dimos cuenta de que era cortita y lo que nos importa es la obra completa, es una suite, y la individualidad y lo que caracteriza al objetivo es precisamente eso, tocar la obra total y que sea lo importante, por esos pequeños movimientos.
Según los entrevistados, el peculiar nombre de la banda proviene de una canción homónima de 1979 de la cantautora francesa Lizzy Mercier Descloux, cuyo significado es irrelevante.
Ernesto dice: Realmente no quiere decir nada. Originalmente se llamaba Fermento, y en el compilado de 2018 La otra música, de la estación de radio Aire Libre, se llamó así y en versiones digitales como Torso Corso, porque ya estaba impreso antes del cambio. No nos convenció el nombre y nuestra forma de proceder fue hacer una investigación en cine y literatura; buscar nombres que nos parecieran interesantes. Fue por Lizzy Mercier que nos llamamos así, nos gustó la sonoridad, no encontrábamos un significado y venía de la escuela del no wave, es un buen elemento y así ha sentido un enclave con la primera intención sonora de la banda, por eso lo elegimos. La palabra “corso” no es corso de un venado, no tiene que ver con un corsario o córsica, fue solamente un juego de palabras y eso es a lo que nosotros le dimos peso.

Limitado a un tiraje de 300 ejemplares en azul marmoleado, Imperio de barnices, imperio del sur se presenta este 4 de abril en el Club Dada X, de la Ciudad de México, bajo la producción de Venas Rotas, una tienda de discos y espacio cultural capitalino que desde hace más de un lustro ha impulsado a diversos talentos de la escena musical alternativa.
El reinado cromático y musical se impone. ®