El fotograma

De la reproducción a la producción de una realidad

Para Moholy-Nagy el valor de la fotografía residía en la capacidad que ésta otorgaba para extender la capacidad visual de la percepción. Ninguna otra manifestación fotográfica se acercaba más al objetivo de “productividad” como lo hacía el fotograma, ya que permitía la producción de imágenes que hacían visible la relación entre espacio, forma y luz.

El uso creativo de este conocimiento y de estos principios silenciará a aquellos que sostienen que la fotografía no es un arte.
—László Moholy-Nagy

László Moholy-Nagy

László Moholy-Nagy

Quizás pueda considerarse al fotograma lo más cercano a la pintura, pues en esencia es el trazo de la luz sobre una superficie (fotosensible) donde el artista tiene el poder y el control para representar lo que la realidad le devela.

László Moholy-Nagy, artista y pensador prolífico de origen húngaro, fue el encargado de importar la Bauhaus alemana de Walter Gropius a Estados Unidos. La Asociación de las Artes y la Industria de Chicago invitó a Moholy-Nagy a poner en marcha la Nueva Bauhaus y fundar en 1937 el Instituto de Diseño de Chicago. En la Nueva Bauhaus se ofrecía educación experimental con énfasis en la resolución de problemas en las disciplinas de arquitectura, tipografía y diseño gráfico e industrial. Su programa de estudios revolucionó la manera en que se enseñaba la fotografía y cómo se asimilaba hasta entonces, pues ésta era comprendida como un entendimiento básico de la luz y de su manipulación, además de ser la parte central de una Nueva Visión para la cual el fotograma resultaba esencial. (Para Moholy-Nagy la Nueva Visión significaba que la fotografía permitía ir más allá de lo que el ojo humano era capaz de captar ya que ofrecía una manera completamente nueva de ver al mundo.)

László Moholy-Nagy, fotograma, 1939. Eastman House Museum of Photography & Film, Rochester, Nueva York.

László Moholy-Nagy, fotograma, 1939. Eastman House Museum of Photography & Film, Rochester, Nueva York.

En el mundo de la fotografía análoga, el fotograma es una impresión fotográfica en la que la cámara está ausente. La imagen se crea a través del acomodo de objetos bidimensionales o tridimensionales sobre el papel fotográfico, se expone a una fuente luminosa y posteriormente la imagen se fija por medios químicos. El fotograma tiene sus antecedentes en 1833, cuando Henry Fox Talbot, creador del concepto negativo-positivo, empezó a hacer dibujos fotogénicos (imágenes negativas obtenidas por contacto directo del objeto con la superficie fotosensible y expuestas a fuentes luminosas).

El fotograma es una impresión fotográfica en la que la cámara está ausente. La imagen se crea a través del acomodo de objetos bidimensionales o tridimensionales sobre el papel fotográfico, se expone a una fuente luminosa y posteriormente la imagen se fija por medios químicos.

Las posibilidades de creación y experimentación que abría este tipo de imágenes fotográficas fueron redescubiertas durante la primera mitad del siglo XX con el movimiento suizo del Dada, el cual repensaba el concepto de “realidad”. En 1918 Christian Schad, miembro de este movimiento, cortaba papel y lo colocaba sobre la superficie fotosensible junto con otros objetos para crear lo que él denominó schadogramas. En Estados Unidos, años más tarde, en 1922, Man Ray empezó a experimentar colocando objetos tridimensionales opacos y traslúcidos sobre papel fotográfico, a lo que llamó rayogramas; simultáneamente, en Alemania László Moholy-Nagy estaba creando fotogramas, a los cuales denominó en un principio composiciones luminosas. La primera vez que utilizó el término fotograma fue en 1925 en su publicación Malerei, Fotografie, Film. En la actualidad se sabe de más de 400 fotogramas distribuidos en colecciones de arte en todo el mundo, además de otras de sus creaciones como fotografías, litografías, pinturas y esculturas.

László Moholy-Nagy, fotograma, 1922. Cortesía Museo George Eastman House.

László Moholy-Nagy, fotograma, 1922. Cortesía Museo George Eastman House.

Para Moholy-Nagy el valor de la fotografía residía en la capacidad que ésta otorgaba para extender la capacidad visual de la percepción. Ninguna otra manifestación fotográfica se acercaba más al objetivo de “productividad” como lo hacía el fotograma, ya que permitía la producción de imágenes que hacían visible la relación entre espacio, forma y luz. Su estética fotográfica no se basaba en la teoría de belleza de las imágenes, sino en la teoría de la imagen y en las maneras en como éstas se correlacionan entre sí, independientemente del medio que se elija para ello, ya sea pintura, cine o fotografía. ®

Archivado en Apuntes sobre fotografía, Mayo 2013

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