¡Felicidades, México!

A un año del bicentenario

Hace un año el Gobierno Federal estaba de plácemes: nos metió hasta con calzador que debíamos sentirnos orgullosos y ufanos por el 200 aniversario de la Independencia, mientras que el de la Revolución quedaba en segundo plano. La fiesta se anunció con bombo y platillo. Lo que verdaderamente ocurrió es historia conocida.

Un pastel que nunca llegó al cumpleaños: una estela de luz inconclusa; un coloso del que se hicieron todo tipo de mofas, y cuyo paradero es un misterio —pero que aprovecha para tuitear en el ciberespacio—, un desfile y unos juegos pirotécnicos que hicieron mucho ruido y pocas nueces, un derroche de más de 2 mil 600 millones de dólares, un “himno” que nadie quiso cantar y del que se obsequiaron descargas gratuitas en el monumento del Ángel de la Independencia el 15 de septiembre —en la Ciudad de México—, para ver si así pegaba. Una tocada gratuita en el Paseo de la Reforma con Paulina Rubio, Erick Rubín y Aleks Syntek… y cuando éste entonó la canción oficial sólo hubo indiferencia total del público.

Y a un año del mitote: un alarmante número in crescendo de asesinados por los narcotraficantes que ha desatado nuevos movimientos sociales a favor de la paz, un acelerado aumento de la pobreza, catástrofes naturales. ¡Ah! y no olvidemos que hubo una telenovela que trataba de la lucha de la Policía Federal, ante la cual los melodramas de Valentín Pimstein se quedan cortos. Ya se vienen las elecciones presidenciales, donde la carrera se definirá no por una nariz, sino por un copete. Por si fuera poco, una incipiente epidemia de sarampión, como si no bastara ya con el AH1N1, balazos en el estadio Corona de Torreón y un nuevo ataque terrorista a un casino de Monterrey.

Por eso y mucho más: ¡Felicidades México! ®

Compartir:

Publicado en: Apuntes y crónicas, Septiembre 2011

Suscríbete gratis a Replicante:

Aquí puedes Replicar

¿Quieres contribuir a la discusión o a la reflexión? Publicaremos tu comentario si éste no es ofensivo o irrelevante. Replicante cree en la libertad y está contra la censura, pero no tiene la obligación de publicar expresiones de los lectores que resulten contrarias a la inteligencia y la sensibilidad. Si estás de acuerdo con esto, adelante.