Respetar acuerdos

El costo moral de no hacerlo

La reforma electoral y algunos comicios venideros han hecho pender de un hilo las alianzas que se formaron en 2024, las cuales hacen prever momentos complicados en el escenario político nacional, a unos pocos meses del Mundial de futbol y con el presidente estadounidense respirándonos en la nuca.

Imagen del Códice Mendoza.
Venir juntos es el comienzo; mantenerse juntos es el progreso; trabajar juntos es el éxito.
—Henry Ford. 

Es menester hacer una reflexión sobre qué tan conveniente resulta para cualquier aliado bajarse del barco. Además de considerar si ello tendría consecuencias o no para un futuro.

Debemos partir de la base de que las alianzas entre partidos políticos sirven para unir fuerzas y votos, aumentar posibilidades de ganar elecciones, gobernar, evitar el desperdicio de sufragios y, en el Congreso, lograr mayorías para impulsar leyes o frenar a opositores, lo que es una estrategia clave para maximizar poder, representación y gobernar de manera más estable, a menudo adaptándose a coyunturas específicas. Unir partidos pequeños con grandes para concentrar votos y no desperdiciarlos en propuestas minoritarias, haciendo más competitiva la candidatura común.

Las alianzas entre partidos políticos sirven para unir fuerzas y votos, aumentar posibilidades de ganar elecciones, gobernar, evitar el desperdicio de sufragios y, en el Congreso, lograr mayorías para impulsar leyes o frenar a opositores.

Especialmente cuando un grupo es muy fuerte, los opositores se alían para presentar un frente unido y obtener beneficios electorales. Unirse después de las elecciones para asegurar una mayoría y poder gobernar de forma estable, ya sea en el poder ejecutivo o legislativo:

  • Las alianzas electorales tienen la función primigenia de buscar la mayoría en el Congreso para aprobar o bloquear leyes, o para modificar el sistema político.
  • Para adaptarse a contextos específicos, como en el caso de Morena–PT–PVEM, que no sólo ganó, sino que buscó influir en el sistema, o coaliciones opositoras para frenar al gobierno.
  • Atraer a miembros de otros partidos o lograr metas políticas que individualmente serían difíciles de alcanzar.

Estas uniones, aunque temporales y a menudo pragmáticas, son compromisos formales que tienen diversas implicaciones éticas y legales:

  • Las alianzas electorales deben respetarse principalmente para garantizar la estabilidad política, asegurar la gobernabilidad y mantener la confianza ciudadana en el sistema democrático. Los votantes depositan su confianza en una plataforma conjunta. Incumplir la alianza después de las elecciones es una forma de engaño que devalúa el voto ciudadano.
  • Las coaliciones son fundamentales no sólo para ganar elecciones, sino también para asegurar la viabilidad del gobierno. Respetarlas evita la parálisis legislativa y facilita el consenso en la gestión pública.

Es toral entender que las alianzas se forman sobre puntos de consenso, y respetarlas garantiza que los acuerdos programáticos se lleven a cabo en beneficio de la sociedad. Aunque no lo parezca, en algunos países se consideran “pactos de honor” que fortalecen la institucionalidad democrática, promoviendo la responsabilidad política.

Por ello, más allá de cualquier interés personal, el respeto a las alianzas electorales es esencial para que la representación política sea coherente con lo que se prometió en las urnas y para que el sistema de partidos funcione de manera ordenada y efectiva.

No respetar las alianzas políticas conlleva repercusiones significativas, las que van desde sanciones económicas y pérdida de prerrogativas hasta la ruina en la reputacion y la deslegitimación ante la ciudadanía. Por ello, si ven afectados sus derechos militantes los partidos aliados pueden recurrir a tribunales electorales para exigir que se respete el pacto de alianza.

Por otro lado, en un aspecto no menor las consecuencias éticas suelen ser más inmediatas y dañinas para la carrera política que las legales, afectando la percepción pública y la confianza. El rompimiento de alianzas suele percibirse como oportunismo político.

Los votantes que apoyaron una plataforma basada en una coalición pueden sentirse engañados, lo que reduce la base de apoyo futuro.

Esto daña la imagen del político o del partido, etiquetándolo como traidor o poco confiable. Los votantes que apoyaron una plataforma basada en una coalición pueden sentirse engañados, lo que reduce la base de apoyo futuro.

El partido o actor que traiciona una alianza rara vez logra conseguir nuevos aliados confiables, lo que resulta en un aislamiento político a largo plazo.

El problema de las “manos sucias”: en la teoría política, cumplir acuerdos a menudo requiere compromisos incómodos (dirty hands), pero romperlos genera un cuestionamiento moral sobre la integridad del actor político.

En conclusión, no respetar las alianzas políticas es una acción que busca un beneficio a corto plazo, pero que suele resultar en sanciones económicas/electorales y en un alto costo moral que puede inhabilitar políticamente a los actores involucrados. ®

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Publicado en: Política y sociedad

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