Editorial

La ciencia del futuro

Es más fácil creer que pensar con espíritu crítico.
—Ernst Fischer

“El universo se parece cada vez menos a una gran maquinaria y cada vez más a un gran pensamiento”, dice en The Mysterious Universe sir James H. Jeans, astrónomo, físico y matemático inglés, autor, entre otros libros más, de Physics and Philosophy [1943], en el que explora diferentes puntos de vista de la realidad desde las perspectivas de la ciencia y la filosofía. La ciencia no deja de de sorprendernos con avances —aún más sorprendentes que los de la ficción científica— en todos las ramas de la investigación, de la medicina a la exploración del universo. Aun así, es asombroso y preocupante el éxito con que se propagan las más disparatadas charlatanerías y visiones esotéricas de la vida, así como el rechazo a la ciencia y a los científicos en muchas partes del mundo, véase la popularidad del creacionismo en gran parte de Estados Unidos.

Recordemos algunos fragmentos del editorial de nuestra directora, Roberta Garza, en el número 8 de esta revista (versión impresa), del verano de 2006, dedicado a la ciencia, y que sigue siendo de una vigencia alarmante:

“Una de las razones que nos jode como país es la ausencia de formación científica que arrastran, casi sin excepción, nuestros infames programas de educación pública y privada. Aclaro que por ciencia no me refiero a su hermana pequeña, la técnica […], sino al rechazo prácticamente generalizado de la visión empírica, del acercamiento metodológicamente racional a los universos y las realidades que nos circundan. Una viñeta basta para ilustrarlo: hace un par de años veía distraídamente, acompañada de una niña de nueve o diez primaveras, los avances del noticiero nocturno. Aparecía allí una señora que acababa de ser notificada de la captura de los secuestradores de su hijo, y de que éste llegaría pronto, sano y salvo, a casa. Al escuchar la buena nueva la señora se tiraba al pavimento y exclamaba, con el rostro empapado en lágrimas, las más estridentes y entusiastas gratitudes a la Virgencita de Guadalupe. Por su intercesión, aseguraba ella, se había salvado el muchacho. La niña a mi lado miraba la pantalla en total quietud hasta que, con una contundencia que la inocencia no pudo suavizar, me preguntó: Oye, y, ¿dónde estaba la Virgen cuando secuestraron al niño?

”A pesar de la irrefutable lógica, esa simple cita le hubiera costado a la pequeña la expulsión ignominiosa de una buena parte de nuestros hogares mexicanos. Porque, en vez de mirar al mundo, a todos los mundos para cuestionar su funcionamiento, para desentrañar los más básicos mecanismos de causa y de consecuencia de los cuales se alimentan, elegimos desdeñar el saber y abrazar el creer: creer que nuestro mal sino se lo debemos a fuerzas tan sobrenaturales —y tan poco responsivas— como la perra suerte, el mal de ojo, la ojeriza del jefe, la familia disfuncional o hasta al compló.

”Esa y otras muchas aberraciones del pensamiento precientífico parecen, asombrosamente, alcanzar hasta a las más preclaras figuras de nuestra intelectualidad nacional. Quizá porque muchas de entre ellas le deben sus estatus de celebridades de la inteligencia no a la impecable calidad de sus argumentaciones ni al cuerpo de su trabajo de años, ni a alguna revolucionaria idea de su autoría sino, de nuevo, al espejismo colectivo de las ideas comunes que los han situado en el olimpo de los míticos intocables. Ése que, según indica ciencia pura y dura, no debiera asumirse como real más allá de la niñez temprana: más allá de la razón.”

Bienvenidos sean, pues, a una edición más de Replicante, dedicado en su parte central a la ciencia del futuro. ®

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Publicado en: Destacados, Enero 2012, La ciencia del futuro

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