Full Dollar: Proyectos selectos

Las réplicas de las copias de las réplicas

X. Andrade es artista y antropólogo urbano dedicado a “traficar entre la antropología y el arte contemporáneo”. En ambos campos desarrolla una mirada etnográfica hacia la vida social de objetos, imágenes e ideas en el contexto urbano. Aquí, un recuento de sus últimos proyectos.

Durante la inauguración de Full Dollar: Proyectos selectos. Crédito: MAAC.

Como estrategia para combinar mis intereses en investigación y líneas de creación he desarrollado desde hace veintidós años una serie de intervenciones en los circuitos del arte contemporáneo. Al ser antropólogo de formación, he sido testigo de la emergencia de varios procesos que han apuntalado la relativa fluidez entre estas dos disciplinas en las últimas décadas, incluyendo múltiples iniciativas desde Latinoamérica, entre las que proliferan —como en todos lados— diferentes formas de arte como práctica social o arte comunitario. Mi trabajo, no obstante, se inscribe en un tipo de vertiente anclada mayormente en tradiciones duchampianas, conceptualistas y patafísicas, amén de una toma de posición sobre la propia etnografía como un tipo particular de intrusión y no de “encuentro”.

Full Dollar: Proyectos Selectos, panorámica general. Crédito: MAAC.

Desde diciembre del año pasado y hasta mayo de 2026, por invitación del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) de Guayaquil, Ecuador, la exhibición Full Dollar: Proyectos Selectos me ha servido para poner en claro algunos de los temas y estrategias dominantes en las prácticas que he desarrollado a través de una entidad que opera desde la parodia al mundo corporativo (Full Dollar, originalmente una falsa galería y luego simplemente una empresa apócrifa de antropología). Por supuesto, aquella es la continuidad de un legado constituido, principalmente, a partir de la fundación del College de Pataphisique en 1948, una institución pensada para satirizar las pretensiones científicas de las sociedades académicas —o para hacer todo lo contrario.

Durante la inauguración de Full Dollar: Proyectos selectos. Crédito: MAAC.

Junto con una docena de colaboradores del museo y cómplices varios, la muestra se compone de 16 proyectos entre pintura y dibujo comisionados, instalación de video, fotocopias y objetos, y copias de copias. Contrariando al espíritu antropológico cuya fijación con temas de autenticidad ha constituido la historia de la disciplina, mi interés por la réplica de imágenes habla de su centralidad en la vida social de las cosas con las que lidiamos cotidianamente. Estamos atravesados por aquellas desde lo íntimo, pasando por las redes sociales y lo público. De particular importancia para mis trabajos resulta la estética vernácula, pero también la comercial y publicitaria. En lo que sigue me centro en tres de los proyectos que se exhiben en Guayaquil actualmente: ellos hablan de estéticas comerciales, vernáculas y narco.

Sanitarios

De la impredecible vida social de Marcel Duchamp es una instalación que se alinea en un hall dedicado a complicidades empresariales desarrolladas por Full Dollar con compañías de sanitarios y hoteles con la finalidad de apuntalar ejercicios de crítica institucional al campo del arte. Al ser definida como una empresa de antropología que trafica en los circuitos del arte, esta estrategia de alianzas guarda perfecta coherencia. De hecho, una anterior parada de esta misma intervención se realizó en la única ocasión previa en la que hemos sido invitados a un museo, el Camilo Egas en 2007 en Quito como parte de la exhibición colectiva Arte Contemporáneo en Ecuador.

Vitrinas y montajes comerciales me han resultado enigmáticos precisamente por su banalidad aparente. Escaparates de tiendas y comercios, por ejemplo, suponen pensar en el detrás de la escena de uno u otro ensamblaje. La mirada antropológica dista de emitir criterios meramente estéticos sobre una u otra manifestación o expresión visual u objetual. Las preguntas relevantes no están dirigidas alrededor de cuestiones de representación meramente, sino aquellas que lidian con la producción, circulación y consumo de imágenes y cosas, y sobre los efectos que ellos generan.

De la impredecible vida social de Marcel Duchamp. Crédito: Ricardo Bohórquez.

En diálogo con la empresa Briggs, una corporación especializada en la comercialización de objetos destinados a instalaciones sanitarias, logramos replicar y ampliar lo logrado anteriormente. En lugar de tres inodoros, esta vez contamos con ocho de diferentes modelos a ser expuestos en un solo estante con la ayuda de sus diseñadores y empleados, replicando estrictamente un estante actual de sus tiendas. Igualmente, se desplegó propaganda publicitaria como parte del fondo acuático que fue elegido para la ocasión. Como anécdota, la clave patafísica que compartimos con esta empresa inicialmente fue resultado de que ellos mismos denominaban una sección de su tienda, dedicada a lavamanos porcelanizados como “los Duchamps”. Lógicamente, asumieron la oportunidad de estas exhibiciones para legitimar sus inodoros como productos estéticos y, a la vez, hacer propaganda de éstos durante seis meses en un lugar no convencional.

De la impredecible vida social de Marcel Duchamp. Crédito: Ricardo Bohórquez.

Hoteles

Siguiendo la misma lógica replicante, hicimos una nueva iteración de un proyecto desarrollado originalmente en la Ciudad de México en 2004 en la residencia Localismos: Veinte artistas, veinte miradas sobre el Centro Histórico. Allí, el conjunto de los artistas invitados fuimos alojados en el legendario Hotel Virreyes, por ese entonces decadente y bohemio. Tuve una epifanía al fijarme que mi cuarto estaba decorado con una reproducción de un paisaje de alta mar: un bergantín, olas agitadas entre azules y verdes y un cielo luminoso.

Después de este descubrimiento, que me recordaba a Marcel Broodthaers y su Voyage on the North Sea, pregunté al resto qué decoración tenían en sus habitaciones. Muchos de ellos no habían reparado en aquello, otros los registraron por primera vez: todos los cuartos tenían un panorama marino que adornaba, sin ser visto, sus paredes. Propuse entonces a las empleadas de limpieza recorrer las habitaciones y escoger una pieza que les resultara significativa. Muchas de ellas no conocían el mar, despertándoles ilusiones. Añoranzas para quienes sí conocían la playa. Con ayuda de la gerencia y el ama de llaves llegamos a sellar esta curaduría doméstica: hacer una muestra de la colección del hotel en una antigua bodega de Pepsi que serviría como sala de exhibición durante la duración de Localismos.

Ese mismo proceso lo repetí posteriormente en San José de Costa Rica en 2006 como parte de un evento, Estrecho dudoso, organizado por Teor/ética. Esta vez, el Hotel Amón Plaza, donde nos habíamos alojado todos los artistas, sirvió de cómplice para el propósito de relocalizar una selección de sus cuadros decorativos —un mismo paisaje rural mediterráneo en todas las habitaciones— en un parqueadero público en el centro de la ciudad. Para sorpresa de los conductores, sus autos se aparcaban directamente frente a esta galería espontánea.

Galería Hotel Ramada. Crédito: Ricardo Bohórquez.

Bajo el mismo método, negociamos con el emblemático Hotel Ramada, ubicado en el malecón de Guayaquil y en las cercanías del MAAC, para presentar una selección de pinturas copiadas de indigenistas que conforman parte de su colección y que ahora se ven reinscritas como parte de Galería Hotel Ramada. En el lugar donde estaban originalmente emplazadas en los pasillos se colocó, como habíamos hecho en Costa Rica, una placa que revelaba la circulación de uno u otro cuadro en los circuitos del arte contemporáneo establecido. Un mobiliario mínimo prestado por una mueblería local, Palito, acompaña la instalación de las seis pinturas finalmente seleccionadas en lo que resembla una salita de estar al interior de la exhibición.

Paquidermos

Imposible prescindir de la narcoestética en Colombia sin alusión a la expansión de una especie importada por Pablo Escobar para su Hacienda Nápoles en los ochenta, situada a las riberas del río Magdalena. Un río mayor al que escaparon, una vez decomisada esta propiedad, varias especies del Arca de Noé que se había propuesto construir en ese contexto. Ninguna más exitosa que los hipopótamos puesto que carecen de depredadores naturales, gozan de una oferta nutritiva extraordinaria y se reproducen rápidamente. Amén del culto de la población local, que los han convertirdo en una economía informal en sí misma: campesinos que cuidan de bebés como mascotas para nutrir la demanda emergente de capos menores que quieren tener uno en su finca o hacienda.

El proyecto 169 hipopótamos (y contando…) alude al número oficial que maneja el Estado colombiano en la actualidad. Una cifra de dudosa ponderación puesto que aparece inicialmente en reportes del año 2021. De hecho, hay otras estimaciones que hablan de cuatrocientos ahora y, en cinco años, proyecciones de hasta mil ejemplares. El hecho es que han migrado por el río y resulta imposible controlaelos dados los costos de los procedimientos posibles: desde la esterilización hasta su matanza masiva.

Durante la inauguración de Full Dollar: Proyectos selectos. Crédito: MAAC.

El método de producción de esta serie de 169 pinturas comisionadas (acrílico sobre tela) a un pintor informal en Guayaquil, Ruddy Ayora, radica en copiar una iteración anterior realizada para una exhibición en Bogotá hechas bajo el mismo método por Pedro Calzadilla, un artista informal que comercializa sus paisajes en la Carrera Séptima, extenso mercado callejero de Bogotá y el epicentro de venta de souvenires narcos. A los paisajes originales se les superpone un hipopótamo mientras la ecología misma va variando desde los ríos y el llano hasta la Amazonía y los Andes. Un comentario ácido en clave de lo popular y las narcoestéticas que aúna a la artesanía, el arte y la economía política colombo–ecuatoriana. ®

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Publicado en: Arte

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