Homenaje a Ugo Pipitone

Un hombre tolerante, abierto, autocrítico

En la obra de Pipitone vive una izquierda en armonía con un análisis, y una izquierda no sectaria, no retórica, una izquierda con hechos y de razones. Una entidad ético–intelectual distinta de la izquierda mexicana que se dejó engañar por un priista de reacción.

Dr. Ugo Pipitone. Fotografía tomada de Facebook.

El “debate público” mexicano es tan malo, y ha empeorado tanto bajo el influjo de “la cuarta transformación”, que un tuit de Ugo Pipitone despidiéndose del CIDE creó una pequeña marea en contra: gente que nunca ha leído a Pipitone (es evidente) y que entiende poco de sus propias opiniones (las de esa gente) levantó el dedito para “aleccionar” a don Ugo…

Unos antiobradoristas de derecha, otros obradoristas sin razón, todos perdidos y convencidos de que Pipitone merece dejar al CIDE y no debería criticar las circunstancias en las que lo deja.

Dos pequeños grupos sacaron a lucir —el necio siempre cree que parte plaza— sus centauros mitad supuesta verdad y mitad supuesto ingenio crítico: según un grupo, Pipitone debe callarse y pasar “a disfrutar lo votado”, frasecita que se repite como plaga en todos los intercambios tuiteros hostiles al CIDE, porque dice la leyenda que “el CIDE votó por AMLO”; el otro grupo, incluyendo a dos mediocres vueltos cortesanos como Víctor Espinoza Valle y Samuel Schmidt, se alegra de que Pipitone salga del CIDE porque, creen, es un neoliberal o conservador que disfrutó demasiados privilegios. Unos antiobradoristas de derecha, otros obradoristas sin razón, todos perdidos y convencidos de que Pipitone merece dejar al CIDE y no debería criticar las circunstancias en las que lo deja.

La leyenda tuitera antiCIDE —de veras lo es— se refuta fácilmente. Dicen “el CIDE votó por AMLO”, “eran obradoristas”, “los del CIDE lo promovieron” o cosas parecidas, lo que quiere decir que todos en el CIDE, todos los alumnos y profesores, el 100%, hicieron campaña por López Obrador y querían que fuera presidente. Y no es cierto. Es más, el dicho representa una imposibilidad. Una imposibilidad política bajo una realidad plural. Ninguno de los que repiten esa “cuantificación”, indirecta, ilógica y falsa, ninguno, pasa de recordar un video en el que algunos de los alumnos apoyan al candidato López Obrador. Quienes echan en cara a Pipitone haber votado por él recurren a un par de tuits de… ¿este mes?, ¿del año pasado? No, de marzo y abril de 2019. ¿Tuits en los que defiende al nuevo presidente? No, en los que don Ugo da una lección de autocrítica, humildad y corrección. No voy a repetir esos tuits, señalo que demuestran que Pipitone nunca se entregó al obradorismo, nunca se fanatizó, nunca dejó de pensar críticamente, y que por lo mismo es casi desde el inicio de este gobierno uno de sus críticos. Pipitone dio su voto pero con dudas, con reservas, no como apoyo partidista o incondicional, sin entusiasmo (creo que su voto se explica en parte por su personalidad), y como nunca dejó de pensar ni vigilar pronto puso en duda el valor de ese voto. Curiosamente, esa lección de autocrítica que abre paso a una crítica pública ética y racional no es notada por uno de los grupos, mientras que para el otro es precisamente parte del “argumento” en contra —es decir, Pipitone les parece criticable por no estar ni haber estado comprometido con el presidente.

Los ataques obradoristas demuestran que la leyenda tuitera sólo es eso, y la falsedad de la leyenda no demuestra que los ataques obradoristas sean necesarios y justos —son grilla, para conseguir lo que no se tenía en el CIDE, ni a favor ni en contra, unanimidad obradorista.

Algo más: aun si todos quienes estaban en el CIDE en 2018, todos los académicos y estudiantes, hubieran votado por AMLO, eso no justificaría la destrucción del CIDE pre2018 ni haría merecedor a nadie del castigo por el que están pasando. Dicho lo cual, remato sobre la falta de lógica de los que piden “disfrutar lo votado”: 1) quieren que se critique a López Obrador pero también quieren callar a Pipitone, uno de los críticos del presidente; ¿no quieren que se calle sino que reconozca un error? Lo reconoció de cierta forma en marzo de 2019; ¿cuándo se inició este gobierno? ¿Y alguno de ellos ya reconoció el error de decir que López Obrador es de izquierda, comunista y anticapitalista? Porque lo dicen mientras, por poner un ejemplo, Germán Larrea, uno de los capitalistas más ricos de México y uno que ha sido ayudado y perdonado más de una vez por los gobiernos nacionales, construye el tramo 5 sur del “tren maya”; 2) Si la leyenda fuera cierta, si tuvieran razón quienes juran que todo el CIDE apoyó a AMLO, el Conacyt de la doctora Álvarez–Buylla y el obradorismo no estarían contra el CIDE intentando su obradorización. Los ataques obradoristas demuestran que la leyenda tuitera sólo es eso, y la falsedad de la leyenda no demuestra que los ataques obradoristas sean necesarios y justos —son grilla, para conseguir lo que no se tenía en el CIDE, ni a favor ni en contra, unanimidad obradorista.

Pipitone no es conservador, ni neoliberal, ni reaccionario, no forma parte de ninguna derecha. Es un hombre de izquierda, como no lo es el priista al que tantos defienden hasta dejar de pensar.

En cuanto al supuesto conservadurismo de Pipitone, hay que decir que es otro absurdo. Vi que algunos lo ubicaban en la derecha y en eso veo la estupidez de siempre: los fanáticos diciendo que si alguien critica a López Obrador, por el mero hecho de criticarlo, es un crítico de derecha. Pipitone no es conservador, ni neoliberal, ni reaccionario, no forma parte de ninguna derecha. Es un hombre de izquierda, como no lo es el priista al que tantos defienden hasta dejar de pensar. Don Ugo es un hombre tolerante, abierto, autocrítico, como se asienta en párrafos previos. Tampoco merece la acusación de privilegiado, pues nunca tuvo siquiera puestos directivos máximos (todos los que conocen a Pipitone saben que no le gustan los reflectores y que se rehusó a ejercer el poder burocrático).

Que estamos hablando de un hombre e intelectual de izquierda se verifica con sus textos, sus artículos y libros, entre los que recomiendo particularmente La reunión. Reflexiones sobre la izquierda hoy, La salida del atraso, El temblor interminable. Globalización, desigualdades, ambiente y La esperanza y el delirio. Una historia de la izquierda en América Latina. En esos libros vive una izquierda, en armonía con un análisis, y una izquierda no sectaria, no retórica, no de lugares comunes, una izquierda con hechos y de razones. Una entidad ético-intelectual distinta de la izquierda mexicana que se dejó engañar por un priista de reacción como López Obrador —o que por poder engaña a otros junto con él.

Establecido que los centauros antiPipitone son criaturas horribles, enfermas y paralíticas, mitad mentira y mitad tontería, terminemos el homenaje propiamente. Don Ugo, además de tolerante, abierto, autocrítico, desde una razón de izquierda, es un académico de excelencia. José Antonio Romero Tellaeche, impuesto como director del CIDE, es un plagiario que debe avergonzar al Colmex y que avergüenza al CIDE libre. Pipitone es un académico que enorgullece a ese CIDE. Yo me enorgullezco de haberlo conocido, de haber platicado con él —en su “privilegiadamente” angosto y poco cómodo cubículo— y de haber sido su editor para una serie de colaboraciones en medios internacionales.

No fui su alumno, lo que me hubiera encantado, pero soy su lector desde los diecinueve años, después de la primera vez que lo escuché. Cuando fui estudiante en el CIDE, la primera conferencia a la que asistí fue una de Pipitone y Jean Meyer juntos. Como sabe Ricardo Aceves, amigo de la preparatoria con el que llegué de Puebla al CIDE, él para estudiar Economía y yo Ciencia Política, la plática de Pipitone me impresionó. Noté la importancia de Meyer pero Pipitone me ganó… No sólo por el tipo de izquierda que implicaba sino por su reflexividad y erudición. Y porque, sin ser una personalidad “encendida”, don Ugo puede ser y es inspirador. Creo que esa extraña cualidad llevó a la costumbre de que Pipitone hablara cada año —si no me equivoco— a los nuevos estudiantes en una plática general. Su inteligencia educativa era la mejor bienvenida.

Y eso no es todo el bien que producía Pipitone. No sólo es generoso intelectualmente, con todo lo que crea, comparte y tolera, también es generoso materialmente. Sé, por ejemplo, de la ayuda que le dio a Armando Román, uno de sus alumnos y amigo mío, pero esa historia no la cuento porque Armando tendría que autorizarme a hacerlo. Importa lo que ya dije, que es cierto: el Maestro veía por sus alumnos dentro y fuera del salón. Esa persona no merece ningún ataque. Para esa persona, este pequeño homenaje.

¡Larga vida al Maestro Pipitone! ®

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