«In memoriam», de Léopold Sédar Senghor

“¡Déjenme pensar en mis muertos!”

Presentamos la traducción del francés al español del intenso poema In memoriam, del poeta, activista y ensayista senegalés Léopold Sédar Senghor, con un comentario estilístico del autor.

Léopold Sédar Senghor. Ilustración de Culturius Magazine.
In memoriam
C’est Dimanche.
J’ai peur de la foule de mes semblables au visage de pierre.
De ma tour de verre qu´habitent les migraines, les Ancêtres impatients
Je contemple toits et collines dans la brume
Dans la paix – les cheminées sont graves nues.
A leurs pieds dorment mes morts, tous mes rêves faits poussière
Tous mes rêves, le sang gratuit répandu le long des rues, mêlé au sang des boucheries.
Et maintenant, de cet observatoire comme de banlieue
Je contemple mes rêves distraits le long des rues, couchés au pied des collines
Comme les conducteurs de ma race sur les rives de la Gambie et du Saloum
De la Seine maintenant, au pied des collines.
Laissez–moi penser à mes morts !
C’était hier la Toussaint, l´anniversaire solennel du Soleil
Et nul souvenir dans aucun cimetière.
Ô Morts, qui avez toujours refusé de mourir, qui avez su résister à la Mort
Jusqu’en Sine jusqu’en Seine, et dans mes veines fragiles, mon sang
irréductible
Protégez mes rêves comme vous avez fait vos fils, les migrateurs aux jambes minces,
Ô Morts ! défendez les toits de Paris dans la brume dominicale
Les toits qui protègent mes morts
Que de ma tour dangereusement sûre, je descende dans la rue
Avec mes frères aux yeux bleus
Aux mains dures.[1]
In memoriam
Es domingo
Temo a la muchedumbre de mis semejantes con rostro de piedra.
Desde mi torre de vidrio habitada por la migrañas, los Ancestros impacientes
Contemplo techos y colinas por entre la bruma
En la paz – las chimeneas están viejas, desnudas
A sus pies duermen mis muertos, todos mis sueños hecho polvo
Todos mis sueños, la sangre gratuita derramada por las calles, mezclada a la sangre de las carnicerías.
Y ahora desde aquel observatorio tal el de un suburbio
Contemplo mis sueños distraídos por entre las calles, acostados al pie de las colinas
Como los guías de mi raza a las orillas de Gambia y de Saloum
Ahora, desde el Sena, al pie de las colinas.
¡Déjenme pensar en mis muertos!
Ayer era el día de Todos los Santos, el aniversario solemne del Sol.
Y ningún recuerdo en ningún cementerio.
Oh Muertos, quienes se negaron en morir, se resistieron a la Muerte
Hasta en Sin, en Sena, y en mis venas frágiles, mi sangre
irreductible
Protejan mis sueños como lo hicieron con sus hijos migrantes de piernas delgadas
¡Oh Muertos! Defiendan los techos de París en la bruma dominical
Los techos que protegen a mis muertos
A que desde mi torre peligrosamente segura, descienda a la calle.
Con mis hermanos de ojos azules,
De Manos duras.

De In memoriam conviene decir que uno de los temas constantes de la poesía de Senghor es, sin duda alguna, el lirismo. In memorian no es la excepción; en éste el tema del lirismo está ligada la idea general, la exaltación y la valorización de los tirailleurs (tiradores)[2] senegaleses. En efecto, se trata del yo poético que está por el poeta Senghor, católico que afirma su personalidad. Bajo el sello de la negritud la exaltación se convierte en una especie de nostalgia que se manifiesta por medio de sentimientos que nacen de la intención de recordar el “¡Déjenme pensar en mis muertos!” / “Oh Muertos”, originarios de “Gambia y de Saloum”[3] o que transitaron por esas regiones de Senegal antes de llegar a Francia, muertos de “vena frágil / y de “sangre irreductible”.

…es de cierto modo la poetización del compromiso y de la indignación del poeta por la mediación del yo poético ante la colonización de su patria, de su continente y de su raza, colonización en tanto que espectáculo vergonzoso, y por lo que entra el yo poético en una especie de rebeldía.

In memoriam es de cierto modo la poetización del compromiso y de la indignación del poeta por la mediación del yo poético ante la colonización de su patria, de su continente y de su raza, colonización en tanto que espectáculo vergonzoso, y por lo que entra el yo poético en una especie de rebeldía: “las chimeneas están viejas, desnudas” / “mis semejantes con rostro de piedra”, metonimias que señalan a los invasores por cuya culpa hubo “la sangre gratuita derramada por las calles, mezclada a la sangre de las carnicerías”, lo que dejó poca esperanza: “todos mis sueños hecho polvo” / “Contemplo mis sueños distraídos por entre las calles, acostados al pie de las colinas”. Además, estas expresiones lingüísticas y retóricas ponen de relieve las isotopías de masacre y de hecatombe, de tragedia, ante las cuales los autores resultan indiferentes: “Y ningún recuerdo en ningún cementerio” / “A que desde mi torre peligrosamente segura, descienda a la calle” / “Con mis hermanos de ojos azules” / “De manos duras”.

Desde otro ángulo, la exaltación de los tiradores senegaleses está subyacentemente por entre significantes y conjuntos significantes como “sueños” y “sangre”, eufemismos que traducen crueldad, barbarie e injusticia.

A pesar de todo eso, el poeta en nombre de las relaciones que teje y conserva con sus “mis muertos”, “todos los sueños acostados” y con “el sol”, pretende inmortalizar el recuerdo de sus muertos a través de la expresión latina “In memoriam”, eso solamente en “Domingo”, como para dar una nota de solemnidad.

Por fin, en In memoriam, mediante una construcción dialéctica, la exaltación de los vivos va a la par de la de los muertos. Por eso el poeta evoca el recuerdo de sus “Ancestros” en In memoriam, expresión que significaría la memoria e imprime al texto su dimensión retórica.

Más allá de la fe católica del poeta, se ha señalar también su fe animista cuando recurre a la interjección y a la apóstrofe, aun a la prosopopeya: “Oh Muertos, quienes se negaron a morir, se resistieron a la Muerte”, para dirigirse a sus “Muertos” como si estuvieran vivos e invocar a sus “Ancestros” para implorar su clemencia ante la indiferencia de los “hermanos de ojos azules”.

Léopold Sedar Senghor (Joal, Senegal, 9 de abril de 1905–Verson, Francia, 2001) fue poeta, ensayista y teórico. De 1945 a 1960 fue profesor de lengua y civilizaciones negro–africanas y, al mismo tiempo, diputado de Senegal en el Parlamento francés. El día 5 de septiembre de 1960 fue electo presidente de la República de Senegal independiente, cargo que conservó mediante elecciones democráticas hasta el 31 de diciembre de 1980, fecha en la cual ingresó como miembro asociado extranjero a la Academia de Ciencias Morales y Políticas y como miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar.

En 1963 Senghor obtuvo la Medalla de Oro de la lengua francesa, el Gran Premio Internacional de la Poesía de la Sociedad de poetas y artistas de Francia y de la lengua francesa, en 1979 el Premio Internacional del Libro de la UNESCO y en 1983 fue electo como miembro de la Academia Francesa de la Lengua.

Fue doctor Honoris Causa de treinta y tres universidades en el mundo, entre las que se encuentran las siguientes: Oxford, París–Sorbona, Viena, Montréal, Francfort, Yale, Harvard y Lovaina, entre otras.

Es autor de los poemarios Cantos de sombra (1945), Hostias negras (1948), Cantos para Naët (1949), Ethiópicas (1956), Nocturnas (1961), Letras de invierno (1973), Elegías mayores (1979) y Obra poética (1990).

Como ensayista, Senghor publicó Antología de la nueva poesía negra y malgache (1948), Libertad I: Negritud y humanismo (1964), Libertad II: Nación y vía africana del socialismo (1971), Libertad III: Negritud y civilización de lo universal (1977), Libertad IV: Socialismo y planificación (1983), Libertad V: El diálogo de la cultura (1992), Lo que creo: negritud, francofonía y civilización de lo universal (1998), entre otros ensayos. ®


[1] Léopold Sédar Senghor “In MemoriamIn Chants d’ombre, suivi de Hosties noires. París, PUF, 1956, p.7.
[2] Soldados del ejército francés reclutados en África occidental durante la época colonial que lucharon al lado de los soldados franceses durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.
[3] Gambia fue una región de Senegal antes de ser un país tras el tratado de Versalles, mientras que Saloum es hasta hoy un departamento de Senegal.

Compartir:

Publicado en: Poesía

Apóyanos:

Aquí puedes Replicar

¿Quieres contribuir a la discusión o a la reflexión? Publicaremos tu comentario si éste no es ofensivo o irrelevante. Replicante cree en la libertad y está contra la censura, pero no tiene la obligación de publicar expresiones de los lectores que resulten contrarias a la inteligencia y la sensibilidad. Si estás de acuerdo con esto, adelante.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *