Jaco Pastorius, el punk del jazz

El mejor bajista del mundo

Con una gran imaginación y habilidad técnica Pastorius logró que el bajo, ese instrumento rítmico que casi siempre se mantuvo discretamente al fondo, se colocara al frente de cualquier grupo de jazz y tuviera la misma importancia que el saxofón o la guitarra.

Imagen tomada de http://celebrityprints.deviantart.com

Dos palabras podrían definir la carrera de Jaco Pastorius: genialidad fugaz, aunque él prefería autonombrarse como “el mejor bajista del mundo”. Jaco fue para el bajo eléctrico lo que Charlie Parker para el saxofón. Con una gran imaginación y habilidad técnica Pastorius logró que el bajo, ese instrumento rítmico que casi siempre se mantuvo discretamente al fondo, se colocara al frente de cualquier grupo de jazz y tuviera la misma importancia que el saxofón o la guitarra. Es a partir de Jaco cuando los bajistas pudieron liberarse por completo de los estereotipos musicales. Pero además hizo algo que pocos jazzistas lograron: pudo introducir al jazz a los jóvenes que sólo escuchaban rock. Así, al igual que tocaba “Purple Haze” de Jimi Hendrix también, dando volteretas en el escenario y ataviado como un hippie desubicado, tocaba “Giant Steps” de Coltrane.

Nacido el primero de diciembre de 1951, en este año cumpliría sesenta años de vida y 35 de transformar el jazz fusión si no se le hubieran atravesado los puñetazos de Luc Havan en 1987.

De Jaco dicen que era desenvuelto y extravagante. Una anécdota sirve para entenderlo mejor. Bobby Colomby, baterista del grupo de soul Blood, Sweat & Tears, fue la primera persona en darle una audición a Jaco para integrar un grupo serio. Eran mediados de los setenta y Colomby paseaba por la playa de Fort Lauderdale, Florida; entonces se interesó por una mujer hermosa llamada Tracy, quien resultó ser la esposa de Pastorius y afirmó que su esposo era “el mejor bajista del mundo”. Como las intenciones de conquista ya habían sido canceladas para el baterista, Colomby decidió que sería buena idea invitar al “excelente bajista” a tocar algo para él. A final de cuentas también era productor y un músico más nunca está de sobra.

No es necesario apuntar que las expectativas con respecto a Pastorius no eran muy altas y las pocas que apenas se sostenían cayeron hasta el fondo cuando el bajista se presentó en el estudio descalzo, con un balón de basketball debajo de un brazo y su bajo eléctrico en el otro. Colomby ya se estaba riendo del personaje aquel hasta que comenzó a escucharlo. No podía creer que ese tipo extraño tocara de aquella manera.

Y es que Pastorius tenía un sonido muy particular, su principal característica fue el bajo fretless o sin trastes; Jaco los sacó de su Jazz Bass modelo 1954 con un cuchillo. La falta de trastes hacía sonar al instrumento como un contrabajo eléctrico; el sonido no era nuevo, pero trabajó con él como nadie lo había hecho. Usando una técnica de octavas característica de los guitarristas y aparentemente fuera del alcance de los bajistas, combinándola con una virtuosa ejecución de acordes y una técnica propia de la flauta dulce, Jaco tocaba el bajo como si fuera la voz humana. “Toco como si hablara. Me gustan los cantantes”. Un ejemplo de esta maestría es la interpretación de “Donna Lee”, pieza de Charlie Parker que puede llegar a poner en aprietos a algunos saxofonistas y que Jaco toca como si fuera la cosa más sencilla del mundo.

Es a partir de Jaco cuando los bajistas pudieron liberarse por completo de los estereotipos musicales. Pero además hizo algo que pocos jazzistas lograron: pudo introducir al jazz a los jóvenes que sólo escuchaban rock.

Los bajistas no podemos ignorar la escuela de Pastorius, aun aquellos que no deseamos colocarnos como solistas y preferimos ser la base rítmica. Incluso ese tipo de bajistas utilizan el fraseo o la entonación o la formación de acordes o la velocidad o cualquier característica de Jaco. Podría decirse que ha sido uno de los puntos más altos del bajo eléctrico en el jazz. La lista de bajistas que le deben mucho a Pastorius es larga, se puede comenzar por Marcus Miller, quien dijo sobre Jaco: “Analicé todos su solos y me abrieron todo un mundo nuevo. Mi formación básica sobre los acordes la obtuve oyendo sus discos”.

Otro influenciado fue Darryl Jones, bajista de The Rolling Stones, quien utiliza una visión sintetizada del bajo Pastorius. Y para no alargar demasiado la lista, que incluye a Bill Laswell, Lonnie Plaxico, Jeff Andrews, Kim Clarke y otros, terminaré con Victor Wooten, quien ha llevado la técnica del bajo a alturas insospechadas, pero que abiertamente se declara deudor de Pastorius, en especial cuando toca el fretless.

Baterista en la niñez, comenzó a tocar el bajo a los trece años, después de quebrarse la muñeca. Integrante de bandas mediocres en donde siempre destacaba, incluso tocó música ligera en un crucero que recorría el Caribe buscando la forma de mantener a su hijo recién nacido. Tenía apenas dieciocho años.

Su carrera comienza a prometer en 1974, cuando graba Bright Size Life con Pat Metheny en la guitarra y Bob Moses en la batería. Un disco marcado por los choques entre Pat y el carácter complicado del bajista y que no refleja las verdaderas habilidades del trío. Después pasó una temporada con Blood, Sweat & Tears. Pero hasta que logró colarse al grupo Weather Report del tecladista Joe Zawinul fue cuando se volvió realmente famoso. Cuenta Zawinul que tuvo su primer encuentro con Jaco en el Teatro Guzman de Miami en 1974. Joe estaba organizando la carga del equipo después del concierto y de repente lo abordó “un chico flaco de pelo largo y ropa desastrosa”. Tuvieron la siguiente conversación contada por el mismo Zawinul:

“Mr. Zawinul, I was at the concert. It was OK. By the way, let me introduce myself. My name is John Francis Pastorius III, I’m the greatest bass player in the world.” And I really didn’t feel good about that whole thing. So I said, “Get the fuck outta here.” And he was just standing there and said, “I’ve been a great fan for many years and my father was a Cannonball Adderley fan and I would like to play some of my music for you.”

Pero Jaco tuvo suerte porque una reportera que presenció todo, después de darle un codazo al pianista, le recomendó que escuchara lo que podía tocar: “Está algo chiflado, pero es un genio del bajo”, le dijo, y Zawinul aceptó que le entregara unos demos. Un año después, ya descubierto por Colomby y con un disco solista en Epic, Alphonso Johnson decidió dejar la banda justo a la mitad de la grabación del disco Black Market. Zawinul, contrariado por la posibilidad de dejar la grabación a la mitad, se acordó de aquel bajista desquiciado y decidió hablarle.

“Oye, muchacho, ¿también tocas el bajo eléctrico?”, fue lo que le preguntó cuando pudo hablar con él. El sonido de Jaco era tan elegante, cálido y humano que el pianista pensó que era un contrabajo. Felizmente, ingresó a la banda para grabar varios discos memorables, uno de los más importantes fue Heavy Weather, el más vendido del grupo durante su historia. En ese segundo disco con la banda no sólo tocó el bajo, sino también fue coproductor y aportó un par de temas que, en cierta forma, definen el disco: “Teen Town” y “Havona”, aunque “Birdland”, composición de Zawinul, se convirtió en un éxito comercial, algo poco común en un álbum de fusión. La línea introductoria del bajo de Jaco, que funciona como melodía, es parte ya de la memoria del jazz.

Aunque Pastorius ya bebía anteriormente, es mientras sale de gira con Weather Report cuando comienza a tomar un poco más y a veces otro más, luego un poco de cocaína y otro poco más de alcohol. La mayoría de aquellos que lo conocieron afirman que era un tipo magnético. Todos querían estar con él y para acercarse le ofrecían cocaína. Mucha cocaína y gratis. Parecía que el bajista la estaba pasando de maravilla, y probablemente sí, pero también sentía la presión de estar en la cima.

La mayoría de aquellos que lo conocieron afirman que era un tipo magnético. Todos querían estar con él y para acercarse le ofrecían cocaína. Mucha cocaína y gratis. Parecía que el bajista la estaba pasando de maravilla, y probablemente sí, pero también sentía la presión de estar en la cima.

Era 1978 y estaba preparado para dar el siguiente paso. Grabó con muchos músicos distintos, pero es hasta 1982 cuando decide independizarse y forma Word of Mouth, su propia big band. Una super banda con invitados tan impresionantes como Herbie Hanckock, Wayne Shorter, Don Alias, Randy Brecker, Peter Erskine, Hubert Laws y “Toots” Thielemans.

El mundo del jazz esperaba grandes discos y memorables piezas donde la libertad creativa del bajista no tuviera limitaciones. Y lo obtuvo, por dos años grabó excelente música para Warner Bros, pero su salud mental no andaba del todo bien. Durante la gira de Word of Mouth en Japón se rapó el cabello y se pintaba la cara completamente de negro. Su hija confiesa que cuando lo visitaba sentía que aquel hombre no era su padre. Varias veces fue arrestado por correr desnudo por las calles y otras tantas puso su vida en peligro. En muchas ocasiones se vio borracho, drogado, sin dinero y en la calle. Perdió su legendario bajo, aquel que le dio ese sonido tan personal y único.

Pronto lo diagnosticaron: trastorno bipolar maníaco depresivo, y en 1987 fue internado en un centro psiquiátrico por sus hermanos. Las pastillas que lo tranquilizaban también le impedían tocar y componer. Se resistió a seguir tomándolas. Salió del hospital y no paró de autodestruirse. El alcohol y la cocaína servían mejor que el litio.

Pronto vendría el final y llegó repentinamente. En la noche del 11 de septiembre de 1987 Jaco se peleó tres veces. La primera fue cuando intentó subir al escenario en un concierto de Santana. Después de ser expulsado fue a buscar a su exnovia Teresa Nagell, con quien también tuvo una confrontación. La noche terminó en la madrugada del 12 de septiembre frente al Midnight Bottle Club, un club ubicado en el peligroso suburbio Wilton Manor de Fort Lauderdale. Como el gerente del lugar, Luc Havan, ya conocía el carácter de Jaco y ya lo había visto extremadamente borracho, no le permitió la entrada. Él comenzó a golpear la puerta con la intención de tirarla. El dueño decidió tranquilizar al bajista y le prometió que si al día siguiente regresaba menos alcoholizado, podría tomar lo que quisiera a cuenta de la casa. Eso no era suficiente para Jaco, quien comenzó a golpearlo. Pero queda claro que la corpulencia del músico no sería suficiente frente a un hombre con entrenamiento en artes marciales. Afirma el mismo Luc que él sólo le dio un golpe en la cabeza: “That’s where I admitted to hitting him, and that’s where he got hit. But his major fracture was on the right side when he fell. The other side of his head hit the ledge by the door”. Muchos dudan de la anterior afirmación. El reporte del Centro Médico General Broward donde ingresaron a Jaco afirmaba que llegó “con el cráneo fracturado, los dientes completamente rotos, un ojo reventado, y casi todos los huesos de la cara quebrados.” Quedó en coma durante nueve días. Las lesiones no sanarían y el 19 de septiembre una vena se reventó en su cerebro. El 21 de septiembre su familia decidió desconectarlo. Tenía 35 años. Luc Havan sólo pasó cuatro meses en la cárcel y cinco años a prueba. El legendario bajo fue recuperado en trozos, hace poco pudieron recomponerlo. ®

Referencias bibliográficas
Joachim E. Berendt, El jazz. De Nueva Orleans a los años ochenta, México: Fondo de Cultura Económica, 1998.
Entrevista a Victor Wooten, FretlessBass.com, 2006 (en línea) (fecha de consulta: 10 de diciembre del 2011).
Ted Gioia, Historia del jazz, Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2002.
Bill Milkowsky, Jaco Pastorius. La extraordinaria y trágica vida del mejor bajista del mundo, Madrid: Alba Editorial, 2007.
————————, “Jaco Pastorius: Teen Town”, Jazz Times, abril de 2002, (en línea) (fecha de consulta: 10 de diciembre del 2011).
Jeff Stratton, “Jaco Incorporated”, Broward-Palm Beach New Times, nov. 30-2006 (en línea) (fecha de consulta: 9 de diciembre del 2011).

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Publicado en: Diciembre 2011, Música

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