La nueva jungla polaca

La canción es la misma

Consecuencia del final de la Segunda Gran Guerra, los polacos aún conservan reticencia por el inglés, les produce enfado, molestia. El polaco inmigrante trabaja, dentro y fuera de los países de la Comunidad Europea, con bastante productividad. En ello se parece al mexicano en el campo de California.

Un bar en Cracovia.

Un bar en Cracovia.

Vamos saliendo del socialismo lo usan como letanía a todas horas, es el escudo natural, casi intrínsecamente unido con figura nacional: la cigüeña.

La manera de congraciarse con los extranjeros, enamorados de la belleza natural, al momento de departir con ellos en el bar, donde antiguamente se reunían los miembros del comité central.

Con esa sencilla frase, en Varsovia, los polacos sacuden del rezago, aun viviendo dentro de la eurozona. En una segunda división, si existiera el término.

Sin el uso de la moneda comunitaria, sino el zloty, moneda de uso en el país (zloty a peso = 3.84092759, 1 zloty a euro = 0.238602987), por la constante fluctuación financiera y la deficiente proyección a futuro.

El régimen socialista se derrumbó a finales de los años ochenta del siglo pasado, cuando el sindicato obrero Solidaridad, dirigido por Lech Walesa y apoyado por la Iglesia católica, con la anuencia del papa Juan Pablo II, lograron influir en la restauración de las libertades democráticas por la vía de la resistencia civil.

Obreros de Solidaridad.

Obreros de Solidaridad.

Afianzándose vía el capitalismo y el libre mercado, como base del sistema económico, bajo un sistema multipartidista electoral parlamentario, cuando se cambió el nombre oficial del país a República de Polonia. Ingresaron a la Unión Europea en el 2004.

Los polacos se quejan a todas horas, del rezago producto de haber formado parte de los países satélites alineados a la desaparecida Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas.

Te observan inquisidores, con marcada desconfianza. Tienen razón.

Desde la II Guerra Mundial (o la Segunda Gran Guerra, como le llaman en el Museo de la Resistencia en Varsovia), la industrialización del país se basó casi exclusivamente en la agricultura.

Sin incentivos para la competitividad, con técnicas y productividad realmente bajas. Aun hoy, la agricultura proporciona 4% del PIB. Destacando el cultivo de las papas, de la cual es el quinto productor mundial.

Joanna Krupa, angelical.

Joanna Krupa, angelical.

Los polacos descienden genéticamente de los eslavos, quienes se asentaron en el territorio hace 1,500 años. Por ello, la belleza de sus habitantes, hombres y mujeres, los tiene situado en el top del paradigma, dentro de los cánones de perfección de Occidente.

Ejemplos abundan. Sobre todo en el exilio laboral, autoimpuesto por las necesidades y las personales ambiciones. Top Models de agenda llena: Joanna Kruppa, Izabella Scorupco, Angelika Jakubowskas y Anja Rubik.

Aparte de belleza, inteligencia. Desde temprana edad, del jardín de niños, se les va instruyendo en idiomas y cultura general.

Por lo común dominan dos lenguas a la par de la materna. Ya sea francés, alemán y polaco. O español, ruso y polaco.

Consecuencia del final de la Segunda Gran Guerra, los polacos aún conservan reticencia por el inglés, les produce enfado, molestia. El polaco inmigrante trabaja, dentro y fuera de los países de la Comunidad Europea, con bastante productividad. En ello se parece al mexicano en el campo de California.

Mientras departo vodka con jugo de naranja en su apartamento mirando a un jardín arbolado con diversos promontorios, Daniel Zorzano, músico clásico y DJ plastilina, muy conocido dentro del medio electrónico por sus raves con canciones latinas, de origen capitalino regiomontano, casado con polaca y avecindado en Varsovia, señala las montañas de la parcela.

Ahí enterrada hay mucha basura de la guerra, de los choques entre el Ejército Rojo y los alemanes, incluso de los estadounidenses.

Se refiere a la Segunda Guerra. Vive en los límites donde estuvo el gueto judío en Varsovia.

Salimos. Me lleva a donde comienza el tren, las viejas vías de madera corroída, iluminada con permanentes velas, colocadas y renovadas por las familias de los deudos, de los miles de ellos.

Edificio en el antiguo gueto judío de Varsovia,

Edificio en el antiguo gueto judío de Varsovia,

Aquí la red a los campos de exterminio, ahora museos de la infamia.

Es otoño, imposible pasar de largo, por lo menos mentalmente, el tremendo sitio de Auschwitz.

Me cuestiona si ya me han preguntado los organizadores del evento sobre el socialismo.

Asiento. Es la excusa de siempre, dice. El socialismo hace mucho tiempo desapareció, incluso antes de llegar. Y aún siguen con la misma canción. ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas, Junio 2013

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