La tecnología en el fútbol

¿Ejerce justicia o desvirtúa el deporte?

La aparición del VAR en el año 2016 no ha dejado de generar controversia en el mundo futbolístico. Dos caras de la moneda, totalmente opuestas: una que apoya el recurso y otra que todavía no lo entiende.

“Var Room” durante Rusia 2018. Fotografía Rubens Valenzuela.

El uso de la tecnología en el deporte no es un tema actual, es más, lo vemos desde hace décadas en diversas competiciones. El tenis cuenta con el “Ojo de halcón” desde 2006, el rugby es un deporte que prácticamente sería imposible jugarlo sin tecnología, y muchos otros en los cuales el uso de máquinas es indispensable. Sin embargo, el fútbol ha sido uno de los pocos deportes en los que el uso de la tecnología llegó muy tarde.

Desde tiempos remotos esta idea es pedida por un sector de la sociedad futbolera utilizando como argumento que de esta manera en el deporte habría menos injusticias.

Las primeras inclusiones comenzaron ya hace más de diez años, con determinaciones que no influyen en el juego ni en el tiempo. Ejemplos como los intercomunicadores entre los jueces, el aerosol para marcar dónde se debe ejecutar la falta o dónde debe estar parada la barrera son cosas que fueron aceptadas por la mayoría de las personas, debido a que no influyen en la fluidez del deporte. Pero, en los últimos años, esto ha ido avanzando. Con el 2014 llegó el sensor dentro del balón de juego que señala si la pelota ingresó o no al arco, algo que de por sí tampoco afecta al tiempo de juego. Pero todo cambió a fines del 2016, cuando apareció la nueva y “revolucionaria” idea del VAR (video assistant referee).

El VAR consta de una cabina en la que hay cámaras desde diversos ángulos, dirigida por un árbitro profesional de fútbol, fuera del césped. Dentro de la cancha, del lado que ingresan los jugadores, se encuentra un televisor cubierto que repite la jugada discutida. El proceso para ejecutar la acción del VAR es el siguiente: el árbitro que se encuentra en la cabina con las diferentes cámaras comunica al árbitro que está en la cancha dirigiendo el partido si considera que alguna jugada fue dudosa, o al revés, si el mismo juez tiene una duda lo consulta con la cabina. Allí es cuando va a ver en el televisor la jugada y determina la sanción “correspondiente”.

Después de ya casi cinco años de la inclusión del VAR vemos que no ha llegado a despejar del todo las dudas. A pesar de que sí vemos goles bien anulados, penales bien cobrados y fueras de juego señalados que quizás el ojo humano no percibe, aún seguimos viendo incontables injusticias día tras día y partido tras partido.

Al margen de que hay diferentes opiniones en cuanto al uso de la tecnología en el deporte, hay algo que nadie puede discutir, y es que en el fútbol aún no han encontrado la manera de utilizar el VAR de manera ágil y eficiente a la vez. Cada vez que el árbitro es llamado debido a que se está analizando una jugada, pasan minutos y minutos hasta que toman la decisión final, algo que el futbolero, apoye o no el recurso, no soporta.

Clarisa Paolorossi, futbolista profesional del Platense y fanática del deporte desde toda la vida, deja clara su postura: “No estoy de acuerdo con la inclusión del VAR”. Sin embargo, reconoce que a la hora de poner en la balanza tiene sus cosas positivas, aunque muchas más negativas. “Que el juez sepa si la pelota entró o no entró es una cosa, y eso me parece que está muy bueno que siga así, pero para el resto de jugadas me parece que no es lo mejor”, dijo sobre su “lado positivo”.

Es una ayuda al árbitro, pero al final quien toma la decisión es el mismo árbitro, por lo tanto se puede seguir equivocando. Además, al VAR lo controlan personas, así que también se pueden equivocar, y no sólo equivocar, sino que si se quiere “ayudar” a propósito, algo que todos sabemos que pasa, se puede seguir haciendo”.

La jugadora del conjunto de Vicente López, con pasado en Newell’s, dice que “la supuesta justicia que prometieron no se está viendo”. Además, según ella, lo más importante es que “se pierde la magia del fútbol”.

Obviamente, y como no podía ser de otra manera, la posición de que el fútbol no es lo mismo no es lo que piensa todo el mundo. Lucas Ameriso, hincha fanático de Rosario Central, por su parte, opina: “Estoy de acuerdo al 100%, trajo la justicia”.

Si bien antes los errores arbitrales formaban parte del juego, y la verdad que verlo como un tercero, sin ser hincha de ninguno de los dos equipos que estaban jugando, era quizás entretenido, no creo que el fútbol se haya vuelto más aburrido hoy porque está el VAR, sino que se volvió más justo, y así tiene que ser.

A pesar de sostener que entiende que un poco se pierde esa parte “criolla” del deporte, también dice que “al fin y al cabo, que el fútbol no sea justo termina perjudicando a todos”.

Lucas marca la diferencia entre cómo se utiliza la tecnología en las ligas más cercanas y cómo se utiliza en las ligas más fuertes: “Claramente es un VAR muy diferente el europeo y el latinoamericano. Acá todavía es muy lento, allá está muy aceitado, y eso se nota. Lo que acá tardan en resolver cuatro o cinco minutos, allá se resuelve en uno, y siguen jugando”.

Dejando de lado el tema de justicias o injusticias, el hincha del conjunto rosarino basa su opinión en que el futbolista ahora “debe encargarse únicamente de jugar, y eso es lo más importante”.

Una última mirada sobre el tema la da Álvaro Vidoret, futbolista de la primera división del Club Arteaga, quien toma una posición media: “Estoy de acuerdo en algunas cosas, y en desacuerdo con otras”.

A pesar de que es verdad que se ha eliminado la “viveza”, algo que para mí era de lo más lindo, también es real que el fútbol tiene sus reglas, y que ahora se cumplen bastante más. Además, el árbitro es humano, se puede equivocar, y el VAR ha logrado que algunos errores de los jueces se corrijan.

Álvaro también dice que lo peor que tiene es la manera en la que se utiliza y el tiempo que demora en ser usado efectivamente: “Yo buscaría la manera de que el proceso se agilice”.

Las opiniones son varias, y claramente no hay una verdad absoluta, si no esta nota no existiría. El fútbol siempre fue fascinante porque es humano, porque es sano, porque es pasión. El fútbol es divino porque genera locura, porque nos ayuda a despejarnos, aunque sea un rato.

Muchos dirán, como vimos, que con esta revolución las injusticias “desaparecerán” o disminuirán; dirán que el trabajo de los árbitros será más simple, que las discusiones se darían en menor medida. Pero, creo, no hay nada más lindo que discutir —sanamente—, que intercambiar opiniones, defender una idea a muerte; pero por si fue penal o no, por si el jugador debió seguir corriendo o debió quedarse en el piso, y no por si el árbitro debió usar la tecnología o no —eso es para el tenis, sin menospreciar.

Como todo futbolero dice: el fútbol es otra cosa. El fútbol es sangre, es enfermedad, no es una máquina. Es una persona, que quizás tenga millones de errores, pero que siempre será humana. Además, como recordaba Clarisa Paolorossi, con la inclusión del VAR los árbitros siguen tomando las decisiones por sí solos, por su opinión, por su determinación, por lo que ellos hayan visto. Sí, quizás el offside es más justo, pero ¿hasta donde?

En fin, la vida es una constante toma de decisiones, en las que podemos acertar o equivocarnos, ganar o perder, pero nadie toma las decisiones por nosotros, y el fútbol es igual, el fútbol es perfecto porque es imperfecto, el fútbol es eso, es vida. ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas

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