¿México es el sustituto de Venezuela para Cuba?

El incierto futuro de la isla…

El futuro inmediato de la isla caribeña, emblema del socialismo para muchos, es incierto y depende en gran medida del arbitrio del presidente de los Estados Unidos. En tanto, México y oros países envían ayuda al régimen de Díaz–Canel.

Intervención de Miguel Díaz-Canel ante medios estatales y de países extranjeros afines, 6 de febrero de 2026. / Captura 14ymedio.com

No es un secreto que el régimen político de Cuba durante años ha sobrevivido, en gran medida, gracias al apoyo externo de distintos países con los que ha tenido ciertas afinidades ideológicas. Tras la aprehensión de Nicolás Maduro por autoridades estadounidenses en territorio venezolano, Cuba perdió a uno de sus principales amigos en la región latinoamericana, uno de los pocos que le quedaban.

Hay que resaltar la pérdida de credibilidad que han sufrido los gobiernos “progresistas” en países como Argentina, Ecuador, Bolivia y Chile, entre otros, que durante la primera década del siglo XXI poseían un talante izquierdista, pero se terminó. Eran aliados de Hugo Chávez y también, directa o indirectamente, del castrocomunismo.

Ahora, dentro de la tempestad política y social en Cuba, dado que perdió facilidades con Venezuela y la izquierda parece estar en su mayor apogeo en México, surge la pregunta: ¿podrá ser México el sustituto de Venezuela en cuanto al apoyo económico a la isla caribeña? Esta pregunta no tiene una respuesta fácil; lo que sí llama la atención es el aumento de ayuda que se ha enviado desde este país a la isla.

Si se hace un recuento histórico, la denominada Revolución cubana nunca ha sido independiente en términos económicos. Los motivos de esa dependencia son muchos. La versión oficial es el embargo económico que pesa sobre la isla. Ese discurso le ha servido al régimen no sólo para conseguir legitimidad ante la gente y establecer una hegemonía con base no sólo en la violencia, sino también en la victimización. Esta última cuestión ha llevado al régimen cubano a ser acreedor de múltiples y millonarios “acuerdos de cooperación económica” a lo largo del tiempo.

La versión oficial es el embargo económico que pesa sobre la isla. Ese discurso le ha servido al régimen no sólo para conseguir legitimidad ante la gente y establecer una hegemonía con base no sólo en la violencia, sino también en la victimización.

Primero recibió apoyo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Una vez que ésta se desintegró el proyecto castrista anunció el “periodo especial”, que se inició a principios de los años noventa y terminó a finales de esa década; aunque para muchos Cuba nunca superó del todo la contingencia, sí se registraron mejoras sustanciales durante algún tiempo.

En 1998, cuando un militar insurrecto, golpista y amnistiado ganó la presidencia de Venezuela, el país con las mayores reservas petroleras del mundo, al castrismo le brillaron los ojos. En Hugo Rafael Chávez Frías, Fidel consiguió más que un aliado, pues era un idólatra de su figura y su proyecto. Se dice que desde el fallido golpe de Estado de 1992 en Venezuela Fidel ya lo había fichado, cuando Chávez salió de la cárcel tras el perdón presidencial; según la prensa de la época, enseguida viajó a La Habana, el 13 de diciembre de 1994, y fue recibido con honores presidenciales cuando ni siquiera era candidato. Desde entonces se cimentó una relación amistosa, aunque también de obediencia y lealtad, como aquella que suele forjarse entre un aprendiz y su maestro; de igual manera fue estratégica: Chávez entregaba recursos y Fidel le enseñaba doctrina y técnicas de opresión social, acompañadas de estrategias de control militar, seguridad y otras cosas que ayudaron a erigir los 27 años de autoritarismo que aún vive Venezuela.

La estrecha relación y la injerencia del régimen de La Habana sobre Caracas quedó expuesta ante la opinión pública al saberse que el primer anillo de seguridad que custodiaba a Maduro y su esposa estaba compuesto por agentes cubanos. Así, tras la intervención de una potencia mundial el 3 de enero de 2026, esa relación se rompió.

El tutelaje económico de los Estados Unidos y una nueva era de la dictadura en Venezuela, esta vez avalada por Washington, han impedido que Delcy Rodríguez, ahora en el cargo de presidenta, pueda seguir enviando barriles de petróleo a la isla. Ni a escondidas han podido hacerlo, aunque lo han intentado; hay buques que han sido detenidos por las fuerzas estadounidenses.

Esta realidad ha traído efectos colaterales visibles en Cuba, que van desde la afectación en el flujo de transporte público por falta de combustible, el aumento de la duración de los apagones y el comienzo de una crisis sanitaria por la falta de recolección de desechos.

Según la periodista Yoani Sánchez, quien habla de Cuba a través de sus cuentas de Facebook e Instagram, esta situación ha conllevado, además, a un retroceso y deterioro de la tenue apertura económica que había vivido la isla tras permitirse la inversión privada en ciertos sectores, pues los largos apagones han puesto en jaque a minimercados, restaurantes y barberías, entre otros. Ahora bien, no es que con el apoyo económico que brindaba Venezuela Cuba haya vivido una bonanza; no, simplemente la situación del cubano de a pie era menos peor.

Pese al panorama actual, hay que decir que después de la detención de Nicolás Maduro Cuba no se quedó completamente sola: ha recibido ayuda humanitaria de distintos países. Haciendo un breve arqueo digital, se pudo encontrar que, después del 3 de enero, la isla recibió de Chile alrededor de un millón de dólares a través de Unicef, dedicados a programas de alimentación y nutrición infantil. Fuentes como El País indican que Rusia envió 200 mil barriles de diésel con el objetivo de disminuir los efectos del cese de suministro venezolano. El mismo medio reporta que algunos países se unieron para enviar un convoy con al menos cinco toneladas de insumos médicos el 18 de marzo, y otro arribó el  21 del mismo mes a territorio cubano. En este esfuerzo participan al menos 19 delegaciones de distintos países de Europa y otras latitudes.

El país que más ha aportado a Cuba en este mes y medio es México, que ha enviado unas 814 toneladas de productos, entre los que destacan alimentos, medicinas y artículos de higiene personal. México tendría proyectado enviar 1,500 toneladas de ayuda humanitaria; contando las 814 ya enviadas, le faltarían 686.

Otros medios indican que incluso países como Estados Unidos ofrecieron seis millones de dólares que serían canalizados a través de la Iglesia católica, pero que el gobierno cubano rechazó la oferta por considerarla “una ayuda con fines políticos”.

Sin lugar a duda, el país que más ha aportado a Cuba en este mes y medio es México, que ha enviado unas 814 toneladas de productos, entre los que destacan alimentos, medicinas y artículos de higiene personal. México tendría proyectado enviar 1,500 toneladas de ayuda humanitaria; contando las 814 ya enviadas, le faltarían 686, según reporta la agencia de noticias EFE. Sin embargo, otros medios como El Economista afirman que, para el 26 de febrero, del Puerto de Veracruz habían zarpado dos buques con al menos 1,393 toneladas de insumos como parte de ayuda humanitaria hacia Cuba, entre los que destacan granos, lácteos y otros.

Esto sin contar el incremento de barriles de petróleo enviados a Cuba por parte de la filial de Pemex “Gasolinas del Bienestar” en 2025, que llegó a 17 millones 250 mil barriles de petróleo distribuidos en 65 envíos y 245.9 millones de litros de combustible procesado; así lo reporta la organización civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI). La MCCI señala que, tras las críticas del gobierno estadounidense y la amenaza arancelaria latente, México bajó el volumen y la recurrencia de envíos, así, en lo que va de 2026 se han enviado alrededor de 81,800 de barriles de diesel en un solo cargamento.

Además de eso, tanto el gobierno de Andrés Manuel López Obrador como el de Claudia Sheinbaum han sostenido convenios para recibir personal médico cubano, como durante tantos años lo hizo Venezuela. El gobierno de Claudia Sheinbaum ha sido parco y hermético en cuanto al tema, por lo que no se sabe cuáles sean los alcances posteriores que pueda tener esta relación que, aunque ya existía entre ambos países desde antes de la llegada de Morena al poder, ahora parece estarse afianzando.

Vale la pena hacer un seguimiento, sobre todo poniendo en contexto el tipo de relación que el régimen cubano ha tenido con sus pares ideológicos en el pasado. ®

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Publicado en: Política y sociedad

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