Shanna y la tristeza

Los grandes hits de Shanna McCullough, de Héctor Iván González

Regreso al público jubiloso que aplaude al ponerse de pie, que silba y grita para avalar a una pornstar frente a la pantalla de una sala de cine porno.

Shanna McCullough en 1995.

¿Puedes imaginarte a un público jubiloso que aplaude al ponerse de pie, e incluso verlo silbar y gritar para avalar a una pornstar en una sala de cine porno? Con el público desahogado y la telaraña de cera que es la pantalla, “El ánima de Venus” es un relato del escritor mexicano Héctor Iván González, en el que un joven conoce el talento de heroínas como Rebequina, Dany Cheeks, Marlette, Silvia Saint, Rebbeca Wild y, por supuesto, de la venerada pelirroja Shanna McCullough durante sus sesiones en la sala Afrodita. El cuento funciona a manera de preludio de la historia central y que da nombre al libro: Los grandes hits de Shanna McCullough (México: Dieci7iete editorial, 2020). 

En la historia central surge un fervor exacerbado del ahora maestro de universidad por la pornstar pelirroja, a quien venera por la pasión y entrega que ésta exhibe en sus películas. “La sublimación acontece dentro de la historia, como la pieza fundamental que ocasionará su renuncia a cualquier otro tipo de placer que no sea contemplar a la actriz porno como un fiel devoto onanista entregado a sus orgasmos”, pues el mismo protagonista–narrador confiesa: “Me fui adentrando en el mundo de Shanna, ya no veía videos de nadie más. Ninguna me interesaba más que ella, incluso me propuse ver otras pornstars, aunque no conseguía sentir nada”. Más adelante leemos:

Me hubiera trastornado la mínima posibilidad de mantener una charla con ella, ya ni siquiera se diga cogérmela. Según lo que pensaba, tomando en cuenta que tenía cinco años de retirarse, y sus videos eran de finales de los noventa, tendría cuarenta y tantos, lo cual la hacía una maravillosa MILF.

Sin embargo, la obsesión parece decrecer conforme se relaciona con Guadalupe, su nueva alumna, una pelirroja, de piel muy clara y tersa, con labios breves pero marcados. “La ficción se antepone a la realidad y viceversa en este binomio donde el narrador termina confundido, obnubilado ante la belleza de ambas chicas”.

El autor nos entrega otra historia muy bien lograda, en esta colección de doce cuentos, que es “Buscadores de Tesoros, Inc.” En este cuento un joven adolescente se lanza junto con su padre y sus tíos a la búsqueda de un tesoro dentro de la inevitablemente arruinada tienda de ropa de su padre. En medio de la crisis del 95 y guiados por la esperanza y un par de libros comprados en el edificio del experto en tesoros emprenden la expedición, mientras Noé comienza a generar sueños en los que se imagina llegando a la universidad en un Porsche, sueños auspiciados por su padre, y que sabe absurdos.

Leí en una entrevista al autor la respuesta a una pregunta que le formularon respecto a este relato: ¿Dónde reside la esperanza, en términos literarios? En términos literarios no lo sabe con certeza: “Yo buscaba mostrar cómo había más realismo en la perspectiva del hijo, porque no quería caer en el autoengaño. Después quizá lo hace, y ahí muere como joven, se vuelve adulto y un adulto a la manera del padre”. Alejandro García Abreu, quien le hace la entrevista, le formula otra pregunta basada en la tristeza provocada por el deseo de que las cosas hubieran sido diferentes, descrita en “Buscadores de Tesoros, Inc.”, que persiste en el libro: ¿De qué manera vislumbras la tristeza que atañe a Los grandes hits de Shanna McCullough?

Héctor Iván González cree que son personajes soportablemente tristes.

En algún momento, platicando con el artista plástico Fabián Parra, que además es mi primo, me dijo que Piazzolla era muy nostálgico. Cuando me lo dijo me reveló algo que yo sabía sin notarlo. Admiro profundamente la música de Piazzolla, neotango, como él lo llamaba. No hay semana que no lo escuche. Sin embargo, yo no tenía racionalizado que sus temas son tristes o nostálgicos, para mí son sublimes.

Regreso al público jubiloso que aplaude al ponerse de pie, que silba y grita para avalar a una pornstar frente a la pantalla de una sala de cine porno. Yo también creo que los personajes dentro de la sala son soportablemente tristes. ®

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Publicado en: Éstos son nuestros papeles

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