Un país de locos

La popularidad de un presidente

Necio, pero con una voluntad de hierro y una habilidad portentosa, una astucia primitiva y feral para polarizar, para exacerbar las pulsiones más primarias de la masa.

Ilustración de Omnia.com

Esto no hay quién lo entienda. Según Consulta Mitofsky el presidente López Obrador está 19 puntos arriba a su favor entre los que están de acuerdo contra los que están en desacuerdo. A los mismos niveles de octubre del año pasado.

Como si no hubiera pasado nada. Ni la desastrosa gestión de la pandemia ni los 12 millones de nuevos pobres extremos (datos de la UNAM) para quedar con 33 millones en pobreza extrema, la peor caída en America Latina según la CEPAL. Como si no hubiera sucedido el peor descenso del PIB desde que éste es medido ni existieran los 90 mil muertos por el covid–19 reconocidos oficialmente, ni el 219% de muertes “en exceso” (datos de la UNICEF y del PNUD) que agotaron los impresos para certificados de defunción y colmaron los panteones. Como si no hubieran muerto de cáncer 1,615 niños en nueve meses por falta de medicinas oncológicas, como si no contaran los 40 mil homicidios en un año y los 2,551 homicidios dolosos y feminicidios entre enero y agosto de este año (cifras oficiales).

Como si tampoco importaran los fideicomisos que van a ser legalmente saqueados dejando sin futuro a la ciencia, la academia y las artes, y con ello pendiendo de un hilo el futuro del país entero, dejándolo más oscuro, más siniestro, dependiendo de la voluntad de un autócrata necio e ignaro, orgulloso de su contumaz necedad e ignorancia, “impermeable a la persuasión racional”.

Sólo algunas Casandras y Jeremías aislados en los medios y en las redes sociales predicen paso por paso la tragedia que fatalmente ha de ocurrir.

(Por cierto, necio es sinónimo de falto de razón más que de obstinado.)

Necio, pero con una voluntad de hierro y una habilidad portentosa, una astucia primitiva y feral para polarizar, para exacerbar las pulsiones más primarias de la masa, que le han permitido irse apoderando de todo un país sin que nadie haga algo eficaz y eficiente para impedírselo. La oposición política y los estamentos sociales y económicos están, aparte de divididos, paralizados física y mentalmente. Sólo algunas Casandras y Jeremías aislados en los medios y en las redes sociales predicen paso por paso la tragedia que fatalmente ha de ocurrir.

Las encuestas lo favorecen. Ya es un lugar común decir que tenemos lo que merecemos.

Pero al mismo tiempo, y de repente, Morena pierde por nocaut las elecciones en Coahuila e Hidalgo. El comatoso PRI resucita en esos dos estados. En Coahuila arrasa con carro completo.

¿No es éste un país de locos? ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas, Blogs

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