Y a veces detenerse es otra forma de fluir y amar

El sueño de toda célula, de Maricela Guerrero

Estamos frente a un libro hermoso que nos renueva el asombro. Ante una reflexión afilada e íntima sobre nuestra esencia biológica ancestral y una invitación a velar por el sueño de las células

Maricela Guerrero.

Escrito en tinta verde e ilustrado con hojas de diferentes árboles, aborda tanto temas biológicos como estudios sobre el lenguaje y la educación. Además, Maricela Guerrero hace un análisis crítico de las condiciones actuales del mundo. Algunos versos se ordenan, igual que en la obra de la venezolana María Auxiliadora Álvarez, a partir del signo de puntuación, en este caso los dos puntos, que se encuentran de manera constante a lo largo del libro.

En este viaje de aprendizaje el personaje principal recuerda las clases de biología de la secundaria que impartía la maestra Olmedo con su cautivadora voz, con la que le enseñó a recolectar y clasificar las hojas a partir de sus formas y sus bordes. Y le pidió aprender a comunicarse con otros clasificadores para compartir la alegría del conocimiento.

Asumir un apellido es una de las formas más antiguas de clasificar.

A lo largo de este texto se entrelaza la vida de los animales organizados en manada, las clases de biología y el fluir del agua. El lenguaje científico se transforma hasta volverse poesía.

Expandir el corazón: brotan manantiales en difusas y posibles lenguas en químicas orgánicas e inorgánicas.

Maricela logra, en esta aventura orgánica, equiparar nuestro lenguaje con el de las células, con el de los árboles y con el de los lobos. También nos habla del idioma del imperio capitalista.

El sueño de toda célula es un libro de poesía de protesta transversal, en el cual la autora hace una crítica al problema ambiental del calentamiento global en el que estamos inmersos, al consumo irresponsable, al rechazo sistemático del equilibrio celular y de los ecosistemas por parte del hombre. Se permea su preocupación, como madre, por el planeta que estamos dejando a nuestros descendientes.

Las grandes compañías que hablan en lengua del imperio pretenden ignorar el sueño de las células y los lobos.
La lengua imperial desató una carrera por la incomunicación por la alienación.

Aborda la tala de bosques para alimentar el sistema de consumo desmedido. Deja claro que las construcciones tardan años mientras que las destrucciones llevan poco tiempo. La inconsciencia social de derribar lo que otros han cuidado y preservado, sin entender lo que significa para la comunidad ni el impacto que estas acciones tienen sobre los demás.

Cuando se trata de arrasar se olvidan los nombres.
Los derribadores no saben cómo germina una plántula

Y también es un libro sobre la esperanza que nos provee la educación. La maestra Olmedo representa el aprendizaje, el trato delicado a la naturaleza, el cuidado de nosotros mismos y de lo que nos rodea. Es la ternura que se manifiesta y que se transmite desde la infancia hasta la adolescencia. Es la necesidad de que la educación nos enseñe a convivir con las demás manifestaciones de vida. Es una invitación a maravillarse por la vida.

Clasifica las hojas por su forma, por su borde.
Dibujar hojas y árboles.
Es respirar.
Recolectar hojas y reconocer árboles es una forma hermosa de resistir: devenir sueño de células: dibujarlas y respirar.

Es una llamada a detenernos a mirar, a observar, a conocer las formas de vida para respetarlas y amarlas. Es aprender a coexistir.

El abordaje interesante de esta autora, y el hilo conductor de este texto, es su descripción de las personas como millones de células reunidas, interconectadas entre sí y conectadas a su vez con otras formas de vida.

Percibo … todas las reacciones metabólicas de los billones de células de la loba que nos echa a su lomo y nos lleva bosque arriba.
Respiramos juntos y la angustia es un animal que se echa a nuestro lado.

Se refiere a los árboles como presencias que nos acompañan en esta soledad que a veces aterra. Luego, al hablar sobre cómo el abedul y el abeto se hablan en el idioma del carbono a través de las redes de hongos diminutos y bacterias que se encuentran en sus raíces, aborda la interrelación biológica que existe entre los seres vivos de la tierra. De cómo estamos entretejidos.

Guerrero también se refiere a la maternidad a través de las células. Y en ese contexto le habla directamente a su hijo:

Te veo en tu belleza celular
Respirar contigo es una transformación que produce aliento
Células que provienen de otras células y que contienen el mismo material hereditario: tus hermosos ojos y la risa.

La autora plantea la relación familiar entre los miembros de una familia y de éstos con las plantas curativas y medicinales; cuestiona nuestra realidad como género y hace referencia a la extinción del lobo mexicano y cómo ese hecho desencadenó un desequilibrio ecológico que terminó con otras especies de plantas y animales.

Lobos e hidrocarburos ya existían
Se alteró la biósfera
Y vino la toxicidad y el desequilibrio

Denuncia la manera en la que, sin darnos cuenta, estamos presos en diferentes cárceles: los humanos en el sistema laboral de las fábricas, oficinas y vehículos de locomoción; los animales en jaulas, zoológicos o circos; los árboles en grandes plantaciones que son destruidas para alimentar el sistema de producción de las grandes empresas y en jardines botánicos. Denuncia a Monsanto, por adueñarse de la diversidad de las semillas que devienen en semilla y alimento. Y de ese sueño o fin último biológico de los microorganismos:

El sueño de las células es devenir células.

Habla sin tapujo del hambre, de los desaparecidos, de la extinción de otros animales además del lobo y también de la alegría reconstituyente que nos regalan las plantas curativas y la presencia luminosa de los árboles, de nuestra forma específica de lenguaje que usamos para vivir y para interrelacionarnos.

La profesora Olmedo es un personaje redondo que aparece a lo largo de la obra. Ella representa la educación, el aprendizaje, la madre, la cultura de vida y su guardiana.

Las células de la maestra Olmedo devienen aliento.

En uno de sus poemas, la autora hace un guiño al poema “Estoy demasiado cerca” de Wislawa Symborzka:

Aunque ahora te encuentres
En la misma ciudad
A nueve kilómetros y un metro de distancia
A veinte minutos sin tráfico
Estás más lejos que la
Secuoya que la mujer
No pudo salvar
Que los bosques que se están talando justo ahora

Más allá de un libro de poesía, El sueño de toda célula es una disertación para cuestionar el hedonismo humano, el materialismo, la metalización de la vida y el ego; para hacer una crítica consciente sobre el sistema tecnológico, monetario, opresor; para poner de manifiesto la destrucción de territorios, minerales, ríos y personas debido a la acumulación. En voz de la propia autora, los verbos del imperio consumista son acumular, competir, imponer, destruir.

Queremos encontrar una lengua de humus … rumores que hablen en cobijo y que tajan redes de respiraciones juntas. Soñar con lobos y células que sueñan en el azar y la alegría.

El miedo que se hace presente desde nuestra infancia y que se nos cuela hasta la adultez es otra de las preocupaciones de la autora. El temor de que los padres se vayan y nunca vuelvan. El que las mineras erosionen la tierra y la dejen sin recursos y a los mineros con enfisema pulmonar. Pánico de que las casas de Infonavit que se pagaron durante toda una vida terminen con los cuartos vacíos. El miedo que se alimenta de vínculos rotos. El que nos causa ver cosificada la preservación de las especies. El de las máquinas demoliendo casas, personas y bosques para producir combustible. El del pleito por explotar el silicio, los hidrocarburos. El pavor a las amplias cantidades de información y desinformación que nos agobia. La inestabilidad de los sistemas monetarios. El terror que causan las procesadoras de alimento y el maltrato animal. El recelo al darnos cuenta de que grandes empresas productoras de drogas sintéticas, que talan bosques y contaminan el ambiente, son premiadas por sus grandes ingresos económicos. El espanto de que cada vez haya más personas con hambre de acumulación y guerras para sustraerlo todo. El miedo a las limpias sociales masivas.

El libro es un retrato social, político y económico que abarca los problemas reales a los que se enfrenta la humanidad. Y en ese análisis, es a la vez una invitación a la reflexión.

Una de las partes más acogedoras de esta lectura es cuando la maestra Olmedo enferma:

Las células de la maestra Olmedo se debaten entre el sueño de devenir células
O dormir profundamente
No podemos acompañarla

Estamos frente a un libro hermoso que nos renueva el asombro. Ante una reflexión afilada e íntima sobre nuestra esencia biológica ancestral y una invitación a velar por el sueño de las células: devenir en células. ®

El sueño de toda célula (Antílope 2018) de la colección Alberca vacía y de la serie Presente obtuvo el Premio Clemencia Isaura de Poesía 2018.

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Publicado en: Éstos son nuestros papeles

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