Poemas mexicanos de Malcolm Lowry

El alcohol y el eterno ciclo de la vida y de la muerte

Antes que novelista, Lowry se consideraba poeta. Lo primero que publicó fue un poema a los diecisiete años en un periódico escolar. A pesar de que dejó un corpus poético de 300 hojas, reunido parcialmente por Lawrence Ferlinghetti en 1962, Lowry solamente vio publicados 35 poemas que no le valieron ningún tipo de reconocimiento.

Lowry ca. 1940. Fotografía anónima.

Introducción

Aún en estos tiempos Malcolm Lowry goza de una fama considerable como novelista gracias a su célebre obra, Bajo el volcán, publicada en Nueva York en 1947 por la editorial Reynal & Hitchcock, diez años antes de que Lowry muriera de alcoholismo a los 48 años.

La historia transcurre en un día de muertos de 1938 en Cuernavaca, y narra el sinfín de peripecias dantescas que le suceden al alter ego de nuestro escritor, Geoffrey Firmin, un excónsul británico alcohólico quien siempre viaja acompañado de su exesposa, Yvonne, y su hermanastro, Hugh. No es casualidad que México sea un elemento relevante en la obra de Lowry dado que la mayoría de sus escritos son de corte autobiográfico.

En 1936 tomó un buque desde San Diego que tenía como destino el puerto de Acapulco, de ahí partió junto a su esposa, Jan Gabrial, hacia Cuernavaca, donde vivió un año en el número 15 de la calle Humboldt, hasta que al final del mismo año ella lo abandonó. A partir de ese momento y hasta 1938 se dedicó a vagar por ciudades como Oaxaca y Ciudad de México, donde conoció la cómoda pero destructiva vida de los hoteles y las bebidas baratas.

Antes que novelista, él mismo se consideraba poeta, de hecho, lo primero que publicó fue un poema a los diecisiete años en el Fonnightly, un periódico escolar de Cambridge. Se sabe que a pesar de que nos dejó un corpus poético de cerca de 300 hojas, reunido parcialmente por Lawrence Ferlinghetti en 1962, bajo el legendario sello City Lights y compilado totalmente en 1988 por la Universidad de British Columbia, Lowry solamente vio publicados en vida 35 poemas que no le valieron ningún tipo de reconocimiento.

Las traducciones que presentamos aquí nos muestran la singularidad de la escritura del inglés dentro del amplio cúmulo de matices sensibles que descubrió en sus andanzas. Con la agudeza de un pintor expresionista supo retratar calles, lotes baldíos, cárceles, cantinas y hoteles de los distintos parajes mexicanos. En estos poemas encontraremos un yo lírico que presencia el reinar de la muerte mientras toma 35 mezcales en Cuautla junto a un “teniente […] con la mano ensangrentada”, el agobio de un dios spinoziano que se esparce a través de las áridas zonas de Oaxaca, las nubes que se apilan violentamente Más allá del Popocatépetl, un retrato violento de Cristo En una iglesia mexicana que podría ser cualquiera de la república, al igual que aquella Cantina donde sirven “Papagayos, Mezcal Hennessey y Cerveza”, e incluso una diatriba desesperada contra el tequila de Jalisco, un Delirio en Veracruz evocado desde un espejo en Baltimore y una visión surreal del eterno ciclo de vida y muerte del mundo, convocada desde Xochitepec.

Esta selección de Poemas mexicanos aviva ese cariño por la monstruosa pero sublime diversidad de nuestras tierras, que hoy ni siquiera los poetas oriundos de ellas se dignan a ver.

Oración por los borrachos

Dios les dé de beber a esos borrachos
quienes despiertan en la madrugada,
totalmente agotados, balbuceando
sobre el pecho de Belcebú, mientras una vez más,
espiando a través de las ventanas, 
observan cómo se avecina
el terrible puente quebrado
del amanecer.

Prayer for drunks

God give those drunkards drink who wake at dawn
Gibbering on Beelzebub’s bosom, all outworn,
As once more through the windows they espy
Looming, the dreadful Pontefract of day.

Treinta y cinco mezcales en Cuautla

Este tictac es lo más terrible—
Ese sonido del que hablo, lo oyes en los barcos y en los trenes,
lo oyes en todas partes porque es el destino.
El tictac de la muerte no es el tictac del tiempo;
la termita en el podrido zócalo del mundo—
Y esa es la muerte para ti, aunque tú bien conoces
el silencioso tictac del corazón frustrando al reloj,
ese latido omnipresente, aún más lento,
que aún no es el tictac, el tictac de la muerte,
sólo el tictac del tiempo —todavía el tictac del corazón,
cuando la alarma del cuerpo, zumbando, despierta al terror.
—En la cantina el refrigerador palpita,
mientras la estación demacrada tararea frente a la calle.
¿Qué se puede decir con justicia, de aquel teniente obvio,
con la mano ensangrentada, que sostiene un cigarro detrás de él,
sino que obstruye un cuadro de la luz del sol rota,
donde pedazos de la libertad fluyen contra la ventisca
y el rayo rasguña palas azules contra el carbón?
El trueno azota las montañas góticas;
¿Pero por qué tienes que oír, oír
y no conocer realmente esta tormenta
viéndola sólo por debajo de la puerta,
visible en sinécdoques de llantas
y agua café llenando los canales?
¿En ondas que como garras
desgarran la espalda del agua?
Las llantas aplastan una estela bajo la persiana.
El teniente se mueve, pero la puerta se tambalea…
—¿Qué pasa con toda la vida que sucede afuera,
que no ves, que ignoras y excluyes
por plantarte en un bar desolado?…
No es necesario que hables, conserva tu último error;
Tal vez la muerte vive en tu interior, no dejes que escape.
¿Acaso ella se llevó al teniente al cuarto de atrás?
Tal vez te lo digan las escupideras volteadas, tal vez los vasos.
La chica las rellena una vez más, sirve un vaso de muerte,
y sí, esa misma muerte está en ella, y también está en mí.
En la imagen del calendario puesto hacia el futuro,
dos venados luchan a muerte, mientras el hombre,
el tictac de la muerte, no el tictac del tiempo,
oyendo empuja su canoa hacia la luna,
elevándose para traernos la locura justo a tiempo.

Nota del autor: Soma se identificaba místicamente con la luna, que controla la vegetación cuya copa se llena y vacía, cada vez que crece y mengua.

Thirty–five mescals in Cuautla

This ticking is most terrible of all —
You hear the sound I mean on ships and trains.
You hear it everywhere, for it is doom;
the tick of real death, not the tick of time;
the termite at the rotten wainscot of the world —
And it is death to you, though well you know
The heart’s silent tick foiling against the clock,
Its beat ubiquitous and still more slow:
But still not the tick, the tick of real death,
Only the tick of time — still only the heart’s chime
When body’s alarm wakes whirring to terror.

In the cantina throbs the refrigerator,
While against the street the gaunt station hums.
What can you say fairly of a broad lieutenant,
With bloody hand behind him, a cigarro in it,
But that he blocks a square of broken sunlight
Where scraps of freedom stream against the gale
And lightning scrapes blue shovels against coal?
The thunder batters the Gothic mountains;
But why must you hear, hear and not know this storm.
Seeing it only under the door,
Visible in synecdoches of wheels
And khaki water sousing down the gutter?
In ripples like claws tearing the water back?
The wheels smash a wake under the jalousie.
The lieutenant moves, but the door swings to…
What of all this life outside, unseen by you,
Passed by, escaped from, or excluded
By a posture in a desolate bar?…
No need to speak, conserve a last mistake;
Perhaps real deaths inside, don’t let it loose.
The lieutenant carried it into the back room?
The upturned spittoons may mean it, so may the glass.
The girl refills it, pours a glass of death,
And if that deaths in her it’s here in me.
On the pictured calendar, set to the future,
The two reindeer battle to death, while man,
The tick of real death, not the tick of time,
Hearing, thrusts his canoe into a moon,
Risen to bring us madness none too soon.

* Author’s note: Soma was mystically identified with the moon, who controls vegetation, and whose cup is ever filling and emptying, as he waxes and wanes.

La muerte de un oaxaqueño

Tan grande es la desesperación de dios,
que en la llanura de los nopales salvajes
lo oí llorar ahí,

Tan grande es la desesperación de dios,
que aventurándose ahí
donde el peón fue asesinado,

que en el aire contaminado,
entre la lluvia y el mediodía
lo oí llorar ahí,

y sentí su angustia desgarrándose
para refugiarse en mi cerebro,
tan grande es la desesperación de dios,

que al encontrar
una pequeña y vana guarida,
lo oí llorar ahí,

Tan grande es la desesperación de dios,
Oh, tan grande como todas nuestras partes,
como los desiertos de la nueva España,
dónde lo oí llorar ahí…

Death of a Oaxaquenian

So huge is God’s despair
In the Wild cactus plain
I heard Him weeping there

That I might venture where
The peon had been slain
So huge is God’s despair

On the polluted air
Twixt noonday and the rain
I heard Him weeping there

And felt His anguish tear
For refuge in my brain
So huge is God’s despair

That it could find a lair
In one so small and vain
I heard Him weeping there

Oh vaster than our share
Than deserts of New Spain
So huge is God’s despair
I heard Him weeping there…

El trueno más allá del Popocatépetl

Negras nubes apiladas,
se aglomeran contra el viento
más allá del Popocatépetl;
Así violento, frente al metal hinchado,
el viento de la razón sujeta al corazón,
hasta que la locura lo sobrepasa, rompiendo la mente…
Vagando sin razón, vean al pétalo de la mente
arrancado del buen árbol, mas ¿dónde caerá, sino en la oscuridad final?
¿Acaso no tomarán las armas para defender al viento,
Ustedes, profetas de la desesperación
y del usufructo aprobado por los hombres?
La razón permanece, aunque la mente la abandone
y los blancos pájaros vuelen contra el trueno,
más alto de lo que nunca voló nuestro corazón,
ahí, donde Chejov dijo que se encontraba la paz
y el retumba trueno.

Thunder beyond Popocatépetl

Black thunderclouds mass up against the wind,
High–piled beyond Popocatepetl;
So with force, against whose swollen metal
The wind of reason has the heart pinned
Till overbulged by madness, splitting mind…
Or, drifting without reason, see mind’s petal
Torn from a good tree, but where shall it setde
But in the last darkness and at the end?
Who take no arms as the good wind’s defender
You psalmists of despair, of man’s approved lease,
Reason remains although your mind forsakes
It; and white birds higher fly against the thunder
Than ever flew yours, where Chekhov said was peace,
When the heart changes and the thunder breaks.

En una iglesia mexicana

Cristo apuñalado por un hacha, en una iglesia encorvada—
¿Cómo habríamos de rezarte todo empapado en sangre,
y más muerto que la madera descuartizada?
Y, sin embargo, debemos rezarte, pues la oración
es la única búsqueda que nace desde nuestra ira, sólo para suplicarte.
Aquí se arrodillaron dos criaturas que creían en el bien.
Aquí estaban dos enamorados que creían en dios,
y en ti también, aunque mutilado por el toque de la vida,
como el arte afligido de estos hombres grises.
—Oh charlatán de la paz, del fuego y de las balas
asesinado por el hombre y devastado en tú humanidad,
vicario misericordioso hasta setenta veces siete; imagen,
te deseamos el mal, pero que vivas en la mente
y por la mente misma, y que la compasión jamás nos deje.

In a Mexican church

Christ, slashed with an axe, in the humped church —
How shall we pray to you all pied with blood,
Yet deader by far than the hacked wood?
But pray we must since prayer is all our search
Who come in anger only to beseech.
Here kneel two creatures who believe in good,
Here stood two lovers, they believed in God,
And in thee, too, though maimed at life’s touch
As by the doleful art of these dull men.
— Oh, ravaged by man but murdered in mankind.
Of peace a prater, yet of fire and shot
Vicarious exculpator to seventy times seven;
Image, we wish thee ill; yet alive in mind
That mind itself may live, and compassion forsake us not.

El más nauseabundo de los tragos…

El más nauseabundo de todos los tragos. ¿Cuál es tu hechizo?
Eres barato, eres la puta de las pócimas; eres empalagoso;
eres el camino al infierno; eres una devastación insaciable.
¡Eres la peor de las libaciones!

Tequila de Jalisco, de maguey —(¡Imagen de un hombre torturado,
tirando sus engangrenadas manos al sol sobre la crepitante arena del desierto!)
¿Cómo es precisamente, que te llamamos nuestro amigo,
cuando tu salada broma consiste en calmar nuestros nervios,
y luego hacer que irrumpa el mal a través de nuestras casas
¡Chingadamadre! En cuanto a las bromas, tal vez esa sea una buena broma
para convertir al hombre, primero en un dios, luego en un demonio,
para que después olvide a los que ama y a los que se van.

Bajo tu ácido hechizo, queriéndote sólo a ti,
amándote sólo a ti, esperamos solamente nuestro bálsamo
para el siguiente descenso del corazón hacia su falsa calma.
—¡Ojalá fueras sólo amigo, y no amante también!

Most nauseous of all drinks

Most nauseous of all drinks, what is your spell?
You are cheap, you are the whore of potions;
You are impalatable, you are the way to hell;
You are insatiable of ravagement,
you Are the worst of libations!

Tequila of Jalisco, of maguey, —(image of man Tortured,
and tossing gangrened hands in the sun,
Half–buried in the crepitant desert sand!);
How is it, precisely, we call you our friend,
When your salty jest is to calm our nerves
And then to storm what passes for our homes?
Chingarn! As jests go perhaps this is a good jest
To make a God of man first, then a fiend,
So that he forgets even those he loves,
And whither he comes.

Under your acid spell, quite wanting only you,
Loving only you, we wait only our balm
For the heart’s next recession to its false calm.
But would you were only friend, not mistress too!

Delirio en Veracruz

¿A dónde se fue la ternura?
Le preguntó al espejo del cuarto 216
en el Hotel de Baltimore.
¡Ay! ¿Será que su reflejo
también puede apoyarse sobre el cristal,
preguntándose hacia dónde he ido, hacia qué horror?
¿Acaso es ella, esa que me observa
detrás su frágil barrera inclinada?
La ternura siempre estuvo aquí,
en este dormitorio, en este lugar
con su forma visible y sus gritos escuchados por ti.
¿Cual es el error aquí? ¿Soy yo esa imagen bifurcada?
¿Éste es el fantasma de amor que me refleja?
Ahora con un fondo de tequila,
colillas, cuellos sucios y bicarbonato de sodio,
en una página escribió a los muertos
¿Teléfono descolgado?…
Furioso rompió todos los vidrios
de la habitación. (Factura: 50 USD)

Delirium in Veracruz

Where has tenderness gone, he asked the mirror
Of the Baltimore Hotel, cuarto 216. Alas,
Can its reflection lean against the glass
Too, wondering where I have gone, into what horror?
Is that it staring at me now with terror
Behind your frail tilted barrier? Tenderness
Was here, in this very bedroom, in this
Place, its form seen, cries heard, by you. What error
Is here? Am I that rashed image?
Is this the ghost of the love you reflected?
Now with a background of tequila, stubs, dirty collars,
Sodium perborate, and a scrawled page
To the dead, telephone off the hook? In rage
He smashed all the glass in the room. (Bill: $50.)

En la cantina

¿Cómo empezó todo esto, y por qué estoy aquí,
en este arco de un bar con su cuarteada pintura marrón?
Papagayos,1 Mezcal, Hennessy, Cerveza,
dos escupideras babosas, sin ninguna compañía más que el miedo:
Miedo a la luz, a la primavera, a las quejas de los pájaros,
a los autobuses que vuelan a lugares lejanos,
a los estudiantes siempre andando a las carreras
y a las chicas saltando a la cuerda con el viento en sus caras;
sin ninguna compañía, ninguna compañía más que el miedo:
Miedo a la fuente que sopla, a todas las flores
que saben que el sol es mi enemigo,
¿y a estas… horas… muertas…?

In the cantina

How did all this begin , and why am I here
at this arc of bar with its cracked brown paint?
Papegaai, Mezcal, Hennessey, Cerveza,
two slimed spittoons, no company but fear:
Fear of light, of the spring, of the complaint
of birds, and buses flying to far places,
and the students going to the races,
of girls skipping with the wind in their faces;
But no company, no company but fear:
fear of the blowing fountain, and all flowers
that know the sun are my enemies,
these, dead, hours?

En la cárcel de Oaxaca

He conocido una ciudad de noche espantosa,
más espantosa que la que conoció Kipling,
o Thomson…2
Ésta es la noche en que la última semilla de esperanza
vuela de la mente evanescente del nieto del invierno.
En el calabozo, tiembla un niño alcohólico,
un asesino lo consuela, pues la compasión también se encuentra aquí;
Los ruidos de la noche son gritos de auxilio,
¡Desde una ciudad y un jardín que expulsan
a los destructores!

La sombra del policía se balancea contra el muro,
la sombra de la linterna es oscuridad contra el muro;
Y en la orilla de la catedral lentamente se sacude una cruz
—un poste y sus cables se mueven con el viento—

Y yo crucificado entre dos continentes.
Pero ningún mensaje gime para mí aquí, oh manifestaciones,
para mí aquí —(donde curan la sífilis con pomada Sloan’s,3
y la gonorrea, con otra dosis.)

In the Oaxaca jail

I have known a city of dreadful night,
Dreadfuller far than Kipling knew, or Thomson…
This is the night when hope’s last seed is flown
From the evanescent mind of winter’s grandson.

In the dungeon shivers the alcoholic child,
Comforted by the murderer, since compassion is here too;
The noises of the night are cries for help
From the town and from the garden which evicts those who destroy!

The policemans shadow swings against the wall,
The lantern’s shadow is darkness against the wall;
And on the cathedral’s coast slowly sways the cross’
— Wires and the tall pole moving in the wind —

And I crucified between two continents.
But no message whines through for me here, oh multitudinous,
To me here — (where they cure syphilis with Sloans liniment,
And clap, with another dose.)

Xochitepec

Esos animales que nos persiguen en sueños,
son devorados por el amanecer ¿Pero que hay de aquellos
que nos cazan, que nos acechan en vida, deslizándose sobre ella,
panza abajo, espiando nuestros esquemas de construcción,
con formas de delirio,
símbolos heráldicos de muerte, y sombras amenazantes?
—Justo antes de abandonar Tlalpan
nuestros gatos yacían temblorosos bajo el maguey;
un significado se había escabullido, y ahora moría con ellos.
Un muchacho los había lanzado medio tiesos por un barranco,
por el que ahora entramos, cuyo nombre es el infierno.

Pero aun así nuestra última noche tuvo su animal,
un cachorro rizado el rizo en un cabaret obsceno,
ensuciando todo el suelo, y aferrándose al horror
de nuestra última noche: mientras el último día,
cuando me inclinaba congelado por el mezcal,
arrastró a dos pataleantes ciervos a través de un hotel,
y lo degolló detrás de la puerta del bar…
El volcán se oscureció de pronto,
y los truenos envolvieron las haciendas.
En esa oscuridad pensé en el acto de procrear de los hombres,
alados y jorobados, arrodillados, sentados,
de pie y con las piernas muy abiertas,
millones de trillones de billones de hombres gimiendo,
y la mano de una mujer eterna moviéndose violentamente a un lado.
Vi su sexo ahora roto, congelado en una roca gigantesca…
y pensé que aquellos gritos podrían ser
los gemidos de los moribundos
o los gemidos del amor—

Xochitepec

Those animals that follow us in dream
Are swallowed by the dawn, but what of those
Which hunt us, snuff, stalk us out in life, close
In upon it, belly–down, haunt our scheme
Of building, with shapes of delirium,
Symbols of death, heraldic, and shadows,
Glowering? — Just before we left Tlalpam4
Our cats lay quivering under the maguey;
A meaning had slunk, and now died, with them.
The boy slung them half stiff down the ravine,
Which now we entered, and whose name is hell.
But still our last night had its animal:
The puppy, in the cabaret, obscene,
Looping–the-loop and soiling all the floor,
And fastening itself to that horror
Of our last night: while the very last day
As I sat bowed, frozen over mescal,
They dragged two kicking fawns through the hotel
And slit their throats, behind the barroom door…
The volcano is dark, and suddenly thunder Engulfs the haciendas.
In this darkness, I think of men in the act of procreating,
Winged, stooping, kneeling, sitting down, standing up, sprawling,
Millions of trillions of billions of men moaning,
And the hand of the eternal woman flung aside.
I see their organ frozen into a gigantic rock,
Shattered now…
And the cries which might be the groans of the dying
Or the groans of love — ®

Notas

1 El papagayo es una bebida que suele prepararse con anís, menta y agua o agua mineral.
2 Cuando menciona a Rudyard Kipling y a James Thomson, hace referencia a sus obras The city of dreadful night (ambas llevan el mismo nombre).
3 La pomada de Sloan’s es un bálsamo que sirve para golpes y raspaduras.
4 En cuanto al término Tlalpam, desde 1887 existió un error de redacción cuando se hacía referencia a Tlalpan, el cual se resolvió hasta 1950.

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Publicado en: Poesía

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