Benji Cárdenas: “Ellos hacen música y yo video”

“Trato de no seguir las tendencias”

“Benji” Cárdenas es uno de los artistas visuales de Monterrey que está dando de qué hablar. Con su estilo psicodélico y depresivo ha venido haciendo videos musicales para diferentes bandas de la escena musical del país.

«Benji» Cárdenas.

Del punk rock al arte visual

De niño se divertía pasando a VHS cosas que transmitían en la televisión. Cuando entró a la adolescencia y el punk rock californiano hizo que se convirtiera en un clon regiomontano de Billie Joe Armstrong (líder y guitarrista de Green Day), se desvelaba grabando videos musicales que pasaban en MTV: “Another chance” de Roger Sanchez, “Ruby Soho” de Rancid, “Lady” de Modjo, “Music sounds with better with you” de Stardust, y sus favoritos, los dirigidos por Spike Jonze.

“En esa etapa de mi vida también veía Making the video, otro programa de MTV en el que mostraban cómo se hacían los videos musicales. En ese momento creo que fue cuando comenzó a llamarme la atención el arte de darle una interpretación visual a las canciones”, dice Benji.

Antes de tomar una cámara y editar videos era el guitarrista de un sinfín de bandas que sonaban a NOFX, Bad Religion y toda esa oleada de grupos que volvieron melódico al punk rock en los años noventa y principios del 2000. Su etapa como artista visual siempre ha ido de la mano con la música. También otra de sus pasiones y de sus influencias es el cine. Entre su colección de filmes tiene trabajos dirigidos por Hollis Frampton y Stan Brakhage.

“El cine me empezó a interesar cuando vi Vírgenes suicidas de Sofia Coppola”, dice Benji. “Jamás había visto cine serio y me sorprendí mucho. Nunca había sentido cosas al ver una película”.

Después trabajó en Videodromo Monterrey, un cineclub donde no sólo conoció infinidad de películas y directores, sino que pudo relacionarse con personas que, como él, aman el séptimo arte.

De la misma manera en que se interesó en el mundo del cine, fue como lo hizo con el punk rock, cuando compraba el CD de algún grupo y tomaba en cuenta el sello que lo editaba; así solía descubrir a más bandas.

“Primero conocí a Ray, dueño de Videodromo. Él me influenció mucho para ver películas y es como mi hermano mayor”, dice Benji. “También trabajé con James, quien hacía crítica de cine en el fanzine Criticismo, junto con Gabriel Nuncio, que hizo la película Cumbres y ha actuado en series de Netflix como La casa de las flores y en la de Luis Miguel. Igual pude convivir con el director Alexandro Aldrete, que dirigió Mañana psicotrópica y Andrea José, que toca en Era de Oro y hace videos musicales”.

De la misma manera en que se interesó en el mundo del cine, fue como lo hizo con el punk rock, cuando compraba el CD de algún grupo y tomaba en cuenta el sello que lo editaba; así solía descubrir a más bandas. Entonces al ver películas, tomaba en cuenta al director y se adentraba en su filmografía.

“De hecho, creo que he pasado más años viendo cine que alguien que estudia la carrera”, dice Benji.

Dice esto por no haber pasado por la facultad de artes visuales, considerase alguien antiescuela y porque lleva el espíritu hazlo tú mismo del punk rock a sus videos musicales.

Esto no es arte, es estilo

Cuando estuvo tocando en 1986 Benji conoció a Alexander (vocalista) y Sanate (bajista), que son dueños de La Infantería, una productora de videos institucionales para empresas. Les dijo que quería aprender a hacer videos, sin nunca antes haber tenido entre sus manos una cámara y tampoco saber de programas para editar videos. Sus compañeros de banda en aquel momento, con quienes hizo una gira junto a las eminencias del punk rock californiano, Lagwagon, le dieron la oportunidad de entrar a La Infantería como practicante, enrollando cables y acomodando luces.

“Hacía lo más esencial, hasta que en una ocasión me pusieron enfrente de una computadora para que aprendiera a editar”, recuerda Benji. “No entendía nada y se me hacía súper difícil”.

Algo raro e inesperado es que trabajó para 4S Real State, una empresa de departamentos de lujo de Carlos Muñoz, un influencer que se ha hecho “fama” por “enseñarle” a la gente “cómo hacerse millonaria”. Recuerda que a ese “gurú” que usa horribles sacos y que tiene una prominente barba le hizo sus primeros videos, antes de que su público sectario comenzara a llamarlo “Master” y se hiciera viral en internet por sus excentricidades.

“De un momento a otro ese güey empezó a querer fama y decidió convertirse en influencer”, dice Benji. “Su referencia era Gary Vee, un motivador gringo que mamaba un chingo. Quería hacer algo así, pero en versión mexa. Entonces, Alexander y Sanate, los batos de La Infantería, me pasaron ese jale para que practicara y pudiera editar mejor”.

Haciéndole videos a quien muchos consideran un estafador le perdió el miedo a la cámara y los programas para editar. Así, poco a poco comenzó a enfocarse en los videos musicales, donde sí pudo hacer algo más artístico.

“Me di cuenta de que hacer comerciales sólo requiere de mucho estilo”, dice Benji. “Eso fue lo que traté de hacer con Muñoz, basándome en las tendencias de diseño. Aunque no suene nada creíble, ese güey me dejaba hacer lo que quisiera en sus videos. Experimenté con un montón de cosas y pude tomar más confianza”.

Por lo mismo, tuvo que adentrarse en ese tipo de videos que terminaron siendo algo benéfico para su futuro. En una ocasión, aún como parte de La Infantería, tuvo que editar un capítulo de la serie documental Becoming champions, que trata de los ganadores de los mundiales de futbol. Le tocó la selección francesa de 1998.

“No había guión y únicamente nos dieron un montón de entrevistas. También sólo podíamos usar dos minutos de los videos oficiales de la FIFA. Con esas cosas debíamos armar esa parte de la serie documental”, cuenta Benji. “No tenía nada de experiencia, pero creo que algo que me ayudó es el background que traía de escribir, como lo hacía en el fanzine que edité hace unos años, Punkroutine. Por algunos viejos relatos que solía hacer, más o menos ya sabía cómo narrar una historia. Cuando lo terminé y vi mi crédito en Netflix fue algo muy chido para mí”.

Colaborar haciendo videos musicales

Un día les propuso a sus amigos Lost Navaja hacerles un video musical, pero esa banda de garage rock ya tenía pactado uno con otro artista visual. Sin embargo, un día antes de la grabación les canceló. Así es como se le dio su primera oportunidad de darle una interpretación visual a una canción llamada “Everest”.

“Lo único que sabía es que querían grabar el video en La Huasteca, un parque ecológico ubicado en Santa Catarina, Nuevo León”, recuerda Benji. “Lo que hice fue que toda la noche me la pasé viendo el trailer de Gerry, una película de Gus Van Sant. Con eso me inspiré. De hecho, Alexander y Sanate de La Infantería me prestaron una cámara y un estabilizador. Fue todo lo que usé y creo que salió un video muy chido”.

Para haber sido el primer video musical que dirigió, sus jefes de trabajo y antiguos compañeros de banda se sorprendieron con el resultado. Se soltó, tomó confianza en sí mismo e hizo tres videos más con Lost Navaja: “Atado a ti”, “Dopamina” y “Viviana”. En ellos experimentó sin la necesidad de crear algo para venderlo, como en su momento lo hizo editando el “contenido” de Carlos Muñoz.

“A partir de ahí empecé a colaborar con otras bandas”, dice Benji. “Hice el video ‘Fin de la era’ de Pura Crema. También con Big Spin el de su canción ‘Bottomless’. Y ‘Volver’ y ‘Bebiendo y Conduciendo’ de Catedrales”.

A la par de todo eso empezó a dirigir una serie de sesiones en vivo llamada Ruido vecino, producidas por Rigel Lazo.

“Baso todo lo que hago en lo que estuve viendo desde que era morro. Sólo trato de imitar lo que me gusta. Sin embargo, con cada banda que colaboró trato de darle un estilo propio”.

Actualmente, porque lo que hace Benji se está pasando de boca en boca, ha comenzado a colaborar con gente joven que está haciendo arte de su época: The Bad Tongues, Lucid Den, Del Bloque y Lil Benjas, quien es una de las promesas del trap mexicano.

“Comencé proponiéndoles cosas a las bandas de mis amigos, pero ahora han estado buscándome a mí para hacer un jale desde cero. Es algo chido, porque mi idea es no repetir cosas que ya haya hecho. Me gusta adaptarme al estilo de los artistas con quienes colaboro. Soy muy clavado en lo que hago y no trato de seguir una tendencia como lo hacen algunas productoras. Por eso no me gusta verlo como un servicio cuando me contactan, sino que me gusta llamarles colaboraciones artísticas. Ellos hacen música y yo video”. ®

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Publicado en: Medios, Música

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