Escapar a la memoria

Entre los rotos, de Alaíde Ventura

¿Por qué alguien tomaría una fotografía de dos personas que se miran con odio? En ese contexto encontramos su novela Entre los rotos, que aborda temas como la memoria, los sentimientos y la violencia familiar.

La normalidad es esta memoria hecha de fragmentos irreparables.
—Alaíde Ventura

Alaíde Ventura. Foto Noticias 22 Digital.

A los siete años aparezco en una fotografía en la sala de mi casa. Llevo puesta una falda gris y una chamarra deportiva. Cabello a la altura de las mejillas y flequillo. La versión femenina de Lord Farquaad, incluso llevo un sombrerito. Mi madre y mi padre siempre han discutido sobre por qué él se empeñaba en tomar las fotos cuando yo elegía los peores outfits. Sostengo un micrófono que está conectado a una grabadora de juguete. Es navidad, hay un pino artificial color plata decorado con caramelos y esferas rojas a mi lado. Seguramente también elegí ese horrible pino de escarcha. A mi lado derecho hay una bicicleta y sobre el asiento una muñeca que me regaló mi padrino, antes de que él y mi padre dejaran de hablarse.

“¿Por qué guarda alguien las fotos?” ¿Por qué guardamos imágenes de personas que nos dejan o dejamos atrás?, ¿para qué conservar un álbum con los fragmentos de un pasado que a veces tratamos de olvidar? Para la escritora veracruzana Alaíde Ventura la pregunta cambia: ¿Por qué alguien tomaría una fotografía de dos personas que se miran con odio? En ese contexto encontramos su novela Entre los rotos (Premio Mauricio Achar Literatura Random House, 2019), que aborda temas como la memoria, los sentimientos y la violencia familiar.

“Una joven encuentra la colección de fotos de su hermano menor. No entiende por qué Julián decidió conservar esas imágenes. No retratan momentos particularmente alegres, por el contrario, casi todas pueden verse como la antesala de una catástrofe doméstica.”

Por medio de fotografías Ventura nos deja ver las secuelas de un desastre continuo, la construcción minuciosa de las ruinas que son ella, una joven llena de una culpa primigenia que no la suelta desde la infancia; su hermano, un muchachito flaco y chaparro que un día decide dejar de hablar, y su padre, el villano imprevisible y violento, culpable de la destrucción de su familia. Un linaje que se rompe a causa de la violencia, y “lo roto se puede volver a romper mil veces”.

Entre los rotos es la historia de una familia construida a través de su álbum familiar, o el intento de reconstruirlo. Un rompecabezas hecho de memorias y recuerdos que apela a un mundo visual y sensorial donde lo constante es el registro de la mirada de la autora. También son protagonistas la madre de mirada esquiva, la abuela desenfadada y arrebatadora, un gato mostacho, las secuelas de una infancia devastadora y el silencio, “capaz de contaminarlo todo con su propia forma de violencia.”

Leí en otro libro que un escritor es el que distribuye silencios y vacíos. Alaíde Ventura lo hace. Se apropia de los silencios y del lenguaje. Crea un mundo propio de definiciones para su voz narrativa. A lo largo de los breves episodios del libro encontramos definiciones de palabras, invenciones del lenguaje. “Casa: proyecto, dirección, mapa. Ser el hogar de alguien y al mismo tiempo su habitante. Papá: a quién le debo mi obsesión por el lenguaje, porque me enseñó a odiarlo y por eso llevo toda la vida tratando de domarlo.”

También hay una definición para el propio Julián, quien decide sumergirse en un silencio avasallador. Un fantasma silencioso. Pero“no hablar es hablar”. Aunque no todos aprendemos a leer silencios. “Es la cosa con los silencios: los demás los rellenamos como mejor podemos.”

Bien describe la editorial a esta novela: “Una prosa impecable tan emotiva como precisa, Entre los rotos nos recuerda que somos nuestra memoria y ésta es un caleidoscopio, que tiene mucho más roto que colorido”. ®

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Publicado en: Éstos son nuestros papeles

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