Hamas no es izquierda

Reflexiones y críticas sobre problemas internacionales

La guerra Israel–Hamas no es la derecha contra la izquierda. No lo es porque Israel como país o sociedad no es un monolito derechista porque Hamas no es izquierda y no ataca a Israel porque los israelíes sean de derecha, sino porque son israelíes.

En la frontera de Israel y Gaza. Fotografía del Instituto de Democracia y Derechos Humanos (Idehpucp) de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Todo razonamiento justo ofende.
—Stendhal

Si no llamas terrorista al grupo terrorista Hamas o ni siquiera lo mencionas, aunque no quieras, das a entender que lo confundes con todos los palestinos o que eso que defiendes no es sino Hamas. Sea por un camino o por el otro, se llega al error. Si eres de izquierda hay tres opciones sobre la guerra en curso: eres de una izquierda antisemita (la derecha patanesca sugiere que toda la izquierda lo es, pero no es así), una izquierda anti–Israel confundida sobre lo igualitario en Israel y en Hamas, o una izquierda crítica que no hace defensas absolutas ni equiparaciones simplistas, que se preocupa por los civiles inocentes y no defiende a Hamas. Porque Hamas no es de izquierda.

No: Hamas no es una organización de izquierda. De ningún tipo de izquierda verdadera.

Izquierda y derecha existen, siguen existiendo, siguen importando (quienes dicen lo contrario suelen ser derechistas pseudocientíficos), pero no todo lo que existe en la sociedad es una pelea izquierda–derecha, no todo puede ser explicado recurriendo a esas palabras enfrentadas. La guerra Israel–Hamas no es la derecha contra la izquierda. No lo es, para empezar, porque Israel como país o sociedad no es un monolito derechista, pero principalmente porque Hamas no es izquierda: Hamas no ataca a Israel porque sean de derecha los israelíes sino porque son israelíes. Israelíes: ciudadanos de un Estado que Hamas no quiere que exista.

Hamas no ataca a Israel porque sea una economía capitalista sino por odio a los judíos. Van contra todos los judíos y los ciudadanos israelíes, por serlo, no sólo contra “los Rothschild”, para decirlo eufemísticamente.

Durante toda la historia de Israel, desde su fundación hasta hoy, han existido partidos de izquierda, individuos de izquierda, gobiernos de izquierda, a favor y en contra de las guerras con Estados árabes y grupos que albergan terroristas.

Hamas no ataca a Israel porque Hamas sea de izquierda sino porque es religiosamente antisemita.

Hamas no ataca a Israel para acabar con la desigualdad y la pobreza —nacionales o internacionales— sino para acabar con el Estado de Israel. No podrá —como tampoco podrá ese Estado acabar con Hamas.

Y hay que aprenderlo o recordarlo: durante toda la historia de Israel, desde su fundación hasta hoy, han existido partidos de izquierda, individuos de izquierda, gobiernos de izquierda, a favor y en contra de las guerras con Estados árabes y grupos que albergan terroristas. Toqué aquí el caso de Golda Meir —y, hace muchas semanas ya, negué a esta guerra el carácter de izquierda contra derecha.

El gobierno de Hamas no es democrático, fue oportunista electoral. La élite de Hamas tiene relación con países autoritarios y además capitalistas, como Rusia (Putin es uno de los epítomes del capitalismo oligárquico). Y no es una élite igualitaria: vive muy desigualmente respecto de la mayoría palestina. Este hecho, por cierto, es usado por los defensores de Israel que hablan de destruir a Hamas y de que es posible lograrlo por medio de esta guerra, con lo que caen en contradicción: que el liderazgo máximo viva en Qatar significa que con la guerra en Gaza no se puede destruir totalmente a Hamas. Así de sencillo. ¿O piensan llevar la guerra a Qatar y toda la región? Israel ganará la guerra física —no la de opinión pública—, Hamas no habrá muerto por completo y el terrorismo resurgirá. Cualquiera que no se haya fanatizado puede ver que hoy mismo se están formando muchos de los terroristas de mañana.

Hamas, decíamos, no representa ningún progreso. Ni progreso político, ni intrareligioso, ni socioeconómico.

No en realidad. Hamas quiere e intenta destruir a Israel y gobernar religiosamente donde pueda. Ése es su gran fin conjunto. A los jóvenes —y sólo hombres— les ofrecen decenas de mujeres vírgenes en el paraíso de Alá a cambio de sacrificio antisemita…

Si no quieres ni intentas un cambio socioeconómico igualitario relevante dentro, contra o hacia fuera del capitalismo, no eres de izquierda. Controlar y mejorar relevantemente el capitalismo, socializarlo o proponerse destruirlo es lo que hace a los tipos de izquierda; hay izquierdas “capitalistas” y anticapitalistas. Hamas no quiere ni intenta nada de eso. No son sus fines. No en realidad. Hamas quiere e intenta destruir a Israel y gobernar religiosamente donde pueda. Ése es su gran fin conjunto. A los jóvenes —y sólo hombres— les ofrecen decenas de mujeres vírgenes en el paraíso de Alá a cambio de sacrificio antisemita, no les ofrecen genuinamente calidad de vida terrenal, y no les darían esta vida si los líderes de Hamas fueran más poderosos. ¿Eso es izquierda? No. ¿Por qué ofrecen eso? Por lo que Hamas no es y por lo que sí es:

Una mezcla explosiva —figurada y literalmente— de religión y nacionalismo. Una mezcla antimoderna, antisecular, antisocial a final de cuentas, para que gobiernen todo quienes controlen los prejuicios religiosos y raciales. Una mezcla, para mí, repugnante, reprobable y reprensible. Hamas es una actualización paradójica de una parte oriental de la Edad Media. Su proyecto no puede prescindir de un Estado totalmente religioso —o de una religión de Estado y un Estado que gobierna todo a partir de la religión—, y eso es algo que la izquierda no puede aceptar, o que los izquierdistas no pueden aceptar sin contradicción. La izquierda pasa por el Estado laico liberal occidental o el Estado laico ateo soviético.

Por cierto, el oscurantismo de Hamas es lo que hace creer a algunos que se trata de una guerra en defensa de Israel pero también de “Occidente”/La Ilustración/el liberalismo/etcétera. No lo es. Para que lo fuera se necesitaría que el actual gobierno de Israel y Benjamin Netanyahu fueran lo que no son. Se engaña a sí mismo quien crea que Netanyahu no es clave o que es irrelevante quiénes gobiernan. Un grupo de políticos ultraderechistas no puede ser la vanguardia liberal e Ilustrada, no es posible. La necedad dice “¡pero si están luchando contra Hamas!”, pero eso no basta ni necesariamente los hace Ilustrados. No lo son. Stalin no se volvió ni humanista ni sionista por hacer la guerra a Hitler… Tampoco era Ilustrado, era un hijo de puta, y no dejó de serlo por ir momentáneamente contra otro como Hitler. Esos gobernantes, que no son idénticos a Hitler o Stalin, defienden a Israel tras el ataque de su enemigo, no están defendiendo otra cosa, excepto en la propaganda que algunos les arriman; van contra Hamas y a favor de Israel, no a favor de un proyecto inconcluso (Jürgen Habermas) como el de la Ilustración occidental que rechazaron como gobierno antes de la guerra. A eso que sólo hacen, la defensa de su país, tienen derecho —no al exceso al defenderlo.

Hamas no se convierte necesaria ni automáticamente en izquierda por estar contingentemente enfrentando a un gobierno de derecha como el de Netanyahu.

Conecto y reitero ese punto: así como se necesitaría/hace falta que Hamas sea izquierda para que esta guerra fuera izquierda contra derecha, se necesitaría/hace falta que el gobierno de Netanyahu sea liberal e ilustrado para que fuera una guerra de Occidente así entendido contra el oscurantismo religioso medieval. Para una cosa no basta que Netanyahu sea de derecha, para la otra no basta que Hamas lo sea. Hamas quiere producir orden y que ese orden sea su religión. Hamas no se convierte necesaria ni automáticamente en izquierda por estar contingentemente enfrentando a un gobierno de derecha como el de Netanyahu. Insisto, e insisto en que no debe olvidarse, gobiernos no sólo israelíes sino socialistas y democráticos han estado en guerra con gobiernos árabes no democráticos en ningún sentido y también han enfrentado a grupos como Hamas. Por último, el gobierno de Israel que encabeza la respuesta militar no se convierte necesaria ni automáticamente en La Ilustración por estar contra Hamas. No sean simplistas.

¿Qué hay sobre la cuestión de la lucha para descolonizar? Hay, además de ignorancia histórica, mucha retórica académica en los textos sobre colonialidad, colonialismo y descolonización, a favor y en contra, aunque también argumentos. Lo de Enrique Dussel sólo es un tipo de decolonialismo, y uno filosófico. Pero lógicamente y empíricamente es un error identificar izquierda y descolonización, sin más. No sólo porque puede haber especies de colonialismo desde la izquierda —pienso en la relación entre la URSS y Hungría, por ejemplo— sino porque puede haber descolonización —y el famoso nation building— de derechas. También por eso puede haber izquierda autoritaria y democrática: el cambio igualitario en lo socioeconómico sin democracia en lo político o con ella; la falta de democracia puede incluir el colonialismo político y la colonización.

Si suponemos que “los cristeros” dijeran que su región de Jalisco y Colima es una sociedad absolutamente diferente y superior en la que la religión es y debe ser la esencia gobernante de todo, que el Estado callista era una fuerza de invasión colonial y hubieran intentado destruir a ese Estado, eso no hubiera convertido a los cristeros en izquierda. O piénsese en esos términos lo sucedido durante el porfiriato en Tomochic… Ya se dijo qué es la izquierda… Apuesto a que alguien “entenderá” que dije que todo cristero era terrorista o que son idénticos los casos mencionados, pero como no es eso lo que dije mi ejemplo analítico es lo que es, una forma de pensar el problema.

Parar terminar, una parte de la izquierda está empeñada en patalear en un charco de confusión: confunden a los palestinos con Hamas y a Hamas con la izquierda, y a todo Israel con la derecha, si bien es cierto y fácil de ver que no toda la sociedad de Israel es el gobierno y la ultraderecha de Netanyahu. El simplismo en estos temas impide ver que la izquierda enfrenta a la derecha pero que también pueden cooperar y que unos tipos de izquierda pueden enfrentarse a otros tal y como unos tipos de derecha pueden enfrentarse a otros tipos de derecha. Es un tremendo fallo mental, ético y moral no calificar como terrorista a Hamas y no lamentar las muertes de inocentes israelíes como las de inocentes palestinos. El mismo error de quienes sólo lamentan las primeras. Israel y más Netanyahu pueden y deben ser puestos bajo escrutinio, pero debe quedar claro que Hamas es terrorismo y no de izquierda. Defender a Hamas, explícitamente o implícitamente por descarte —la falacia “Netanyahu es derecha, Hamas tiene que ser izquierda”— es otra vergüenza histórica.

Posdata

Los fanáticos “antiwoke” creen ridículamente ser los cruzados de La Ilustración mientras muchos de ellos se oponen al aborto en toda forma, como si la ciencia (Ilustración) dijera que hay una persona desde “la concepción”; la ciencia no dice eso sino lo contrario y, sin embargo, quieren que la mujer sea castigada por un aborto antes del cuarto mes, cancelándole su libertad de decisión y su libertad física —de movimiento. ¿La libertad de decisión no es Ilustración? ¿Por qué no la quieren para la mujer en ese asunto de acuerdo con las ciencias? ¿Están o no están con La Ilustración, la libertad y el conocimiento científico? Además, exhiben su ignorancia o superficialidad al confundir “woke”, “progre”, progresista y comunista, palabras cuya historia conceptual y trayectoria empírica desconocen, y no sólo: también son incongruentes: ellos que critican que cualquier persona se sienta ofendida por cualquier cosa son los que se sienten ofendidos por cualquier crítica a Netanyahu e Israel en esta guerra. Por cualquiera. Toda crítica les molesta e irrita sobremanera. Sí: de hecho, los ofende cualquier crítica que se haga. Quieren incondicionalidad y uniformidad. ¿Qué les pasó? ¿Torpes? ¿Hipócritas? Y luego defienden a Milei… Los que llevan el “antiwokismo” hasta el fanatismo o el reduccionismo no son liberales ni Ilustrados, son conservadores que quieren libertad sólo para ellos y sólo para seguir siendo conservadores sin que los critiquen. ¿Soy “políticamente correcto”? ¿Usé el idioma de la e? Así: verdaderamente progresista no es lo mismo que políticamente correcto. Hay mucho más que decir sobre estos asuntos y sus implicaciones, pero será después… ®

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Publicado en: Política y sociedad

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