Homenaje a Elena Garro en el 8M

Cruce de caminos con la escritora mexicana

Numerosos jóvenes, en su mayoría mujeres, se acercan a la figura de la escritora para leer sus libros. Aunque todavía queda mucho trabajo por hacer, sobre todo en España, donde apenas es conocida, pese al tiempo que vivó aquí exiliada y al cariño que tenía a nuestro país.

Elena Garro en la Costa Azul en 1947. Foto tomadas de Yo sólo soy memoria.

Llegué a Elena Garro de casualidad, como el que encuentra un sendero escondido en la misma ruta que realiza todas las mañanas y lo sigue para ver qué le depara. En mi caso, me llevé una grata sorpresa al encontrarme con una autora comprometida con un estilo muy personal lleno de imaginación y una gran fuerza expresiva. Muy a mi pesar, tengo que confesar que, a simple vista, lo que más llamó mi atención fue que había sido mujer de Octavio Paz durante, aproximadamente, veinte años. La literatura hispanoamericana está presente en el currículum de la enseñanza de Lengua y Literatura en España desde el último curso de la Educación Secundaria Obligatoria y he tenido la posibilidad de estudiarla en la Universidad, pero en ningún momento se mencionó su nombre en las aulas, ni siquiera como una anécdota adherida al nombre de su marido que sí forma parte del “sagrado canon” del que las mujeres parecen ser excluidas sistemáticamente.

El nombre de Elena Garro estaba rodeado de una especie de bruma que la ocultaba y alejaba de los ojos del lector. Esto amplificó mis ganas de conocerla y me motivó a investigar sobre ella. Pronto descubrí que la densa niebla que amortiguaba su voz estaba directamente relacionada con aspectos de su vida que habían creado una leyenda negra en torno a su figura. Desde muy joven Elena fue una artista comprometida que defendió los derechos de los más desfavorecidos. Patricia Rosas Lopátegui, su amiga y biógrafa, explica que, en torno a 1957, Garro se implica en la defensa de los campesinos que estaban siendo desalojados de sus tierras e incluso llega a ganar un juicio por las tierras comunales de Ahuatepec (2018: 35). Pero, sin duda, lo que más influyó en la poca difusión de su obra fue la lista de intelectuales involucrados en el movimiento estudiantil, lista que supuestamente proporcionó Garro a los medios, después de la masacre del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco (2018: 36), durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. No fue únicamente este hecho el que creó la leyenda negra que rodea a la escritora, a raíz del 68, desde el gobierno y las élites se perpetró un complot para desacreditar y aislar a la escritora en un silencio editorial que no se rompería hasta el 80 con la publicación de Andamos huyendo Lola. Alrededor de su figura surgieron todo tipo de inverosímiles teorías como que era espía del gobierno e, incluso, se la involucraba en sucesos tan sorprendentes como el asesinato de Kennedy (Ribeiro, 2016: 39).

Es imposible hablar de la obra de Garro como algo ajeno a su experiencia vital, su creación literaria parte de ella. En sus libros encontramos todos los grandes temas, no solamente de la literatura, sino de la vida: muerte, alegría, amor, tiempo, opresión de las mujeres, y, en especial, la memoria.

A través de su principal albacea, Patricia Rosas Lopátegui, mi brújula en esta búsqueda, descubrí que había pasado un periodo de su vida en España (1974–1981). Aunque éste fue uno de sus momentos más duros por su condición de exiliada y las pésimas condiciones en las que vivían ella y su hija, sentía un gran cariño por el país que inspiró muchas de sus obras, especialmente la Guerra Civil. Más concretamente, nos referimos a La casa junto al río (1983) y a Memorias de España: 1937 (1992). Además, en una libreta adquirida en Madrid encontró su poema más largo, “Vamos unidas”, donde vuelca toda su alma, movida por los sentimientos que le arrancaba el exilio (2018: 44).

Escribió no sólo novelas, también cultivó otros géneros como la poesía, el cuento y el teatro, en los que los personajes femeninos cobran una importancia capital. Su obra más famosa, Los recuerdos del porvenir, fue galardonada con el “Premio Villaurrutia” y alabada por Octavio Paz, que afirmó que se trataba de una obra extraordinaria y una de las creaciones más perfectas de la literatura hispanoamericana (García, 2015: 581). En este libro podemos observar su pasión por el teatro que se traduce en todas sus creaciones. A través del personaje de Felipe Hurtado afirma que “El teatro es la ilusión y lo que le falta a Ixtepec es eso: ¡La ilusión!” (Garro, 2011: 77).

El sabor y el color de su tierra impregnan todas sus obras, menos las que escribió en España, ensombrecidas por el periodo de miseria que vivió aquí. Es imposible hablar de la obra de Garro como algo ajeno a su experiencia vital, su creación literaria parte de ella. En sus libros encontramos todos los grandes temas, no solamente de la literatura, sino de la vida: muerte, alegría, amor, tiempo, opresión de las mujeres, y, en especial, la memoria. Todo transido de una imaginación vigorosa y descomunal que la posicionó como una de las precursoras del realismo mágico. Seguramente esta misma creatividad y fuerza expresiva fueron las que le dieron el título de inspiradora de García Márquez, que tanto se repite en distintos trabajos. Es más, Javier Brandoli escribió un artículo para El Mundo cuyo título me parece muy pertinente: “Elena Garro: la madre maldita del realismo mágico”, aunque, según contó su biógrafa a este periódico Elena odiaba esta etiqueta porque la consideraba una estrategia de mercado (Brandoli, 2016).

Me llama mucho la atención que no sea tan conocida cuando muchas críticas como Lucía Melgar o la propia Patricia Rosas la definen como la precursora de este rasgo tan identificativo de la literatura del boom. Al leer su gran obra, Los recuerdos del porvenir, reconocemos las famosas flores amarillas que llueven en Macondo y los cadáveres vivientes y el pueblo fantasmagórico nos recuerdan a Juan Rulfo. Elena Poniatowska la describe como una “droga” y como la “Juan Rulfo femenino” (Poniatowska, 2016).

Los ambientes y personajes no pueden más que partir de sus orígenes, pues la escritura garriana es un viaje entre diferentes espacios y tiempos (García, 2015: 576 ), pero siempre construyendo su propia identidad. En este proceso es fundamental España, su otra tierra, a la que viajó también en 1937, recién casada, donde Octavio Paz había sido invitado al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Por esta razón me sorprendía la dificultad para encontrar ediciones de sus textos y los pocos trabajos que publicó Elena en España, breves artículos en algunas revistas como Nueva Estafeta o Cuadernos Hispanoamericanos.

Algunas de sus obras, pudiendo tener hoy mucha difusión, no cuentan con ediciones actuales, lo que impide acceder a ellas. Esto es lo que ocurre con Memorias de España: 1937, la última edición es de 2011 y se encuentra descatalogada. Ni siquiera pude comprarla por internet. Aun así, encontré ediciones más actuales de otras obras como Los recuerdos del porvenir editada por Alfaguara en 2019 o Novelas breves en 2022. Respecto a la recepción por parte de la crítica, tampoco pude encontrar trabajos que analizaran su obra en conjunto y más profundamente, pero sí he constatado que en los últimos años han aumentado los trabajos de jóvenes filólogas que reivindican su figura, como es el caso de Celia San Juan, con quien pude contactar y hablar sobre esta autora que nos maravilla, pero que parecía escurrirse entre nuestros dedos. Hay que señalar que los pocos trabajos que encontré estaban inspirados por la labor de profesoras universitarias españolas como Carmen Valcárcel, que son las que la están dando a conocer y fomentando estudios más profundos sobre ella, como Ficcionalización del mito del eterno retorno: “Los recuerdos del porvenir” de Elena Garro (2017), de Maria Mercedes Ribeiro Pessoa.

Rosas Lopátegui quedó fascinada por la literatura mágica, íntima y crítica de Elena Garro. Era distinto a todo lo que había leído hasta ese momento. Patricia destaca de su obra la fuerza de la denuncia al sistema político de México, el lenguaje tan lírico, la presencia fundamental del tiempo y la fusión de las cosmovisiones indígena y occidental.

Parecía que la conclusión de mi búsqueda estaba clara, su presencia en España era escasa y simplemente debía llamar la atención sobre ello, pero hallé una nueva vereda justo delante de mis ojos. Cristales de tiempo (2018), la poesía inédita de Garro, editada por Patricia Rosas Lopátegui, no sólo publicada en España, sino que, además, en la ciudad donde estaba viviendo, Cáceres. Teniendo en cuenta que comencé la investigación sin ninguna noticia de ella y casi por casualidad, encontrar esta edición parecía una señal divina para continuar adentrándome en el misterioso mundo garriano.

Patricia Rosas Lopátegui, catedrática de la Universidad de Nuevo México y, como se define en su página web, autora, editora y escritora, me explicó cómo conoció y entró en contacto con la escritora mexicana. Ella misma me contaba cómo leyó por primera vez a Garro en la primavera de 1977, mientras cursaba la carrera Letras Españolas en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (TEC). En el Seminario de Letras Mexicanas de esa carrera les dieron a leer unas fotocopias que trataban de la novela Los recuerdos del porvenir, vetada como todo lo demás de la autora. Patricia asegura que en esta época nadie conocía nada de ella. Ni siquiera sabían que durante esos años se encontraba exiliada en España.

A pesar de eso, Rosas Lopátegui quedó fascinada por la literatura mágica, íntima y crítica de Elena Garro. Era distinto a todo lo que había leído hasta ese momento. Patricia destaca de su obra la fuerza de la denuncia al sistema político de México, el lenguaje tan lírico, la presencia fundamental del tiempo y la fusión de las cosmovisiones indígena y occidental. Queda tan impactada que necesita conocer a la autora e indagar, ya que estaba prácticamente prohibida y no se sabía nada de ella. La rodeaba un espeso silencio que Patricia estaba dispuesta a romper. Por ello, comienza a investigar y publicar sobre la escritora en 1980.

Tal y como dice la propia biógrafa, a partir de entonces “Elena se quedó conmigo y yo con ella”. Dos espíritus afines unidos por las letras y, algo más tarde, la amistad; llegando a convertirse en imprescindibles la una para la otra. Elena se convierte en el proyecto vital de Patricia y esta última, en el bote salvavidas que se encarga de sacar a flote sus obras y figura literaria, desatendida durante tanto tiempo.

A finales de 1980 Patricia dice que escribió una carta a Garro que ella respondió en marzo del 81 con una bellísima epístola que recuerda con ilusión. Sin embargo, Elena estaba en este tiempo exiliada en París y Rosas era una joven de pocos recursos económicos, sin ninguna posibilidad de viajar a Europa para conocerla. Únicamente con el regreso de la escritora a México en noviembre de 1991 pudieron verse en persona y Patricia la entrevistó por primera vez. Algunos años más tarde, en el 97, en un homenaje que le hicieron en Cuernavaca, volvió a reunirse con Garro y su hija. En este contexto, tuvo la oportunidad de entrevistarse con Elena de nuevo en numerosas ocasiones, pues su intención era escribir su biografía. Rosas cuenta que fue la propia Helena Paz la que le sugirió que se convirtiera en agente literaria de su madre y su biógrafa oficial, su deseo inicial. Quería dar a conocer y comprender a la escritora mexicana más importante del siglo XX, vetada y alejada de los focos injustamente. En diciembre de ese mismo año firmaron los contratos y así fue como Patricia y las dos Elenas comienzan su amistad, emprendiendo la ardua tarea de rescatar a Garro de las sombras.

Patricia Rosas Lopátegui ha publicado la biografía completa de Elena Garro en tres volúmenes que incluyen varias entrevistas: Yo solo soy memoria (1999), Testimonios sobre Elena Garro (2002) y El asesinato de Elena Garro (2005). Las dos primeras editadas por la editorial mexicana Castillo y la última por Porrúa.

En cuanto al último volumen, Helena Paz dedica unas palabras de agradecimiento a Patricia, recogidas en 2006 por Vianett Medina en el suplemento cultural del periódico Identidad, que se puede encontrar en la página oficial de Rosas. En él, la hija de Garro señala que El asesinato de Elena Garro es el homenaje que su madre se merecía y que por fin se la coloca en el punto de mira tras el olvido que había sufrido. Dijo textualmente a la periodista: “Me pareció el mejor libro que se ha escrito sobre mi madre, Elena Garro. Por primera vez le dan su lugar a mi mamá. Le habían hecho homenajes, pero así, punto por punto, la primera en descubrirla es Patricia” (Medina, 2006).

Con esta obra comienza a reivindicarse la figura de Elena de manera seria y rigurosa. Medina explica que en ella se narra el exilio de la escritora a partir del 68 y el proceso llevado a cabo para alejarla del círculo cultural mexicano, que se inclinaba más por Octavio Paz. Además, Patricia me explicó que ese volumen recoge también los artículos que Garro escribió en periódicos como El Informador mientras se encontraba en España. En el artículo también se afirma que Helena, a raíz de las publicaciones de Patricia Rosas, confiaba en que la obra de su madre entrara en una nueva etapa de revalorización, un ajuste de cuentas que reconociera la calidad de su escritura.

Rosas Lopátegui me confirmó lo que yo ya intuía, hoy la obra de Elena está situándose en el mapa, especialmente en México. Numerosos jóvenes, en su mayoría mujeres, se acercan a la figura de la escritora para leer sus libros y analizarlos desde una perspectiva más rigurosa. Aun así, es consciente de que todavía queda mucho trabajo por hacer, sobre todo en España, donde apenas es conocida, pese al tiempo que vivó aquí exiliada y al cariño que tenía a nuestro país por ser su padre asturiano.

La editora no se detiene en la publicación de la biografía de Elena, pues continúa trabajando incansablemente y con la ilusión del primer día, poniéndose a disposición de cualquier persona que, como yo, haya quedado atrapada bajo el hechizo garriano y quiera acercarse más a ella. En 2020 publicó Diálogos con Elena Garro: Entrevistas y otros textos en la editorial Gedisa. Eligió precisamente esta editorial porque es española con sede en Barcelona, en México y en Buenos Aires. El libro —los libros, se trata de dos volúmenes, aunque sea una obra conjunta— recoge casi todas las entrevistas que dio Garro a lo largo de su vida. Es una obra esencial para acercarse a su figura y un trabajo periodístico y de investigación impresionante. Además, recientemente ha publicado obras inéditas de la autora en el volumen Elena Garro sin censura (2024), también en Gedisa, en el que aparecen guiones cinematográficos, obras de teatro, cuentos, memorias, cartas, entre otros materiales de la siempre prolífica escritora mexicana.

Este año se cumplen diez años de la segunda edición ampliada de El asesinato de Elena Garro (2014), reeditada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, en el que recoge todos los reportajes y el activismo político de la escritora. Patricia me ha manifestado su interés en editarla de nuevo y, esta vez, aquí en España. Esto evidencia la importancia de la relación de Elena con nuestro país y la necesidad de publicar y difundir sus obras en la Península, puesto que faltan ediciones modernas de sus textos y la crítica española únicamente ha comenzado a prestarle más atención en los últimos años. Aunque en la actualidad hay una mayor presencia de Elena, todavía hay mucho trabajo que hacer.

Patricia Rosas Lopátegui, consciente del desconocimiento de la autora, también ha escrito numerosos artículos en periódicos y revistas, tanto en sus versiones físicas como digitales, reivindicando la figura de Garro y acercándola a un público más amplio. Trata desde aspectos más biográficos hasta literarios.

Por otra parte, la editora también posee un canal de YouTube en el que ha publicado videos de entrevistas, conferencias y mesas redondas en las que difunde la literatura de Elena, sacándola del injusto olvido en el que estuvo tantos años. Asimismo, defiende la figura de la mujer en una sociedad pensada para los hombres y, al igual que a Garro, no le da miedo denunciar las injusticias, haciendo especial hincapié en la cárcel que supuso para Elena su matrimonio con Octavio Paz. Este pensamiento y esta lucha por la igualdad podemos verlos en todos sus proyectos, como la reciente Insurrectas, una colección sobre diez escritoras provocadoras y rompedoras con las convenciones de la sociedad a la que pertenecían.

Debo destacar que Patricia sigue activamente con su labor, incansable y tenaz, segura del gran calibre de la escritora y de la calidad de su obra. Continuamente imparte charlas y conferencias sobre ella. El 26 de mayo de 2023 me respondía apurada porque estaba preparándose para un evento por el 60 aniversario de Los recuerdos del porvenir en el que iba a participar, titulado: “Elena Garro: Recollections of Things to Come” (título en inglés de la novela). No puede haber rótulo mejor, efectivamente Garro tiene un porvenir brillante, y como diríamos coloquialmente, nos queda Elena para rato. Y estamos deseando que lleguen para poder conocerla más a fondo y que alcance el lugar que debería haber tenido desde el comienzo.

Ésta es en una de las experiencias más gratificantes que me ha proporcionado Elena Garro, no sólo conocerla a ella, sino encontrarme por el camino a Patricia Rosas Lopátegui: la albacea principal de Garro y la primera en descubrirla. Desde el principio me conmovió la ilusión y disponibilidad que me mostró y lo consciente que es de la necesidad de seguir difundiendo su obra, sobretodo en España.

Gracias a esta experiencia he podido comprender más profundamente que la filología es mucho más que una carrera de letras en la que hay que leer muchos libros, es una profesión de acción que trasciende a la vida real y que está viva.

Elena sigue siendo esa partícula revoltosa que alborota por donde quiera que pasa, y es nuestro deber como filólogos reivindicar esta obra de gran calidad literaria. Garro se definió a sí misma en una entrevista con Mora como una “no persona” que no tuvo el derecho a expresarse y falleció en la más absoluta miseria. En México hoy se están revalorizando sus textos y volviendo a editarse, tal y como explica Jazmina Barrera, que también elaboró el prólogo de la edición de Novelas breves de Alfaguara (2022). Poco a poco está alcanzando el lugar que se merece, pero en España, como ya hemos dicho, queda mucho trabajo por hacer.

Por último, sólo me queda señalar que ha sido para mí mucho más que un conjunto de palabras en un papel, que una investigación científica. A medida que iba descubriendo a la autora he sentido lo mismo que experimenta un escritor cuando ve que los personajes de su novela se apoderan de la historia y modifican sus ideas iniciales.

Finalmente, quisiera compartir una reflexión más personal. Gracias a esta experiencia he podido comprender más profundamente que la filología es mucho más que una carrera de letras en la que hay que leer muchos libros, es una profesión de acción que trasciende a la vida real y que está viva. Hace cuatro años, cuando comenzaba la carrera, muchas de las personas a mi alrededor no entendían mi elección y me preguntaban para qué servía eso de la filología y la literatura. Hoy constato con esta investigación y todo lo que ha supuesto lo que me dijo uno de mis mejores profesores en la presentación de “Textos fundamentales de la literatura española”: la filología sirve para vivir. Pero me atrevo a añadirle un adverbio: la filología sirve para vivir mejor. ®

Referencias

Brandoli, Javier (2016). “Elena Garro: la madre maldita del realismo mágico”, El Mundo. 30 de octubre. Consultado 9 de junio, 2023.
García Aguilera de las Mazas, Pilar (2015). “Elena Garro: el reencuentro con sus personajes”, en Locas: escritoras y personajes femeninos cuestionando las normas. Arcibel, pp. 576–589. Consultado: 19 de marzo, 2023].
Garro, Elena (2011). Los recuerdos del porvenir. Madrid: 451 Editores.
Medina, Vianett (2006). “La paz de Elena”, Identidad, Suplemento cultural, 14 de mayo. Consultado: 5 de mayo, 2023.
Poniatowska, Elena (2016). “Elena Garro y su amor por los campesinos”, La Jornada, 13 de marzo. Consultado: 14 de mayo.
Ribeiro Pessoa, Maria Mercedes (2017). Ficcionalización del mito del eterno retorno: los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Tesis. Universidad Autónoma de Madrid. Consultado: 2 de mayo, 2023.
Rosas Lopátegui, Patricia (2015). El asesinato de Elena Garro. Bogotá: Unal.
Rosas Lopátegui, Patricia. “Estudio introductorio” en Garro (2018), pp.23–79.
Rosas Lopátegui, Patricia (2020). Diálogos con Elena Garro: Entrevistas y otros textos. México: Gedisa.

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Publicado en: Libros y autores

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