La reinvención de Mulholland Drive

Rough and Rowdy Ways, de Bob Dylan

Me parece que cada tema es un cowboy que viaja solitario por el desierto en la oscuridad. Canta sobre la soledad, entra a una cantina a bailar, a beber, y rumia bajo las estrellas.

La fotografía se tomó en un club nocturno underground, sobre todo para negros, en la calle Cable, al este de Londres (la calle Cable ya no existe). 1964.

Este álbum no tenía por qué ser tan bueno como lo es. No pensé que Bob Dylan aún conservara su magia. Es sorprendente. Cada canción es satisfactoriamente oscura y poderosa, las letras están escritas magistralmente para cada track. No hay canciones que destaquen para mí en este momento, pero creo que al volver a escucharlas cada una me atraerá dada la circunstancia. Esto también se debe a que cada canción es tan buena por sí misma que se alejan, cada una, del concepto del álbum.

No creo que sea un disco conceptual, me parece que cada tema es un cowboy que viaja solitario por el desierto en la oscuridad. Canta sobre la soledad, entra a una cantina a bailar, a beber, y rumia bajo las estrellas.

Sin embargo, la última pista es toda una experiencia: “Murder Most Foul” es una canción de casi diecisiete minutos que esencialmente rinde homenaje a los medios de comunicación a lo largo de los últimos años, mientras conmemora el asesinato de John F. Kennedy. Menciona también algunos de mis personajes pop favoritos, como “Tommy”, de The Who, o Buster Keaton y el fatídico soldado Tom Dooley. Además, Fiona Apple toca el piano en esta oda. Es un hermoso ejemplo de Bob Dylan manteniéndote en la cuerda, mostrando aún su dominio. Aterriza en este álbum para cantar un tema extremadamente largo y emotivo, enumera poéticamente diferentes canciones y películas, y vuelve a izar el vuelo hacia el Olimpo.

“Murder Most Foul” es una canción de casi diecisiete minutos que esencialmente rinde homenaje a los medios de comunicación a lo largo de los últimos años, mientras conmemora el asesinato de John F. Kennedy.

En cuanto al arte del disco, la portada me parece inquietante, es la introducción de Mulholland Drive, con gente que baila frente a un ciclorama verde. Claramente, tiene una sensación de country–western; se asemeja mucho a la portada de algún álbum de country barato de finales de los ochenta que nadie escuchó —quizá esto sea parte del homenaje—. Además, la fuente occidental ridícula hace que parezca aún más barata. Pensaría en algo similar al Panther (2020) de Pain of Salvation para este álbum, ya que, de lo contrario, la portada simplemente no funciona y no muestra al oyente lo que realmente está a punto de escuchar.

Lo único bueno es que puedes imaginarte fácilmente la banda sonora que se reproduce en la pértiga de la imagen. Pero, al mismo tiempo, esa barra no representa muy bien el sentido onírico del álbum. ¡Vivan los medios! ®

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Publicado en: Música

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