Las batallas del freestyle rap

El encanto de la confrontación verbal

Auténticos duelos verbales en que los contendientes hacen gala de su originalidad e ingenio y muestran a un tiempo su personalidad, su cultura y su contexto.

Los enfrentamientos rapeados e improvisados son un fenómeno masivo que cada vez se vuelve más viral y que fanatiza a personas en todo el mundo hispano. Se habla mucho de los números del alcance que tiene este movimiento, pero no hay tanto debate sobre aquellos elementos que hacen de ésta una disciplina por demás entretenida. La pregunta es: ¿qué es lo que la hace tan interesante y cuáles son los factores más atractivos?
Son múltiples elementos los que confluyen para que sea un producto cultural y un espectáculo realmente impresionante. Diferentes especialistas de la movida compartieron sus perspectivas en la búsqueda de descifrarlos.

Veamos el siguiente video para conocer algunos conceptos básicos y adentrarse un poco más en este fenómeno.


Juancín, uno de los jurados más importantes de la escena argentina, surgido del mayor fenómeno de plazas en la historia denominado “El Quinto Escalón”, dice que si bien la primera vez que tuvo contacto con las batallas fue con la película 8 Mile protagonizada por Eminem, recién con esta última competencia fue en donde realmente conoció el mundo de las batallas y cuenta que, en realidad, le llamó la atención la disciplina en general: “La improvisación al momento, los personajes que se armaban en la plaza, el ingenio de los chicos, las técnicas, las estructuras, los diversos recursos que utilizaban y demás”. Además, dice que le parecía fascinante el gigante ecosistema que había en torno al freestyle y que él desconocía. En el relato del actual juez de FMS Argentina se evidencian dos puntos comunes en la mayoría de los explicaciones de las personas que se aventuran en este mundo; el espectacular momento en el que, a raíz de una respuesta a lo que el rival dijo, uno cae en cuenta de que todo lo que ocurre es improvisado, con el impacto que eso causa y, por otro lado, la magnitud del universo en cuestión, con toda su interesante historia o background.

Aczino (multicampeón mexicano) enfrentándose a Wos (Argentina) en el duelo definitivo de la Final Internacional de Red Bull Batalla de los Gallos.

Loki, rapero y freestyler oriundo del interior de Argentina, que participó en varias competencias de la elite nacional, entre ellas una final nacional de la Batalla de los Gallos, opina en relación con la magia del freestyle que “lo que ocurre cuando una persona ajena al movimiento, tiene contacto con el mismo y ve que los MCs se empiezan a responder, a interactuar con el ambiente, les termina explotando la cabeza”. Luego, dice que esas personas pueden virar a dos destinos: se pueden quedar con consumo superficial, puesto que sólo le interesa que dos tipos se insulten, o “trascienden, empiezan a entender el trasfondo, la complejidad de las rimas, el porqué de las cosas que dicen, el sentido. Este último es el verdadero público, el que entiende lo que está pasando en en el escenario”.

Fotografía del torneo de plaza más grande en la historia del movimiento, conocido como El Quinto Escalón, que se realizaba en el Parque Rivadavia de Buenos Aires.

En el testimonio del rapper se evidencia que la complejidad de las rimas son de lo más atractivo de la escena. En tanto, Matías Valdez, reconocido periodista en el blog de Urban Roosters, parte de la comunicación de la Freestyle Rap Federation y creador del ciclo de entrevistas “De Carácter Libre”, dice que esta profundidad que hay ahora es lo que hace que sea mucho más masivo que antes y que ésta es parte de un extenso proceso de evolución. Dice que

La gente que llegaba al freestyle antes decía que eran chicos insultándose, nada más. Y por eso no les gustaba. Quizás empiezan a verlo distinto porque ya no se trata de simplemente ofender. Ahora, lo que cautiva es el ingenio, la capacidad que hay para pensar, para analizar lo que está pasando, el conocimiento y la cultura general de los rappers.

Y, además, resalta la importancia de estar bien informado y saber argumentar de forma potente para poder sacar un buen golpe o una respuesta. No es menor lo que señala el comunicador: la conversión del estilo de rapeo de uno rudimentario que predominaba en los inicios del movimiento, a otro más elevado, menos cuadrado y más complejo pero, sobre todo, mucho más atractivo.

Santiago Orellana, encargado de la comunicación y responsable editor del blog de Urban Roosters y de la liga FMS en Argentina, que fue pionero en aprovechar las redes sociales para informar sobre el mundo de las batallas con su portal InfoGallos en Twitter, marca otros dos elementos decisivos: la competitividad y el show.

La rivalidad que hay entre los competidores, el historial y la pica que se arme entre dos gallos, los estilos y los flows de cada uno, cuando un rapper tira un punchline y la gente se vuelve loca, eufórica, verlos sobre atravesar diferentes desafíos y situaciones. Todo ese rejunte hacen al show, al clima que se genera, al espectáculo.

Más allá de la apreciación del arte, de su gigantesco valor como producto cultural, es innegable que parte de lo que cualquier persona busca en una batalla es entretenimiento, es disfrutar de un verdadero espectáculo.
Esto último se encuentra ligado a la conformación de los personajes, entendido como la personalidad y los rasgos particulares que tienen los MCs cuando compiten, que son clave para el freestyler para conectar con los espectadores y, por lo tanto, afectan su desempeño y la calidad del espectáculo. Al respecto, Valdez dice que

El freestyler debe saber qué personaje se espera ver de él, para ganarse a la gente. El público espera un personaje distinto de cada uno de los nombres que existe y, si bien la audiencia no termina siendo la que votan, la que define al ganador, el apoyo de los fans les da la confianza y la seguridad para trabajar. Y esa motivación se ve reflejada en la batalla, consigan el resultado que quieren o no.

Al respecto, Juacín piensa que los personajes y el background de cada uno de ellos son de los elementos que más atraen. Pone de ejemplo a la escena argentina: “Podría ser una serie de televisión, en el Quinto se veía mucho eso, había empezado a ser un show”.

Zticma (México) y Kaiser (Chile) batallando en la segunda jornada de FMS Internacional disputada en Argentina en 2019.

Loki concuerda en la importancia de los alter egos como punto destacado, el estilo de cada uno que, según explica, “tiene que ver más con el cómo se dice que con el qué se dice”. Pensando en casos de éxito, el rapero ejemplifica:

Papo es el que hace lo que quiere, rapea tranquilo y sabe que es bueno; Klan, de barrio, agresivo, que va de cara; Replik, niño genio, soltando juegos de palabras súper complicadas, y terminan construyendo un movimiento interesante. Todos tienen un estilo o personaje distintivo. Incluso, a pesar de que ocupan algunas formas similares, cada uno tiene sus peculiaridades. Y eso hace que el mundo de las batallas no se sature. Siempre surgen actores y situaciones nuevas. Se va renovando.

Juancín, por su parte, dice que los competidores proponen diferentes choques de filosofías: “De repente, un Klan vs. Papo implica no solamente un cruce de estilos de rap, sino también de personas de lugares muy distintos”.

Iván Rajt, estudiante del último año de la carrera de Sociología, muy interiorizado en el movimiento, parte del equipo de Hip Hop Hispano, considera que lo que llama la atención es la competitividad vigente en las batallas, que es propia incluso del actual contexto mundial.

En el mundo globalizado somos más competitivos entre nosotros y, en ese sentido, las batallas calzan perfecto. Antes no se daba tanto porque eran más un arte. Pero ahora, con FMS y el proceso de profesionalización, la presencia de más empresas, de sponsors, hacen que todo crezca tan rápidamente y lo acercan mucho más a un deporte.

La deportivización a la que refiere es en nombre de la profesionalización que proponen algunas de las ligas más grandes de la actualidad, que promueve la estandarización sacrificando parte del costado artístico, pero que ha permitido una expansión sin precedentes y, sin dudas, facilitó al acceso de muchas más marcas y personas.

También dice que, a diferencia del estilo yankee en el que las batallas son a capela, el hecho de que tenga un beat instrumental sorprende mucho. Además, entiende que hay un cambio, una evolución musical del rap, en donde pasa del estilo vieja escuela que era más lírico al actual sonido del trap. “Va a sonar polémico pero las batallas de freestyle, en cuanto a nivel de violencia y sangre, se parecen más al trap y no a la vieja escuela hispana”, dice. Realmente es menos descabellado de lo que suena: no por nada la explosión de las batallas antecede o coincide con el furor del trap sudamericano, principalmente en Argentina.

Duki, el estandarte del movimiento trapper de Argentina, cara a cara con Paulo Londra, máxima figura del R&B nacional, con el Quinto como escenario de batalla.

Juancín marca una singularidad propia de la disciplina:

Se juega con palabras, algo que puede entender todo el mundo. No tenés que ser un entendido para descubrir qué es un punchline para ver a alguien improvisando. No tenes que tener conocimiento intelectual de algún tipo. Hay elementos que vas entendiendo, vas tomando. Pero es relativamente sencillo. Es de muy fácil acceso para consumir, como así también para realizarlo porque nada más necesitas una voz, un beat y listo. Es mucho más fácil que tocar la guitarra. Esa accesibilidad la hace muy interesante, atractiva y, sobre todo, popular.

Loki coincide con el jurado: “Cualquiera puede entrar, cualquiera que tenga pasión y quiera realmente hacerlo puede, de alguna manera, formar parte. Después será de los mejores o no. Pero se siente posible y eso es muy importante”.

Valdez, en esta línea, dice:

El rap de cada uno de los competidores es muy representativo del lugar de donde vienen, de las cosas que vivió. Si escucho a un determinado rapero voy a entender cuál es el contexto sociopolítico del lugar en donde vive. Todo se va a ver reflejado en lo que dice y cómo expresa su rap.

Remarca la importancia de esto porque es la voz de mucha gente, que “quizás no sabe cómo expresarse o que no puede hacerlo. El competidor tiene la posibilidad de ser la voz de muchos. Y concluye: “Tiene mucho de eso, de decir lo que pasa de forma cruda, fuerte y concisa, sin pelos en la lengua, sin vergüenza”. Orellana concuerda con su colega: “Que el freestyle se haya hecho tan viral abre puertas a generaciones que quieren mostrar o generar pensamiento, muchos lo están aprovechando para expresarse, dar un mensaje”.

De un movimiento de nicho a una cultura de masas que empieza a movilizar a cientos de miles de personas en todo el mundo hispanohablante, las batallas de freestyle son un fenómeno cuyo atractivo es complejo de definir con facilidad. Prueba de ello es la cantidad y diversidad de elementos que señalan los especialistas en este artículo. Y es que realmente, a pesar de todo lo expuesto, no se agotaron los componentes que llaman la atención. Las batallas son un arte, y como tal, se aprecian desde la subjetividad. Cada ojo puede detenerse en un distintivo absolutamente singular. No obstante, uno de los tantos puntos de vista podría concluir que lo más significativo tiene que ver con lo mencionado anteriormente: la disciplina, como arte que es, está marcada por una fuerte subjetividad pero tiene una faceta competitiva hiper que roza con la deportividad y que, en este sentido, tiene la presunción de ser objetiva. Esta oscilación entre el arte y el deporte, entre el disfrutar y el competir, entre lo objetivo y lo subjetivo, da como resultado no sólo una contradicción fantástica signada por la persecución de la utópica objetividad, sino también una forma original de entretenimiento, un producto verdaderamente único en su esencia, freestyle rap battles. ®

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Publicado en: Apuntes y crónicas

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